
ontinuando con la serie de relatos publicados, basados en distintos casos de la vida real, esta vez les traigo la historia de Amparo, una madre Colombiana quien cuenta su experiencia sobre el proceso de asimilación que ha vivido a lo largo de los últimos años, a fin de comprender la cultura de la India a través de la relación intercultural entre su hija y un joven Hindú.
Tuve a mi hija cuando apenas contaba 13 años de edad, sin embargo esa historia merece un capítulo aparte. El hecho de ser una madre tan joven, ha permitido que mi hija y yo, hayamos construído una excelente relación de amistad a lo largo de estos años.
A principios del año 2009 mi hija tenía 19 años y trabajaba para un Banco con presencia global. Hacía apenas 4 meses había firmado su contrato de trabajo después de un año de prácticas de estudio.
A través de su trabajo comenzó a tener contacto con gente de la India, y de esa manera estrechó lazos de amistad con varias personas. Ella me mostraba fotografías que en principio me parecían chistosas. Me parecía increíble que ella conociera (aunque solo fuera telefónicamente) personas de allá….ya que para mi…India era otro mundo.
De ese país solo conocía lo que veía en la televisión que generalmente era pobreza, comida extraña, gente excéntrica, suciedad y más pobreza.
Con el paso del tiempo ella cayó en la adicción a las redes sociales (Facebook) y era muy común que estuviera despierta hasta altas horas de la noche haciendo trabajos universitarios e inviertiendo la mayor parte del tiempo contactando a sus amigos Indios. Debido a la gran diferencia horaria esto se volvió una gran excusa para “estudiar siempre” y sin darnos cuenta, perdió ese semestre gracias al Facebook…
Debido a la gran confianza que siempre ha existido entre ambas, al poco tiempo me contó que hablaba con un chico en particular por aquello que eran colegas, así que no ví nada indebido en esto. Incluso en muchas ocasiones, era yo quien la levantaba en la madrugada para que hablara con él. Yo veía esta amistad como algo normal, ya que ella acababa de salir de una gran desilusión amorosa y además que para mi era una satisfacción muy grande saber que ella tenía este tipo de amistades. Aunque yo no estaba familiarizada con la cultura, ella hablaba con extranjeros y eso para mi era un orgullo. Siempre deseé para mis hijos una vida diferente, en Colombia el simple hecho de conocer un extranjero o salir de tu país, es algo que te da estatus y más cuando perteneces a una clase media baja como nosotros (ese era un privilegio solo permitido para gente con estudios y con dinero)o al menos eso era lo que yo pensaba…
En aquel entonces nosotros asistíamos a una iglesia cristiana protestante/evangélica. Su amistad con este chico progresaba y 3 o 4 meses después, estando junto a ella escuchando sus conversaciones, empezaron un juego de palabras, el cual para mi entender consideraba muy comprometedor, no obstante, para mi hija era simplemente una conversación normal…
Este chico le manisfestaba su interés por ella y le decía que en su opinión ella actuaba y pensaba como una chica de la India. Siempre le decía que su modo de pensar era muy parecido a cómo deben actuar las chicas Indias (generalmente las mujeres Indias son recatadas, con muchos valores tanto familiares como personales debido a su educación) según él, ella no era como las chicas latinas normales (para ellos las mujeres latinas no tienen el mismo concepto sobre el valor de la familia y son demasiado sexys).
Esta conversación despertó en mí un alerta y fue allí donde empezó la peor etapa de mi vida, y digo la peor porque finalmente tuve que enfrentar que mi hija ya no era una bebé… Comencé a afrontar toda la carga psicológica de una lucha espiritual dentro de mí …verán, para las personas cristianas los hindúes eran el demonio en persona…aquello del yugo desigual…Dios nos dice “No os unáis en yugo desigual” y si no le obedecemos, es triste y pagaremos sus consecuencias… esto llenó mi cabeza de miles y miles de dudas y de luchas…
Mientras yo atravesaba por todo este proceso, mi hija también le sucedía algo parecido, así que ella decidió alejarse por un tiempo de él, dejó sus estudios y siempre la veía muy triste…
Pedimos consejo a nuestros líderes en la iglesia, asistimos a consejería y la respuesta siempre era la misma: “Dios no quiere en nosotros un yugo desigual o la consecuencia será la condenación y la pérdida de nuestra salvación”… Dentro de mi empezó a desarrollarse un sentimiento muy extraño…empecé a buscar por internet todo lo que podía acerca de india, su cultura, sus tradiciones, su religión,etc. Todo cuanto podía investigar era bienvenido. A la par de esto, mi lucha espiritual continuaba. Hacía ayunos de hasta 30 dias, oraba de madrugada, clamaba a Dios por una señal, porque a pesar que todos a mi alrededor decían que era imposible, siempre sentí en mi corazón que la felicidad de mi hija estaba ahí….así que teniendo el mínimo conocimiento de inglés, abrí también un perfil en Facebook, agregué al chico y me lancé a este mundo virtual sólo con la ayuda de mi fé y del traductor de google. Comencé a investigar quien era él, estaba dispuesta a conocerlo, a saber que pensaba y cuáles eran sus intenciones con mi hija.
Gracias a mi iniciativa, pude conocer el corazón de este chico. Hablamos por este medio durante varios meses; algunas veces era su amiga, la más cariñosa y comprensiva, y otras veces llegaba a él con reproches, amenazante, atacándolo con preguntas. Pero Dios es grande y al final de cada conversación siempre terminaba con la sensación que él era un buen hombre. De ahí en adelante ellos continuaron con su relación…unos días se amaban y se juraban amor eterno y al siguiente, no se querían ver….un dia mi hija decía “Voy a viajar a India!” y al siguiente él decía, voy a tener mi matrimonio arreglado (en india generalmente los matrimonios son concertados entre los padres aún sin que los chicos se conozcan) y yo por mi parte aún pidiendo señales de Dios como muestra de su aprobación.
Esa señal finalmente llegó. Mi hija había decidido viajar en diciembre del 2010 pero por cosas de Dios en su trabajo le corrieron su período de vacaciones (no era la primera vez que su viaje se posponía…esta era su última oportunidad, ya que había decidido que si no era ese año, para el siguiente ella terminaría esa relación y seguiría su vida en Colombia).
Para mi fue muy doloroso verla asi y yo pensé “Ok…esta debe ser la voluntad de Dios….definitivamente él no era para ella”…pero para ese entonces, él se había convertido en un hijo más, incluso me llamaba “mami”. Asi fue que ella finalmente decidió terminar su relación. El había dejado la compañía donde trabajaba al igual que mi hija, asi que todo apuntaba que ellos se separarían.
Con apenas un mes en su nuevo trabajo, en Febrero de 2011 él decide venir a Colombia a conocernos…fue ahí donde recibí la respuesta de Dios que tanto había esperado (no era ella quien debía viajar, era él) y bueno, para mí fue como la espera de un parto, arreglar todo para su llegada, tenerlo con nosotros, pero sobre todo ver la felicidad en el rostro de mi hija…es algo que nunca tendré con que agradecer…él nos acompaño 20 dias en Colombia que se pasaron volando, la verdad para mí fue más de lo que esperaba, el es un hombre maravilloso, respetuoso, atento, cariñoso, servicial, muy entregado a su familia, alegre y supremamente humilde. Toda la familia estaba feliz aunque algo incrédulos, ya que pensaban que mi hija estaba loca, que era una ilusa al enamorarse de alguien que estaba tan lejos y más por caer en una relación virtual y conmigo la situación no fue mejor, ya que todos decían que yo estaba enviando a mi hija a un abismo al alimentarle esa ilusión..pero en fin, yo solo confiaba en Dios y en mi instinto maternal.
Después que él regreso a India todos decían lo mismo, que él nunca iba a volver, que solo estaba jugando con ella, que éramos unas idiotas al creer que esa relación era posible …pero mi fé me daba confianza y en Septiembre del año 2011, mi hija viajó finalmente a India a conocer la familia del chico.
Por mi parte, yo atravesaba el síndrome del nido vacio. Pensaba que mi hija no iba a regresar jamás, que la había perdido definitivamente, a tal punto que llegué a odiar a su novio. Me convertí en un verdadero martirio para ellos, pero afortunadamente fue un buen viaje, ella pudo conocer la verdadera India y confirmó que eso es lo que ella desea para su futuro. Incluso fue una experiencia que la hizo madurar a nivel personal.
Hace poco nos dijo que han decidido casarse; es algo que respetamos ya que ella es una persona adulta y confiamos plenamente en su buen juicio, aunque honestamente nosotros nos sentiríamos mas tranquilos si ellos deciden vivir fuera de India ya que somos consientes que amoldarse a una cultura tan diferente a la nuestra, sería un tanto difícil, aunque no imposible, pero si preferiríamos otro lugar para ellos.
A los padres que como yo tienen hijas comenzando una relación con un chico Indio les aconsejo que no pierdan la confianza en ellas (ni en Dios), yo creo enormemente que nada llega a nuestras vidas por casualidad y sin su voluntad, que se acerquen más a ellas, que aprendan de la cultura, que aunque algo complicada para nuestro punto de vista, en el fondo está llena de valores hermosos que muchos padres anhelaríamos ver en nuestros hijos, y en lo posible que conozcan a la persona con quienes ellas están empezando esta relación (sin interferir) pero siempre ahí constantes, que sientan su apoyo. Un consejo a tiempo siempre es necesario, dándoles la opción de que sean ellas mismas quienes tomen sus propias decisiones….no todo es perfecto y como padres siempre vamos a estar cuestionándonos si lo que hacemos es correcto o no, pero recordemos que ellos son un regalo de Dios que nos han sido dados para guiarlos y por los cuales tendremos que rendir cuentas.
“Cada uno de nosotros está en la tierra para descubrir su propio camino, y jamás seremos felices si seguimos el de otro.” James van Praagh
Su hija en la actualidad se encuentra en una relación intercultural? Es difícil para ud. de aceptar o comprender? Comparta su experiencia en la sección de comentarios y ayúdenos a enriquecer este espacio…
Ilustraciones:
Lorena Mena
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