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ontinuando con la serie de relatos publicados, basados en distintos casos de la vida real, esta vez les traigo la historia de Amparo, una madre Colombiana quien cuenta su experiencia sobre el proceso de asimilación que ha vivido a lo largo de los últimos años, a fin de comprender la cultura de la India a través de la relación intercultural entre su hija y un joven Hindú.

Tuve a mi hija cuando apenas contaba 13 años de edad, sin embargo esa  historia merece un capítulo aparte. El hecho de ser una madre tan joven, ha permitido que mi hija y yo, hayamos construído una excelente relación de amistad a lo largo de estos años.

A principios del año 2009 mi hija tenía 19 años y trabajaba para un Banco con presencia global. Hacía apenas 4 meses había firmado su contrato de trabajo después de un año de prácticas de estudio.

A través de su trabajo comenzó a tener contacto con gente de la India, y de esa manera estrechó lazos de amistad con varias personas. Ella me mostraba fotografías que en principio me parecían chistosas. Me parecía increíble que ella conociera (aunque solo fuera telefónicamente) personas de allá….ya que para mi…India era otro mundo.

De ese país solo conocía lo que veía en la televisión que generalmente era pobreza, comida extraña, gente excéntrica, suciedad y más pobreza.

Con el paso del tiempo ella cayó en la adicción a las redes sociales (Facebook) y era muy común que estuviera despierta hasta altas horas de la noche haciendo trabajos universitarios e inviertiendo la mayor parte del tiempo contactando a sus amigos Indios. Debido a la gran diferencia horaria esto se volvió una gran excusa para “estudiar siempre” y sin darnos cuenta, perdió ese semestre gracias al Facebook…

Debido a la gran confianza que siempre ha existido entre ambas, al poco tiempo me contó que hablaba con un chico en particular por aquello que eran colegas, así que no ví nada indebido en esto. Incluso en muchas ocasiones, era yo quien la levantaba en la madrugada para que hablara con él.  Yo veía esta amistad como algo normal, ya que ella acababa de salir de una gran desilusión amorosa y además que para mi era una satisfacción muy grande saber que ella tenía este tipo de amistades. Aunque yo no estaba familiarizada con la cultura, ella hablaba con extranjeros  y eso para mi era un orgullo. Siempre deseé para mis hijos una vida diferente, en Colombia el simple hecho de conocer un extranjero o salir de tu país, es algo que te da estatus y más cuando perteneces a una clase media baja como nosotros (ese era un privilegio solo permitido para gente con estudios y con dinero)o al menos eso era lo que yo pensaba…

En aquel entonces nosotros asistíamos a una iglesia cristiana protestante/evangélica. Su amistad con este chico progresaba y  3 o 4 meses después,  estando junto a ella  escuchando sus conversaciones, empezaron un juego de palabras, el cual para mi entender consideraba muy comprometedor, no obstante, para mi hija era simplemente una conversación normal…

Este chico le manisfestaba su interés por ella y le decía que en su opinión ella actuaba y pensaba como una chica de la India. Siempre le decía que su modo de pensar era muy parecido a cómo deben actuar las chicas Indias (generalmente las mujeres Indias son recatadas, con muchos valores tanto familiares como personales debido a su educación) según él, ella no era como las chicas latinas normales (para ellos las mujeres latinas no tienen el mismo concepto sobre el valor de la familia y son demasiado sexys).

Esta conversación despertó en mí un alerta y fue allí donde empezó la peor etapa de mi vida, y digo la peor porque finalmente tuve que enfrentar que mi hija ya no era una bebé… Comencé a afrontar toda la carga psicológica de una lucha espiritual dentro de mí …verán, para las personas cristianas los hindúes eran el demonio en persona…aquello del yugo desigual…Dios nos dice “No os unáis en yugo desigual” y si no le obedecemos, es triste y pagaremos sus consecuencias… esto llenó mi cabeza de miles y miles de dudas y de luchas…

Mientras yo atravesaba por todo este proceso, mi hija también le sucedía algo parecido, así que ella decidió alejarse por un tiempo de él, dejó sus estudios y siempre la veía muy triste…

Pedimos consejo a nuestros líderes en la iglesia, asistimos a consejería y la respuesta siempre era la misma:  “Dios no quiere en nosotros un  yugo desigual o la consecuencia será la condenación y la pérdida de nuestra salvación”… Dentro de mi empezó a desarrollarse un sentimiento muy extraño…empecé a buscar por internet todo lo que podía acerca de india, su cultura, sus tradiciones, su religión,etc. Todo cuanto podía investigar era bienvenido.  A la par de esto, mi lucha espiritual continuaba. Hacía ayunos de hasta 30 dias, oraba de madrugada, clamaba a Dios por una señal, porque a pesar que todos a mi alrededor decían que era imposible, siempre sentí en mi corazón que la felicidad de mi hija estaba ahí….así que teniendo el mínimo conocimiento de inglés, abrí también un perfil en Facebook, agregué al chico y me lancé a este mundo virtual  sólo con la ayuda de mi fé y del traductor de google. Comencé a investigar quien era él, estaba dispuesta a conocerlo, a saber que pensaba y cuáles eran sus intenciones con mi hija.

Gracias a mi iniciativa, pude conocer el corazón de este chico. Hablamos por este medio durante varios meses; algunas veces era su amiga, la más cariñosa y comprensiva, y otras veces llegaba a él con reproches, amenazante, atacándolo con preguntas. Pero Dios es grande y al final de cada conversación siempre terminaba con la sensación que él era un buen hombre. De ahí en adelante ellos continuaron con su relación…unos días se amaban y se juraban amor eterno y al siguiente, no se querían ver….un dia mi hija decía “Voy a viajar a India!” y al siguiente él decía, voy a tener mi matrimonio arreglado (en india generalmente los matrimonios son concertados entre los padres aún sin que los chicos se conozcan)  y yo por mi parte aún pidiendo señales de Dios como muestra  de su aprobación.

Esa señal finalmente llegó. Mi hija había decidido viajar en diciembre del 2010 pero por cosas de Dios en su trabajo le corrieron su período de vacaciones (no era la primera vez que su viaje se posponía…esta era su última oportunidad, ya que había decidido que si no era ese año, para el siguiente ella terminaría esa relación y seguiría su vida en Colombia).

Para mi fue muy doloroso verla asi y yo pensé “Ok…esta debe ser la voluntad de Dios….definitivamente él no era para ella”…pero para ese entonces, él se había convertido en un hijo más, incluso me llamaba “mami”. Asi fue que ella finalmente decidió terminar su relación. El había dejado la compañía donde trabajaba al igual que mi hija, asi que todo apuntaba que ellos se separarían.

Con apenas un mes en su nuevo trabajo, en Febrero de 2011 él decide venir a Colombia a conocernos…fue ahí donde recibí la respuesta de Dios que tanto había esperado (no era ella quien debía viajar, era él) y  bueno, para mí fue como la espera de un parto, arreglar todo para su llegada, tenerlo con nosotros, pero sobre todo ver la felicidad en el rostro de mi hija…es algo que nunca tendré con que agradecer…él nos acompaño 20 dias en Colombia que se pasaron volando, la verdad para mí fue más de lo que esperaba, el es un hombre maravilloso, respetuoso, atento, cariñoso, servicial, muy entregado a su familia, alegre y supremamente humilde. Toda la familia estaba feliz aunque algo incrédulos, ya que pensaban que mi hija estaba loca, que era una ilusa al enamorarse de alguien que estaba tan lejos y más por caer en una relación virtual  y conmigo la situación no fue mejor, ya que todos decían que yo estaba enviando a mi hija a un abismo al alimentarle esa ilusión..pero en fin, yo solo confiaba en Dios y en mi instinto maternal.

Después que él regreso a India todos decían lo mismo, que él nunca iba a volver, que solo estaba jugando con ella, que éramos unas idiotas al creer que esa relación era posible …pero mi fé me daba confianza y en Septiembre del año 2011, mi hija viajó finalmente  a India a conocer la familia del chico.

Por mi parte, yo atravesaba el síndrome del nido vacio. Pensaba que mi hija no iba a regresar jamás, que la había perdido definitivamente, a tal punto que llegué a odiar a su novio. Me convertí en un verdadero martirio para ellos, pero afortunadamente fue un buen viaje, ella pudo conocer la verdadera India y confirmó que eso es lo que ella desea para su futuro. Incluso fue una experiencia que la hizo madurar a nivel personal.

Hace poco nos dijo que han decidido casarse; es algo que respetamos ya que ella es una persona adulta y confiamos plenamente en su buen juicio, aunque honestamente nosotros nos sentiríamos mas tranquilos si ellos deciden vivir fuera de India ya que somos consientes que amoldarse a una cultura tan diferente a la nuestra, sería un tanto difícil, aunque no imposible, pero si preferiríamos otro lugar para ellos.

A los padres que como yo tienen hijas comenzando una relación con un chico Indio les aconsejo que no pierdan la confianza en ellas (ni en Dios), yo creo enormemente que nada llega a nuestras vidas por casualidad y sin su voluntad, que se acerquen más a ellas, que aprendan de la cultura, que aunque algo complicada para nuestro punto de vista, en el fondo está llena de valores hermosos que muchos padres anhelaríamos ver en nuestros hijos, y en lo posible que conozcan a la persona con quienes ellas están empezando esta relación (sin interferir) pero siempre ahí constantes, que sientan su apoyo. Un consejo a tiempo siempre es necesario, dándoles la opción de que sean ellas mismas quienes tomen sus propias decisiones….no todo es perfecto y como padres siempre vamos a estar cuestionándonos si lo que hacemos es correcto o no, pero recordemos que ellos son un regalo de Dios que nos han sido dados para guiarlos y por los cuales tendremos que rendir cuentas.

“Cada uno de nosotros está en la tierra para descubrir su propio camino, y jamás seremos felices si seguimos el de otro.” James van Praagh

Su hija en la actualidad se encuentra en una relación intercultural? Es difícil para ud. de aceptar o comprender? Comparta su experiencia en la sección de comentarios y ayúdenos a enriquecer este espacio…

Ilustraciones:

Lorena Mena

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a belleza de las relaciones interculturales radica en la fusión de dos culturas distintas que aportan un increíble abanico de tradiciones, costumbres y creencias que enriquecen  esa unión. Poco después de comenzar a escribir este blog, muchas personas de todas partes del mundo se comunicaban a través de la sección de comentarios. Al poco tiempo, surgió la necesidad de crear un foro para poder interactuar directamente y así nace el grupo de Facebook “Me Enamoré de un Hindú” el cual hoy en dia alcanza la cifra de casi 100 miembros. A diario se comparten historias, algunas con finales muy tristes y algunas con finales felices, sin embargo, todas tienen en común el componente intercultural como sinónimo de éxito o fracaso…

La protagonista de nuestra historia es Cris, una chica Española quién actualmente tiene 32 años y es Licenciada en Filologia Inglesa. Tuvo la oportunidad de conocer a su esposo en Escocia mientras ambos asistían a la Universidad.

“Más que motivada, nuestra relación fue algo que surgió por casualidad…nos conocimos cuando los dos acabábamos de llegar para estudiar en la misma Universidad y aunque no fue un flechazo instántaneo, hubo algo de él que siempre me atrajo. Muy educado, amable, responsable y otras cualidades que muchos de los chicos de mi generación no poseen. Salir de fiesta y las relaciones espóradicas parecen ser la norma hoy en día. Por el contrario, los indios estan hechos a la antigua usanza como se suele decir, y eso me transmitió una gran seguridad.

India es todavía una sociedad conservadora y clasista. Aunque el número de matrimonios con extranjeros está aumentando, aún no es algo que se considere normal. Hoy en dia los matrimonios concertados siguen siendo la opción más practicada. En la versión más moderna de un matrimonio concertado, los padres buscan una o un posible candidato para sus hijos, teniendo en cuenta factores como el que sean de la misma religión, casta, comunidad, que estén preparados académicamente, etc. Si por casualidad el matrimonio es por amor, solo le presentas  tu pareja a los padres cuando ya has decidido casarte, nunca das el paso tan importante de traer a tu novio o novia a casa sino es para algo muy serio.

Mi entonces novio tardó 5 años en hablar con su familia sobre nuestra relación por temor a la reacción y para mí era difícil aceptar su actitud en muchas ocasiones. Por una parte no se decidía a dar ese paso antes, porque estaba estudiando, por entonces y según la tradición, hay que establecerse primero antes de casarse y por otro lado, en todo ese tiempo no viajó a India y no quería tener una conversación tan importante por teléfono. Nunca dudé de sus intenciones y el porqué de sus decisiones y manera de actuar, lo entendí con el paso del tiempo.

La primera vez que vine a India fue de vacaciones, por lo que no noté mucho el choque cultural, fue más bien una experiencia excitante. La segunda vez que viajé era para quedarme a vivir y obviamente no es lo mismo visitar un lugar desde el punto de vista turístico que establecerse permanentemente.

India es extrema. Tuvimos una relación amor – odio desde el principio. Hay días que pienso que es el último lugar en la tierra en el que me gustaría estar. En otros momentos me hace sentir plena y no me puedo imaginar viviendo en otro sitio.

Lo que más me gusta de India es el monzón, la comida, las ropas y joyas, los mercados, el aroma a incienso y flores frescas, la cultura tan rica que tiene o las mil y una aventuras que vives!  Detesto el mal estado de las calles, la discriminación, la suciedad, la impuntualidad o el “todo vale”!.

En general nuestra familias reaccionaron de una manera positiva por ambas partes ante nuestra decisión de casarnos, aunque esto no sea lo común. La única incertidumbre de mi familia fue que, al ser India un pais lejano, no estaban familiarizados con la cultura, pero apenas conocieron a mi esposo, cualquier duda que tuviesen, desapareció. Los indios son muy respetuosos con la gente, especialmente los mayores, y eso a los padres siempre les gusta. Por parte de su familia tenían las mismas dudas sobre mi y además somos el primer matrimonio dentro de la familia con una extranjera, y en ocasiones algunos piensan que por ser de fuera, el matrimonio está condenado al divorcio a la larga.

Al principio algunos de los familiares de mi esposo, aunque no se opusieron, no les gustó la idea de la boda, pero mis suegros dejaron claro desde el principio que la decisión no le correspondia a nadie sino a la pareja. Ahí se acabo la discusión.

Mi boda fue sencilla en comparación a como suelen ser aquí, pero muy exótica desde mi punto de vista. Se llevó a cabo en India y por aquél entonces yo vivía fuera, por ende,  todo lo organizó la familia de mi marido.

Nos casamos por el rito Hindú Brahman y después en el juzgado. La ceremonia fue una mezcla de tradiciones del sur y el norte de la India. Mis suegros provienen del norte, específicamente de Lucknow, Uttar Pradesh, y aunque mis padres vinieron a acompañarme durante mi viaje, al no estar familiarizados con los rituales y ellos ser ya mayores en edad, se prefirió que un matrimonio muy amigo de la familia actuase durante la ceremonia en nombre mis padres.

Este matrimonio es nativo del sur del país, por eso se incorporaron ritos de su región en la ceremonia. También hubo quien actuó de hermano, tio o tia por ejemplo… a veces me sentía como en un teatro!.

Las celebraciones se dividieron a lo largo de cinco dias seguidos:

1-Compromiso. Donde los novios se prometen. Es un ritual en el que la pareja realiza una pooja (rezo) y se hacen ofrendas a los dioses.
2-Sangeet. Es parecido a una despedida de soltera a lo tradicional. Se reúnen todas las mujeres de la familia, amistades y se invita a un grupo de cantantes y músicos(todas mujeres también). Durante este día bailamos y cantamos mientras tomábamos aperitivos con té y refrescos. Para amenizar se utilizan los intrumentos musicales típicos indios como dholak (tambores) o sitar (instrumento de cuerda).
3-Sakhar Puda. Es un antíguo tratamiento de belleza en el que cubren la piel de la novia con una pasta hecha de cúrcuma (especia amarilla en polvo).
4-Mehendi. Donde se decoran las manos, brazos y pies con henna (pasta hecha con la planta de henna que deja la piel tintada al secarse). Es un proceso muy largo y elaborado. Como un juego, la chica que hace el diseño escribe el nombre del novio en una parte del brazo decorado, pero bien escondido, y si él lo encuentra, se supone que da suerte.
5-Boda religiosa. Primero se hace la ceremonia religiosa donde uno o varios sacerdotes (pandits) conducen la ceremonia en sánscrito. Dependiendo de cada comunidad, los ritos varían, pero uno de los momentos más importantes es cuando se dan los siete pasos (saptapadi) alrededor del fuego sagrado (agnique esta en medio del altar, después el novio pone el bermellón (sindoor) en medio de la raya del cabello y por último me coloca el colgante sagrado (mangalsutra). Más tarde se celebra la recepción, donde antes del banquete nupcial, recibes uno a uno a cada invitado para agradecerles su presencia y recibir bendiciones (y muchos regalos!). Es muy agotador para los novios este día, especialmente para la novia (en total me tuve que cambiar de traje y joyas cinco veces!).
6-Boda legal en el juzgado. Fuimos a firmar y registrar el matrimonio.

Sakhar – Puda

En cuanto a la adaptación de la vida en pareja, pienso que hay que hacer un esfuerzo extra por agradar, esto no significa hacer cosas en contra de tu voluntad, pero intentar dentro de lo posible seguir las costumbres al menos cuando compartes con la familia.

Por ejemplo, en el día a día yo me visto como más me gusta, que es a la manera occidental y como mucho, me pongo un salwar kameez, pero si estoy en casa de mis suegros de visita procuro llevar tambien los accesorios típicos de una mujer casada India como son el mangalsutra, bangels, bindi, sindoor,etc o comer comida vegetariana (yo no lo soy). Pienso que no cuesta nada, y si les alegra ver que me preocupo por estos pequeños detalles, pues, porque no hacerlo?.

Mi marido también se ha sabido adaptar a mis tradiciones y eso se agradece. Hay veces que las parejas tienen problemas por la rebeldía de unos y otros por imponer sus ideas a la fuerza.

Ante la duda, siempre es bueno preguntar a la pareja que se espera de nosotros para estar preparados. Mis suegros siempre han sido muy comprensivos y saben que no pueden esperar de mi ciertas cosas, no porque no quiera hacerlo, sino porque no sé o no puedo.

Sin embargo, pienso que los suegros esperan más de una mujer india que de una extranjera porque, en general, entienden que no sabemos sus costumbres al detalle. Cuando se produce un rechazo por parte de los padres del chico como le ha pasado a mujeres extranjeras casadas con Indios generalmente es por ignorancia y a la vez temor a lo desconocido. A los Indios les es difícil aceptar también el que su hijo se case con alguien que ellos no han elegido porque es una tarea que asumen automáticamente. Digamos que los padres indios tienen la primera y última palabra en todo los relacionado con sus hijos y estos deben obedecer. Así les han educado a ellos y así deben educar a sus descendientes. Por eso la rebeldía no es bien recibida.

Me siento afortunada de haber vivido rodeada de gente muy progresista y con amigos de diversas nacionalidades. Si algún conocido u otras personas que no son de mi círculo cercano han tenido algo en contra de mi matrimonio, nunca me lo han dicho personalmente ni han llegado a mis oídos comentarios negativos. Solo recuerdo una frase que me hizo un compatriota una vez donde me preguntaba si es que no habia suficientes hombres buenos en mi pais para tener que estar con un extranjero. No recuerdo que respondí porque no le di importancia. No siento que tengo que justificar mis decisiones.

Nosotros vivimos independiente de mis suegros por dos razones principalmente. La primera es que residimos en diferentes ciudades y la segunda es que ambos somos personas muy privadas, caseras e independientes por lo que sería muy dificil vivir en una casa compartida. Aunque mis suegros son muy modernos y no esperan que yo represente el papel de la bahu (nuera)perfecta, vivir con alguien más que no es tu pareja, siempre requiere adaptación y más aún viniendo de una cultura totalmente diferente, por ende,  supone un cambio muy dificil de digerir. Afortunadamente ellos tienen la misma visión de como un matrimonio debe llevar sus asuntos, por este motivo tampoco se nos planteó la posibilidad de mudarnos con ellos.

Para los que no sepan mucho de la cultura India, la costumbre cuando una pareja se casa es que la mujer vaya a vivir a casa de los suegros junto con el marido y demás cuñados, las esposas e hijos. Esto ya es de por sí mucha responsabilidad para cualquier chica, pero si eres extranjera y completamente ajena a estas tradiciones, la situación se puede tornar muy complicada. La nuera debe desempeñar un cierto papel dentro de la casa como por ejemplo, tiene la obligación de que las tareas del hogar se realizan, ya sea haciéndolas ella personalmente, o supervisando al servicio doméstico. Digamos que las suegras quieren que sus nueras ya vengan con todo aprendido cuando se casan y le pasan las responsabilidades que ellas han tenido hasta ahora, pero eso no significa que las nueras sean las dueñas y señoras, las suegras aún tienen la última palabra. India es una sociedad muy matriarcal en lo que a la casa se refiere.

Mi esposo y yo nos comunicamos en inglés usando palabras o expresiones en Español y Hindi de vez en cuando.

Pienso que un  matrimonio intercultural tienen muchos beneficios, especialmente si eres una persona que está abierta al multiculturalismo, como lo es unir lo mejor de dos civilizaciones. Estar en contacto con un nuevo idioma, una nueva cultura, nuevas personas, una nueva filosofia de vida o nuevas costumbres te enriquece como ser humano, te hace mas tolerante, más equilibrado, sin perjuicios ni prejuicios. Y, ademas, si te encanta viajar tanto como a mí, esto es una oportunidad magnífica para poder hacerlo!.

Aparte de los compromisos que requiere cualquier relación, un matrimonio intercultural además requiere de mucha paciencia para entender, para hablar, para adaptarse. Todo…nuestra educacion, principios, idioma, creencias o tradiciones son diferentes, por eso hay que aprender y a la vez enseñar al otro de donde venimos y como pensamos para comprendernos mutuamente.

Actualmente vivimos en la ciudad de Bangalore,con el poco tiempo libre que te dejan los trabajos en India, cuando estamos juntos nos gusta ir al cine, pasear, comer fuera, salir a tomar un cafe o una copa, jugar a videojuegos, ver nuestras series favoritas o sentarnos a hablar durante horas.

Una de las cosas positivas de estar con un extranjero, y mas aún si es con alguien de otra raza, es que esto aporta un aliciente de exotismo a la pareja. Evidentemente esta sensación se va perdiendo poco a poco y ese entusiasmo va dando paso a la rutina. Debo decir también que los Indios no son los hombres mas románticos del mundo! No expresan su amor de la misma manera que lo haríamos en øccidente, es decir, regalando flores, bombones y demás, pero siempre les gusta estar muy pendientes de su pareja y hacer que te sientas querida. En nuestro caso nos gusta organizar cenas íntimas o alguna escapada romantica.

Uno de los dilemas por el que toda pareja intercultural pasa en algun momento de su vida y no es fácil llegar a un acuerdo, es la crianza de los hijos. En nuestro caso los dos deseamos que conozcan y aprendan de la cultura Española e India a la vez. Personalmente yo no practico ninguna religión aunque fui bautizada según la fé católica y mi marido es Hindú, pero aunque creyente, no es practicante. Hemos hablado de ello y yo prefiero no criar mis hijos  como Católicos, sin embargo no me importa que conozcan la fé en la que me crié y celebremos festivales como Navidad en familia, porque más que parte de mi religión, es parte de donde vengo. En cuanto a que sean Hindúes pues van a serlo directamente ya que su padre lo es. No veo inconveniente en celebrar sus festivales o ciertos rituales siempre y cuando la balanza no se incline hacia un lado solamente. Cuando los padres son de diferentes mundos ambos deben tener la misma representación en la vida de los hijos porque al fin y al cabo ellos son el resultado de los dos.

A cualquier persona que desee comenzar una relación intercultural le recomiendo grandes dosis de entendimiento por ambas partes y también que tengan afan por aprender de la cultura de su pareja abordándolo con una mentalidad abierta. Es normal sentirse un poco perdido ante ciertas situaciones o comportamientos, por eso cualquier dilema que tengan, ya que van a surgir muchos, no duden en preguntar. Además también sugiero mucha cabeza, no tomar decisiones a la ligera, porque hay veces que cuando estás enamorado o ilusionado, todo se ve perfecto, pero se debe ir siempre con cautela y más cuando la pareja es de otra cultura. Al principio no te dás cuenta de las repercusiones que la decisión de estar con un extranjero tendrá en el futuro, simplemente vives el dia a dia aprendiendo de él, de su origen, de su país, de sus costumbres y es también un proceso muy bonito…”

Eres Española y tienes una relación amorosa o estás casada con un Hindú? Te identificas con la historia de Cris? Comparte tus experiencias en la sección de comentarios!

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Ilustraciones:

Lorena Mena

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e ha escrito y se sigue escribiendo mucho sobra las relaciones interculturales entre chicas extranjeras y jóvenes de la India, sin embargo, no es común encontrar historias de amor entre chicas criadas en la India y jóvenes extranjeros…la razón? tal vez la crianza en una sociedad donde la mujer aún se ve sometida a los rigores de la tradición…

Me encanta compartir historias y esta vez les traigo la historia de Rahul, un joven Mexicano de 27 años y profesional en Ciencias de la Computación, quien actualmente maneja su propia empresa de aplicaciones para telefonos inteligentes. Rahul vino  a la India por razones laborales y permaneció varios meses en la moderna ciudad de Bangalore. A través de su relato nos cuenta sus experiencias, percepciones y en especial, su concepto de la mujer India, ya que sin esperarlo cayó rendido ante el encanto de una bailarina de Salsa…

Antes de viajar a la India ya me encantaba la cultura, había visto varias películas de Bollywood incluyendo Kuch Kuch Hota Hai (todo mundo conoce este película).

Cuando llegué al aeropuerto de Bangalore eran como las 11:00 p.m, recogí mi maleta y me encontré con el chofer que estaría esperándome. Todos muy amables y todos hablaban inglés asi que no hubo mayor problema.

Una vez en el carro, nos tomó cerca de 45 minutos para llegar a la casa/hotel (guest house) donde me hospedaría por unos dias. Como era de noche casi no había actividad en las carreteras y calles. Podría jurar que me encontraba en cualquier otro país de Latinoamerica.

Al llegar a la casa/hotel me abrieron la puerta y me enseñaron mi cuarto, tenia TV, aire acondicionado, pero lo más interesante fue el baño, tenía un calentador de agua pequeño que tenia que prender cuando lo usara, además, a un lado del retrete, había un banquito de plástico una cubeta y una especie de jarra para vertir agua…meses más tarde entendería el uso de estos objetos, ja ja ja.

A las 8 en punto ya tenía yo mi masala chai (super delicioso y adictivo) y una masala dosa. En general mi primera impresión de la India y lo que más me agradó fue el trato de las personas, todas eran exageradamente serviciales y atentas, no hubo nada que me disgustara.

Tal vez lo que sí me impactó fue el gran contraste entre las clases sociales, anteriormente ya me lo había comentado un amigo de India pero me cayó el golpe cuando por la ventana de mi cuarto vi al otro lado de la calle y veo un terreno con una casa de lámina de unos 4 mts2 y una familia de 6 personas. Allí estaba yo en un cuarto con todos los servicios y lujos que les mencioné e irónicamente cruzando la calle era otra historia totalmente diferente.

Siento que entre la gente de la India y los Mexicanos son más las similitudes que las diferencias. En lo personal me sentí como en casa. Tanto la cultura de los Indios como la de mi país le dan gran valor a la familia y esa convivencia que se tiene con ella.  Algo que si me impresionó fue la amabilidad de la gente, nunca se me va a olvidar el hecho de que una señora que recogía la basura fué la que me ayudo de intérprete (Ingles a Kanada, el idioma que se habla en la zona) para poder comunicarme con la señora que planchaba la ropa.

También tuve la oportunidad de conocer a muchas personas dentro de la compañía que después me ayudaron a organizar mi viaje turístico por el norte del país (Delhi, Agra y Jaipur).

Una amiga me pasó el contacto de uno de sus mejores amigos en Delhi y esta persona tenía un familiar que a su vez era dueño de una  agencia de viajes y fué quien me reservó todos los hoteles durante mi estadía  y tambien me dió un recorrido por la ciudad.

Una actitudque si me impactó e incluso molestó fue la manera cómo trataban a la gente que ayudaba en la limpieza de edificios, casas, meseros, etc. Ni en México ni en Colombia he visto semejante trato a meseros. En una ocasión unos amigos me invitaron a un restaurante vanguardista y algo elegante y en la mesa no había cubiertos. Cuando llega el mesero a la mesa, mi amiga le grita y le dice “Qué te pasa, no hay cubiertos!!” en Hindi/Inglés. Siento que en mi país alguien le hubiera hablado al mesero de una manera más respetuosa y dicho “Perdone, lo podría molestar con unos cubiertos?”. También recuerdo que en la oficina teníamos una persona que era como el mandadero y parecía que no existía, nadie hablaba con el más que para mandarlo a sacar copias, o cargar equipo de cómputo.

Pero en general, repito, la gente era demasiado servicial y siempre dispuesta a ayudarme, estoy en gran deuda con todos mis amigos de la India y aquellos con los que viví cuando estudiaba la maestria en EUA, en verdad todos son como hermanos y siempre están dispuestos a ayudar.

Un anécdota en cuanto a las diferencias culturales me sucedió un día que opté por tomar un tour por la ciudad de Bangalore, nos llevaron a algunos palacios y varios templos. En uno de los templos había varias vacas alrededor (como sabrán es muy común que las vacas caminen por calles de la ciudad). En las inmediaciones del templo había varias personas vendiendo arreglos florales y ofrendas con frutas para el respectivo Dios (Shiva, Krishna, etc.).  Me acerqué a una señora y le dije que quería comprarle un arreglo de hojas y flores para dárselo de comer a una de las vacas que estaban cerca. La señora me empezó a gritar y decir que esas flores eran para el Dios y no para la vaca. Al final ya no compré nada y la vaca se quedó con hambre.

La razón por la cual quería darle de comer a la vaca era porque ya había visto que otras personas vendiendo frutas y verduras le daban de comer a las vacas que pasaban. Las vacas en la India son sagradas porque a Krishna (un Dios en el Hinduísmo) le encantaban los derivados de la leche, en especial el Ghee (mantequilla clarificada) y él mismo quería que a las vacas se le veneraran porque creía que las vacas nos daban todos estos productos (leche, queso, etc) sin nada a cambio.

Las chicas Indias en general me trataban muy bien. Todas las chicas con las que interactué eran muy abiertas y amistosas y una que otra muy coqueta, nada tímidas. Creo que esto es común en ciudades grandes y cosmopólitas como es el caso de Bangalore. Bangalore es la capital de la Tecnología en India, ahí se encuentran todas las compañias transnacionales que se puedan imaginar, por lo tanto, hay bastantes trabajadores jóvenes y educados de todas partes de la India y del mundo. Esto crea un ambiente diverso y muy moderno en cuanto a la forma de pensar.

Desde un principio me uní a un grupo en la compañía que hacía servicio social (visitaban asilos de ancianos, orfanatos, etc). También me ofrecí para dar clases gratuitas de salsa a la gente de la empresa (tuvimos 120 alumnos promedio! ). Ambas actividades me dieron la oportunidad de conocer a muchas chicas. Hasta la fecha hablo seguido con algunas y me tocó ir a bailar con una de ellas, otra me tenía como su confidente y me contaba sus problemas amorosos (resulta que le gustaba un chico que también tomaba la clase de salsa!). Otras me invitaban a comer o salíamos a tomar el té.

Eso de ser foráneo (la gente de Latinoamerica tienen fama de ser exóticos en la India) también ayudaba a mi popularidad con las chicas, además, ya me había dicho una amiga lo siguiente: “Las chicas del sur de la India tienen particular atracción por los chicos de piel clara”. Esto después lo pude corroborar con la infinidad de publicidad en TV y tiendas donde promocionan productos para aclarar la piel.

Así que todas las chicas que conocí fueron muy amigables, también debo mencionar que yo me iba a bailar salsa todos los Domingos a un restaurante, y ahí me tocaba bailar con varias chicas y todas ellas super arregladas y muy abiertas, nada tímidas.

Hubo una chica que me traía vuelto loco. Lo único malo es que ya la conocí la ultima semana de mi estancia en la India. La ví por primera vez  en un club estilo disco. Se llevaba a cabo  un evento de promoción del Congreso Internacional de Salsa en Bangalore. Esa noche había muchas chicas guapas y todas bailaban muy bien pero esta persona que llegó simplemente deslumbraba.  Anjali (nombre ficticio) traía un vestido rojo entallado y un peinado exhuberante, con todo mundo hablaba como si fuera muy conocida. Me animé y la saqué a bailar y quedé impactado de como bailábamos. Nos entendíamos perfectamenteen en el baile. Después me enteré que Anjali era maestra de salsa, Belly dancer y Bollywood dancer.

Quedé fascinado de ver a una chica India tan guapa y además aficionada a los bailes Latinos (que gran combinación!). A la siguiente noche volví a asistir a otro evento de promoción del mismo evento mencionado y la volví a ver. Bailé en varias ocaciones con ella y yo mismo me sentía como una estrella pues al bailar con ella llovían los camarógrafos quienes no paraban de tomarnos fotos. No soy un gran bailarín pero me defiendo y he bailado en varias partes de EUA, México y Colombia.

Para finalizar mi historia con Anjali  les cuento que al día siguiente conseguí una clase privada de salsa con ella en su academia de baile. Recuerdo que me cobro 1500 rupias (carísimo para el estilo de vida en la India!).  Para que se hagan una idea yo comía en la cafeteria de mi compañía por solo 40 rupias.

Esa clase (más que nada práctica de baile) fue lo mejor, estábamos risa y risa y tenía un toque muy sensual. Al final le invité una copa en un bar que había en la parte de abajo de la academia de baile. Como dato cultural les comento que tiene varios premios en cuanto a baile, y concursó en un programa de TV nacional llamado Dance Premier League donde se codeaba con gente de Bollywood. Varios de mis amigos en Bangalore me sugerían que le pidiera matrimonio (ja ja ja ja), pero yo ya iba de regreso al continente Americano y la verdad eso de las relaciones a distancias…. es complicado ja ja ja.

Lo primero que se me viene a la mente al comparar las chicas Indias y las chicas que frecuento en la actualidad es la comida. Mis  mejores memorias vienen acompañadas de comidas, las tantas veces que amigas de la India me han invitado a comer a sus casas. Pude constatar que muchas saben cocinar muy bien. Me tocaba probar también la comida que llevaban al trabajo y todo era delicioso.

Otra ventaja muy grande y algo que nos une a los Latinoamericanos con las chicas de la India es el valor familiar, los padres y abuelos siempre están pendientes de lo que suceda con sus hijos y nietos, además de que se promueve la convivencia familiar en todo momento. También es importante mencionar que muchas mujeres están al tanto de lo que sucede en el mundo occidental (tendencias de moda, comida internacional, etc), algo que hace de la mujer de la India la combinación perfecta de una mujer con grandes raíces en su cultura milenaria y a la vez vanguardista con aquello que sucede en el mundo.

La verdad no puedo pensar de desventajas específicas sobre las chicas de la India. Como toda relación entre dos culturas diferentes, puede resultar difícil encontrar un punto medio en cuestiones tan básicas como la religiosa, costumbres, etc. Resultaría complicado si la chica es muy religiosa y vegana (de esas personas que ni siquiera comen huevos)  y el chico es omnívoro y nada religioso.

Como consejo a aquellas personas que planean comenzar o están comenzando una relación con una chica de la India  siento que depende de la chica, pero en general dado que la cuestión del matrimonio arreglado aún es una tradición muy arraigada en ese país, es importante ver la postura de ella y de su familia.  Puede pasar que a ella ya le estén buscando un novio / esposo. También está el caso de que su familia no sea muy abierta a que su hija tenga una relación con alguien fuera de su casta.

Algo curioso es ver la sección de “matrimoniales” en los periódicos, allí se clasifica a los chicos y chicas que están buscando pareja (o más bien que sus padres les estánbuscando pareja). La clasificación viene dada por casta (brahmin, etc) y también hay una sección titulada “Cosmopolitan” refiriéndose a aquellos que están abiertos a gente de otras castas, otros países, etc.

Otra hecho curioso es la manera en la que se interactúa con la pareja. Para nosotros en México es muy común dar un beso en la mejilla cuando se conoce a una chica, luego ya en confianza y con tiempo de relación quizás agarrar a la chica de la mano, abrazarla. Pero no todas se sienten cómodas con este tipo de trato, además que el sistema de gobierno en India puede ser muy opresivo con lo que ellos llaman PDA (Public Display of Affection), donde básicamente se trata de prohibir cualquier demostración de afecto a tu pareja, besos, etc. Me pareció muy curioso que cuando di clases de salsa en la compañía algunas chicas se rehusaron a que el chico que momentáneamente estaba con ella le tocara la espalda y la mano con el fin de bailar. Y estamos hablando de chicas jóvenes en una ciudad cosmopolitan como Bangalore y expuestas a la cultura occidental!

Como en cualquier relación siento que es importante el respeto y la comunicación. Las chicas en la India valoran mucho el amor y seguro podrán todo de su parte para que la relación funcione. Como dato final acabo de recordar una novela Brasileña  muy famosa que habla precisamente de la relación entre 2 culturas (India y Brazil) y de las cosas que tienen que afrontar estos enamorados.

Me ENCANTARIA leer tus comentarios sobre esta historia! Si conoces chicas de la India, ya sean amigas, cuñadas o conocidas, por favor comparte aquí tu experiencia, tus percepciones sobre el país o cualquier comentario y así enriquecer más el contenido del blog…Gracias!

Ilustraciones:

Lorena Mena

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n 1984, una tranquila tarde de verano en Nueva York, sonó el teléfono en mi estudio y un periodista de televisión me preguntó si yo sabía algo sobre la “quema de esposas” o “asesinatos por dote” en mi nativa India. En ese momento no sabía con certeza, pero le ofrecí algunas impresiones sobre el “sati”, la antigua costumbre de las esposas que se quemaban voluntariamente en la pira funeraria a la muerte del esposo. Sin embargo el periodista insistía que iban a transmitir un documental en una importante cadena de noticias y estaban en la búsqueda de comentaristas calificados.

Los culpables usaron kerosene y un cerillo para incendiar a la mujer hasta la muerte. El motivo fue fácilmente atribuído a conflictos maritales generados por la demanda de más dote por la familia del esposo y su familia en forma de  dinero en efectivo o valores. Estos incidentes se reportan como “accidentes de cocina”, debido al uso común de las peligrosas cocinas presurizadas de kerosene en la gran mayoría de los hogares indios. En muy pocos casos, la policia se apersona al lugar del incidente a llenar un reporte, investigar y menos aún se condenan a los culpables.

Debido a que la violencia doméstica e incluso el asesinato es parte no oficial de un submundo de sospechas, insinuaciones y especulaciones susurradas en conversaciones privadas, rara vez las evidencias llegan a la corte. Generalmente no existen testigos confiables, ya que la suegra es el autor intelectual en la mayoría de los casos, a menudo con una cuñada o el mismo esposo como cómplice y el crimen ocurre a puertas cerradas.

El dia posterior a la trasmisión del documental, los colegas y estudiantes de la Universidad de Artes donde trabajaba en ese entonces, me asediaban con preguntas. Habían visto el video – una descripción gráfica de una mujer envuelta en llamas y más tarde el cuerpo totalmente consumido por las llamas – estas personas demandaban respuestas.  Atroz como pudo ser el incidente, era también claro que los medios de comunicación encontraron una oportunidad para hacer un espectáculo de “El Oriente”, en este caso India. Yo estaba acostumbrada a que la gente se dirigiese a mi por todo lo que sucedía en India, bueno o malo. Pero nunca antes me había encontrado en una situación tan difícil de manejar ya que no tenía respuestas satisfactorias para refutar tales hechos. Yo trataba de explicarles que podía haber sido un asesinato o un crimen pasional como le ocurre a cualquier mujer en todas partes del mundo, sin embargo, nada de esto convencía a la gente, estaban seguros que el espantoso suceso tenía su origen en las creencias religiosas de los hindúes. El Dahej o la dote y su relación al sistema de castas eran la “clave” para entender el crimen. El narrador del documental había dejado claro que la esposa Punjabi había sido asesinada por no traer una dote que satisfaciese las demandas de la familia del novio, provocando que la suegra se molestara para rociarla con kerosene y quemarla viva.

Este tipo de crímenes se denominaban “muerte por dote” y sigue sucediendo hoy en dia, a pesar de la Ley promulgada en el año 1961 donde se prohíbe el otorgamiento y demanda de dotes dentro del marco legal.

En aquel momento me sentía culturalmente avergonzada, pedagógicamente perpleja y me dí cuenta, por razones que ya mencionaré más adelante, que era el momento de investigar los presuntos orígenes culturales del crímen. No era una decisión fácil, mi último viaje hacia el Punjab, para realizar una investigación sobre la historia colonial de Lucknow, fue como aprender un mundo totalmente nuevo. Por otro lado, el tema era mórbido, investigar y explicar la impotencia de la mujer, en vez de su independencia, en lo cual yo era una firme creyente, también me molestaba.

En mi infancia, crecí en India, en una extensa  familia donde cuatro generaciones de mujeres se reunían a diario. Cuando cumplí 15 años, me acostumbré a escuchar furtivamente las conversaciones de las mujeres de mi familia sobre sus vidas o las vidas de otras parejas con sus tragedias y alegrías, así pude palpar su conciencia ideológica y sus juicios.

Mi “dadi” (abuela paterna) y mi “dada” (abuelo paterno) presidían la gran familia. Dada era un adinerado hombre de negocios  – dueño de una fábrica de algodón y hotelero -. Cuando sucedió la partición del Punjab en 1947, posterior a la independencia, y se formó la naciente República de Pakistán, mi Dada llenó un edificio de apartamentos para recibir familiares que quedaron sin casa afectados por la división e incluso empleó a muchos en varias empresas. Dada y Dadi tuvieron 3 hijos, mi padre era el mayor. En la casa vivían todos los hijos con sus tres esposas y una hija y todos los nietos que iban llegando.

En 1962 fui aceptada en la Universidad del Convento Católico de Loretto, comenzando así mi segunda fase en “mi entrenamiento como mujer de clase alta”, educada en el ambiente indio. Los tres años y medio de mi permanencia fueron una lección para aprender a sobrellevar las confusas señales de una sociedad postcolonial. Debíamos ser castas, separadas de los hombres y prepararnos según el curriculum, para ser mujeres educadas pero no complemente mujeres de carrera. No se impartían ciencias o matemáticas, y cualquier rebelión se castigaba de manera severa. Todas las instituciones autoritarias alimentan sus propios submundos y algunas de nosotras formábamos un mundo propio y manifestábamos nuestra subversión leyendo prohibidas poesías en Urdu y canciones de amor del cine Hindú acompañadas de ocasionales bebidas de gins and tonic.

Presuntamente estábamos siendo entrenadas para cumplir el rol de la buena esposa educada en un convento quienes estaban en alta demanda en el mercado matrimonial que se desarrollaba más allá de los muros. Nuestros propios modelos de comportamiento vivían en el mundo de ficción de la escritora inglesa Jane Austen y George Elliot. Las citas de Keats, Shelley y Tennyson aderezaban nuestras conversaciones. Esa intensa poesía romántica que nos rodeaba estaba lejos de la triste realidad del destino que nos esperaba en un matrimonio arreglado.

En 1965 terminé la Universidad y a los pocos meses dí mi consentimiento para llevar a cabo un matrimonio arreglado con un hombre de la región del Punjab que resultó en un desastre. La unión duró diez tormentosos meses e igual podría haber terminado fácilmente en un asesinato que en una anulación legal como finalmente sucedió.

Cuando todo terminó fui obligada a contarle toda la historia a mi madre y finalmente escribí un relato de los acontecimientos para el abogado, quién encontró una via legal para deshacer el matrimonio.

Luego, cada persona que escuchaba la historia obtenía de mi una narración que variaba en intensidad, detalle y énfasis e intuitivamente yo editaba los detalles e incensantemente reordenaba los hechos desde la primera vez que nos conocimos. Las preguntas de mis oyentes armaban y desarmaban la secuencia de los eventos que precipitaron el rompimiento del tortuoso conflicto diario entre mi esposo, su familia y yo.

Hoy en dia, muchos años después de ese desastroso matrimonio y a muchos kilometros de distancia, puedo hablar de manera desapasionada sobre el tema. Como tengo mi propia historia, mis oídos se han sensibilizado a los silencios de las historias de los demás.

En el verano de 1984 comenzaron a reportarse más “incendios accidentales de esposas” en las primeras páginas de los periódicos en India y yo me proponía hacer mi primera incursión en el mundo del activismo femenino. Permanecí en India el siguiente año para realizar mi investigación.

Antes de continuar sobre los resultados de mi investigación acerca del origen de la causa de tales crímenes es necesario aclarar antes lo siguiente: la quema de esposas no tiene absolutamente nada que ver con la notoria práctica del “sati” (o “suttee” como lo llamaban los Británicos). El sati era el sacrificio voluntario de las viudas en la pira funeraria de su difunto esposo. Puede haber una tendencia a confundirse, ya que ambas implican la quema de mujeres, una borrosa  línea entre el suicidio y el asesinato, sin embargo, las diferencias son significantes y han contribuído a la seria devaluación de las mujeres en la India de hoy, a pesar de siglo y medio de legislación progresiva en los derechos de las mujeres. El sati era un suicidio socialmente tolerante ya que la viuda lo consideraba como su falla ante su deber ritual de mantener la longevidad de su esposo a través del uso de sus poderes especiales o shakti. Por otro lado, su ejecución le confería públicamente  a la viuda, mérito religioso, estatus y prestigio social, ya que la convertía en una esposa virtuosa al momento de su muerte.

La “quema de esposas”  por otro lado, se considera un asesinato desde el punto de vista social, cultural y legal, el cual a menudo se disfraza como suicidio o accidente. Este abominable hecho es aún mas atroz que la muerte por envenenamiento, estrangulamiento, golpes o disparos con arma, ya que, indiferentemente de las creencias mitológicas hindúes o razones místicas, este método lo escogen sus perpetradores por sus ventajas desde el punto de vista forense sobre los otros métodos anteriormente mencionados. Además, es relativamente fácil de llevar a cabo, ya que el crímen ocurre en la cocina, donde la mayoría de las esposas de las clases sociales medias y bajas pasan la mayor parte del tiempo. Se mantiene una reserva de kerosene permanente para las estufas, la cual se rocía sobre las víctimas y un cerillo encendido se encarga del resto. Es fácil hacerlo pasar como accidente, ya que las estufas de este tipo según las estadísticas, son propensas a explotar. Los signos de forcejeo no se aprecian en la mayoría de los cuerpos  con un 90% de quemaduras de tercer grado y de esta manera, el joven “viudo”, quien cuenta con una excelente coartada, se encuentra de nuevo disponible en el mercado e inmediatamente comienza la búsqueda de una nueva esposa con una dote más atractiva. Generalmente la suegra es la autora intelectual del hecho ya que el hijo (quien a menudo es su sostén económico principal) debe mantenerse inocente de toda sospecha y así poder mantenerse elegible proyectando la imagen de un viudo desafortunado.

Estos hechos traen a discusión dos preguntas difíciles:

  • Son la mujeres Indias víctimas de su cultura o son agentes  de un crimen impuesto sobre otras mujeres?
  • Es el asesinato por dote un crimen cultural?

En India existe un consenso general entre expertos, periodistas, feministas, políticos, legisladores y la policia de que la causa principal del prejuicio y violencia contra la mujer tienen su origen en la práctica de la dote. Las organizaciones feministas han erróneamente definido la quema de esposas como asesinato por dote y está clasificado en la categoría de “crímen cultural”. La dote, compuesta por ropa, joyas, bienes, dinero en efectivo y propiedades que  trae la novia al matrimonio no es algo nuevo ni único de la India, al igual que la violencia contra la mujer a nivel mundial, sin embargo, la creencia de que la dote es algo perjudicial y una institución peligrosa tienen más crédito en la India que el cualquier otra parte. Hoy en dia el sistema de la dote también es visto como la única explicación para otra práctica similar como lo es el aborto selectivo de los fetos de sexo femenino.

Para comprender las causas detrás de estos hechos, es necesario echar un vistazo en la historia de la India Colonial. Durante ese período, se prohibieron varias costumbres que reforzaron los prejuicios en contra de las mujeres y donde experimentaron una profunda pérdida de poder económico y social. Esto fue en consecuencia de la creación radical de nuevos derechos sobre la propiedad de la tierra.

En la India Precolonial la dote no era un “problema”,  sino que constituía un soporte para la mujer, una señal de su estatus social y una red de seguridad. Según mis investigaciones, pude demostrar que la dote y los gastos asociados con el matrimonio, ni causaban el empobrecimiento de los campesinos del Punjab como manifestaban los ingleses, ni fueron la causa del aumento de la violencia doméstica, ya sea en la forma del genocidio infantil o la quema de esposas. En vez de eso, las políticas del Imperio crearon una economía más machista lo cual profundizó la preferencia por los hijos en vez de las hijas y por ende fomentó el asesinato de las chicas ya fuese de manera abierta o clandestina.

En 1851 los británicos descubrieron el infanticidio femenino en el Punjab, un crimen rampante que ellos le atribuían al derroche de dinero pertinente con las celebraciones del matrimonio y la dote. Ellos aducían que esto había empobrecido a las familias campesinas de la zona y muchas veces los llevaba a la ruina, ya que se endeudaban para poderle ofrecer a sus hijas una boda al estilo Hindú. Era lógico entonces pensar, que el temor ante dichos gastos los motivara a matar a las niñas al nacer, y el Gobierno del Imperio, actuando como un “agente civilizado”, tenía que hacer un esfuerzo para reformar lo que ellos estimaban eran hábitos culturalmente innatos de la gente maleducada e ignorante que habían conquistado. Misteriosamente, los mismos reportes insinuaban la verdadera preocupación de los Británicos: estos  mismos campesinos que cometían el genocidio infantil también estaban morosos en los pagos de las rentas de sus tierras, por lo tanto sus tierras generalmente estaban disponibles para las subastas del gobierno o la ejecución de la hipoteca de los prestamistas.

Sin embargo, entre los documentos que revisé de la época colonial surgió una contradicción: tanto entre las familias de Hindúes y Siks que recibían dote y las familias Musulmanas que no practicaban el sistema de la dote, también se cometía  infanticidio femenino. Esto hacía aún más absurdo insistir en la naturaleza “Hindú” de esta práctica como una justificación cultural del crimen. Porqué los burócratas coloniales se empeñaban en culpar a la cultura en vez de buscar una explicación racional?

Este hecho me llevó a investigar los  comienzos del régimen Británico en el Punjab y la pista me llevó a la transformación de los derechos de propiedad, particularmente los concernientes a las tierras.

Para “suprimir” el asesinado de niñas recién nacidas, el Gobierno colonial pasó una ley en 1870, y pocos años más tarde trató de limitar el valor de las dotes y frenar los gastos en las ceremonias matrimoniales. Hizo una reunión con los jefes de las tribus de las castas altas Hindúes de los cuarenta y tantos distritos del Punjab y les hizo hacer un juramento donde  iban a terminar sus “imprudencias”  y derroches respecto a las bodas. A pesar de esto, la desproporción de féminas respecto a los varones seguía en aumento, e irónicamente,  la campaña de reducción de los costos de las bodas fue exitosa…

Antes de pasar a describir las leyes impuestas por el Gobierno Colonial, es importante  reformular el término “dote” y describir brevemente su evolucion con el paso de los años. En general, el área del Punjab y el Norte de la India, ofrecen un dramático contraste en comparación con los matrimonios entre primos hermanos en las comunidades del Sur, donde las mujeres, después del matrimonio, mantienen un contacto cercano con su familia natal. Ambos practican el sistema de la dote, pero el Sur  al parecer, es menos propenso a  las presiones patológicas del Norte donde se acostumbra a los matrimonios virilocales, esto significa que la novia deja su hogar para ir a vivir a la casa de la familia del esposo indiferentemente de casta o clase social.

En el Norte, las relaciones de poder entre hombres y mujeres, son un complicado asunto donde se toman en cuenta el parentesco y la edad. Por ejemplo, una madre es más poderosa que sus hijos y demanda su obediencia y lealtad; una hija o hermana mayor tiene la autoridad de participar en las decisiones importantes y la esposa acumula poder en la medida que se hace cargo del hogar y se convierte en madre de la próxima generación. La competencia más feroz por el poder es entre la suegra y las nueras, o entre las mismas nueras, haciendo complicada la convivencia para las mujeres en una familia comunitaria. La competencia entre los hermanos sobre las propiedades y otros asuntos, muchas veces rompe la armonía entre los hombres de la familia también.

Ante tal situación, la dote se convierte en un activo importante para las mujeres. Desde finales del siglo 19, durante el siglo 20 y aún hoy en dia, la dote constituye una red de seguridad económica en un ambiente donde después del matrimonio se van a vivir fuera de la protección de su hogar natal.

La dote es un recurso material sobre el que la mujer tiene al menos un control parcial, y su familia lo ve no sólo como un sumunistro de bienes para su beneficio y placer propio sino como una opción económica en caso de emergencia.

En los casos que la familia del novio no hace demandas de ningún tipo, la dote se calcula de acuerdo a las posibilidades financieras de la familia de la novia; por otro lado sirve como demostración de aprecio sobre las hijas y una medida aparente de su estatus en la sociedad.

Según los reportes de las villas del Punjab en el año 1870, no existen descripciones de demandas sobre la dote por parte de la familia del novio, como es común hoy en día. En ninguna parte se refleja en ese entonces la existencia de demandas de bienes  de consumo específicos, largas sumas de dinero para el negocio del novio o su educación.

Los componentes de las dotes se acumulaban gradualmente, no solo por la familia, también contribuían los amigos de la villa o vecindario. Muy pocos objetos se compraban, la mayoría se elaboraban en los hogares. La ropa, los enseres del hogar y la joyería se consideranban activos productivos en términos de estatus (la joyería servía como prenda hipotecaria para préstamos); y las vacas, búfalos, cabras e incluso camellos, a veces eran más valiosos que las mismas tierras. El dinero en efectivo y las propiedades comenzaron a jugar un papel importante como parte de las dotes en la medida que la tierra se convirtió en una mercaderia vendible en el período colonial y su valor aumentó exponencialmente. La preocupación primordial de las familias era asegurarle a cada una de sus hijas un esposo de una familia respetable para vivir dignamente y criar a sus hijos, en caso de algún infortunio, la dote serviría como alivio económico. En qué momento histórico esta red de seguridad se transformó en una sentencia de muerte?

La East India Company llegó a la India en 1600 con el propósito de comercializar productos. Una vez que probó las riquezas del Subcontinente, conquistó la Provincia de Bengala en 1765 y posteriormente culminó con la conquista del Punjab en 1849 anexándola a Oudh en 1856. La compañia necesitaba justificar sus matanzas y acciones violentas frente a un crítico Parlamento y a un público molesto en Gran Bretaña. Las explicaciones sobre sus errores, su mal gobierno y avaricia, se le achacaba convenientemente a la “cruel” y “barbárica” cultura indígena y de esta manera poder justificar su expansión territorial. Esta estrategia es mejor conocida como la “misión civilizadora”  Británica y la cultura Hindú era su principal objetivo.

En 1860 la codificación de la ley de la propiedad  generó una transformación entre el campesino y sus tierras y a su vez, la inflexibilidad de las nuevas leyes fue la causa de su endeudamiento. Estos eventos alteraron de manera definitiva la vida de las mujeres al igual que sus derechos como hijas, esposas y viudas, convirtiendo a los hombres en los propietarios únicos de todos los bienes. Este fue el momento histórico que transformaría por completo las nociones de la riqueza económica de las mujeres y el sistema de la dote.

La inversión colonial que se llevó a cabo en el Punjab en la segunda mitad del siglo 19 como la limpieza de bosques, la construcción de canales, las carreteras y las líneas del ferrocarril, revalorizó el costo de las tierras las cuales eran regiones agrícolas muy fértiles. Los Británicos extraían riquezas del campo imponiendo fuertes impuestos fiscales y a su vez se beneficiaban de la exportación de trigo y otras materias primas que enviaban a Europa, sin siquiera considerar compartir su gran desarrollo industrial con toda la gente que contribuía a la prosperidad de Gran Bretaña. Sin embargo, todos estos esfuerzos de “modernización” nunca se completaron ya que deliberadamente prohibían los esfuerzos nativos de importar maquinaria moderna. Un gobierno “bien intencionado” habría creado prosperidad en su Imperio para igualar el de su Reino, pero en vez de ello, sus políticas generaron una pobreza sin precedentes. Entre 1876 y 1877 murieron de hambre un millón y medio de Punjabis. La nueva economía política con su capitalismo ambivalente lo que generó fue un profundo desbalance en las relaciones de poder de las familias.

Con la creación de leyes que asignaban el derecho de propiedad de la tierra únicamente a los hombres, los Británicos decidieron convertir al propietario en la pieza central de su moderna política fiscal. De esta manera nace el convenio “ryotwari” el cual consistía en entregarle los títulos de propiedad de las tierras directamente a los campesinos (ryots) que la cultivaban. La política hubiese funcionado bien de no ser por dos atenuantes: en las rentas de las tierras se exigían cantidades fijas de dinero y fechas inflexibles de pago, con poco espacio de contingencia. Estas condiciones, junto con las nuevas políticas de propiedad de la tierra, permitían a los campesinos especialmente a pequeños propietarios, enajenar sus tierras a través de hipotecas o ventas.

Este nuevo panorama, alteró de manera general la relación simbiótica entre el acreedor y el prestamista, quien se convirtió en un gran oportunista. En la era precolonial, los prestamistas facilitaban pequeños préstamos, de manera que la deuda nunca se pagase del todo y así mantener al deudor como un cliente permanente. Con las nuevas políticas, se creó una nueva “raza” de prestamistas ávidos de acumular tierras, convirtiéndose en un nuevo flagelo de la sociedad. La diferencia era que la tierra pasó a ser una mercancía que podía enajenarse del propietario y ser rematada en las subastas públicas del gobierno para recuperar los atrasos de las rentas.

En un año malo, el campesino se veía obligado a recurrir al prestamista para pagar sus impuestos a tiempo (en vez de gastarlo en “ostentosas fiestas de bodas u opulentas dotes” como convenientemente hacian ver los Británicos). El endeudamiento crónico pasó a ser la otra cara de la moneda en la prosperidad de la vasta mayoría de los pequeños propietarios.

Las consecuencias de esta situación iban en detrimento directo de las mujeres, ya que los recursos provenientes de la dotes como la joyería o dinero en efectivo, se utilizaba para los pagos de las deudas. En los primeros años del convenio ryotwari más del 40% de los campesinos perdieron sus tierras.

La “masculinización” de la economía fue un factor que contribuyó a hacer a los niños varones aún más deseables. Además de esto, los efectos del reclutamiento de los campesinos del Punjab en el Ejército Británico Indio, generó una gran demanda  en el mercado laboral de hombres jóvenes fuertes quienes obtenían empleos con salarios en efectivo, tierras y eventualmente pensiones. La única manera de lograr una planificación familiar es esos tiempos primitivos desde el aspecto médico, era recurriendo al infanticio femenino selectivo.

Por todo lo anteriormente mencionado, los hijos del sexo masculino se convirtieron en la clave para la sobrevivencia y prosperidad en una economía despiadada bajo el régimen Británico. Adquirir tierras en las subastas públicas o ventas, encontrar empleos en el burócrata Servicio Civil Imperial o en el ejército o encontrar un nicho como comerciante en el mercado en expansión de la época eran los nuevos objetivos. El valor de los hijos como buenos prospectos se reflejaba en la demanda de las familias en exigir en las nuevas alianzas matrimoniales cantidades específicas de dinero en efectivo (algunas veces para recuperar el costo de la educación de los novios), joyeria o costosos bienes de consumo como parte de la dote de las novias. Muchas veces la competencia por los novios más calificados y con mejores empleos dentro de determinadas comunidades era muy fuerte. En esos tiempos la disponibilidad de “buenos prospectos” era reducida y las madres de las novias sabían que una buena dote era la mejor manera de asegurar un “buen partido”. El nuevo concepto de que la familia de los novios hacía demandas poco a poco se infiltró en el sistema de la dote. Esta tendencia que comenzó en la época colonial ha empeorado hoy en día, ocasionando incluso una gran violencia: los suicidios de futuras novias para salvar a sus padres de los gastos y la humillación de tales alianzas y la quema hasta la muerte de esposas cuyas dotes no cumplen con las expectativas. Estos hechos perversos son injustamente considerados “problemas de dote” los cuales han sido tolerados en un mundo donde se han reordenado radicalmente las relaciones de poder y género.

El imperativo moral y estratégico para las familias campesinas y guerreras en la época antes de la colonia no era dictado por la cultura y la religión sino por sus necesidades existenciales para reproducir la familia ideal y así defender sus tierras y a sus gobernantes para poder subsistir y buscar oportunidades de ascenso y seguridad económica en la vejez a través del trabajo de sus hijos. Los hijos varones eran fundamentales para la prolongación del apellido; los hijos serían futuros soldados y granjeros de la tierra a la que pertenecían. Las hijas también trabajaban pero su papel fundamental como reproductoras las obligaba a casarse en la pubertad y mudarse a la villa de sus esposos donde “planificaban” sus propias familias. Las comunidades necesitaban ambos sexos, pero la lucha era lograr un balance antinatural de mayor cantidad de hijos que hijas. La naturaleza jugaba un rol “justo” y en ese tiempo la proporción “normal”  de natalidad era de 104 hombres por cada 100 mujeres dotando a las infantes del sexo femenino con una mayor resistencia a las enfermedades.  El infanticido femenino en aquel tiempo (y aún hasta cierto punto en la actualidad) era el único método disponible, aunque primitivo y cruel, de lograr una “deliberada planificación familiar”, con un número de hijos e hijas apropiado para la sobrevivencia en una región plagada de guerras y conflictos.

Las medidas para frenar el infanticio femenino en la época colonial se enfocaba en apresar a los culpables, dictar leyes para restringir las dotes y los gastos onerosos en las bodas e imponer castigos como multas y prisión. Los Británicos nunca consideraron importante examinar los efectos sociales de sus propios métodos de gobierno que generaron un ambiente donde los hijos eran preferidos y la dote gradualmente adquirió características que en apariencia ellos trataban de reformar. A pesar de las legislaciones contra el infanticidio, las políticas coloniales con el tiempo empeoraron la proporción balanceada de los sexos hasta el dia de hoy.

La violencia contra la mujer es universal y quizás eterna, pero se puede hacer mucho para reducir su frecuencia y severidad reorientando el universo legal hacia leyes equitativas fundamentadas en sexo y género y asi permitir que la cultura se ajuste a las nuevas realidades. El Estado Democrático Secular de la India lentamente está reconociendo su deber de balancear el libro contable donde las mujeres han estado siempre en la columna de débito…

Qué te pareció este artículo? Qué piensas sobre las diferencias culturales a nivel mundial? Compartelo en la sección de comentarios!

Fuentes Bibliográficas:

“Dowry Murder” The Imperial Origins of a Cultural Crime.

Veena Talwar Oldenburg

“The Discovery of India”. Jawaharlal Neru

“The Intimate Enemy: Loss and Recovery of Self under Colonialism”. Ashis Nandi

Ilustraciones:

Lorena Mena

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Hola Lorena

Que gusto encontrar finalmente un sitio con información tan útil e interesante sobre la vida en la India y la personalidad de los hindúes! Te felicito por tu blog el cual por los comentarios puedo ver que ha tenido una gran acogida. Soy una joven latina y vivo en Estados Unidos desde pequeña. Mis padres emigraron a este país en busca de mejores oportunidades y a base de mucho trabajo y un gran esfuerzo nos han dado a mi hermano y a mi un futuro mejor. Creo que Dios no me dará vida suficiente para agradecerles tanto amor, entrega y dedicación.

Hace 5 años conocí a Siddarth en una reunión de trabajo y pasó poco tiempo para que comenzáramos a salir y nos enamoramos. Al igual que yo, sus padres emigraron al pais siendo él solo un adolescente. Ambos somos profesionales universitarios, de hecho él ha ido más allá y hoy en dia tiene un doctorado entre sus logros académicos.

Al principio de la relación, tuve que enfrentar las advertencias de rigor de mis compañeros de trabajo y algunos familiares sobre los esterotipos de la cultura hindú, muchas veces producto de la xenofobia que cambió este país luego de los lamentables hechos del aquel fatídico 11 de Septiembre del 2001 que, aunque Al Quaeda no tiene nada que ver con la India, la gente en su ignorancia, cataloga por igual todas las culturas orientales. Comentarios como que tendría que tapar mi cabello toda mi vida por que la prima del cuñado del hijo del Sr. de la licorería de la Segunda Avenida se había casado con un hindú y tenían grandes problemas culturales, eran mi dia a dia. Por otro lado, Siddarth tuvo que enfrentar el típico conflicto de decirle a sus padres que se iba a casar con una “sexy y extrovertida” latina y no con una “buena y sumisa esposa hindú” que contara con la aprobación de todos los  miembros de la familia. En aquel tiempo ingenuamente pensamos “unidos venceremos” y no importaban los obtáculos y advertencias de todos aquellos empeñados en “entorpecer” nuestro amor, sino nuestro propio proyecto de una vida en pareja “perfecta”.

Mi boda fue un thriller al mejor estilo de aquella famosa comedia de Nia Vardalos “My Big Fat Greek Wedding”, algo así como “Mi gran boda griega”…nos casamos por ambas religiones para complacer a ambas familias, tuve una sencilla boda católica y una IMPRESIONANTE boda hindú. Creo que fui la única novia que deseaba no haberme casado nunca por los ritos religiosos. Todos opinaban y mi novio y yo éramos simples espectadores, sin embargo, me llamaba la atención que él no parecía inmutarse mientras yo me moría del estres y la impotencia…eso sólo fueron los primeros síntomas que podía detectar hasta ese momento de su “indianidad” por llamarlo de alguna manera.

Una vez casados comenzamos nuestra dulce vida en pareja. A los dos años tuvimos nuestro primer hijo que ha traído gran alegría a nuestras vidas. La verdad y siendo sincera no puedo decir que ha sido un mal matrimonio…hay muchísimas cosas que admiro en él, sobre todo su gran sentido de la responsabilidad y todo lo que tenga que ver con la familia en general, sin embargo, reconozco que muchas veces ese mismo sentido de lealtad y pertenencia generan grandes conflictos en nuestra relación.

Luego de leer el artículo sobre la identidad latina que publicaste, pude darme cuenta de muchos rasgos propios de nuestra cultura que a veces damos por sentado que los demás “deben” entender y son “normales”.

Desde hace algún tiempo comencé a buscar  “respuestas” visitando los diferentes blogs y páginas webs que muchas jóvenes han escrito sobre el tema, sin embargo, no conseguía soluciones a tantas dudas que tenía en mi cabeza. La gente cuenta sus problemas en estos sitios pero no hay ningun tipo de referencia sobre la razón psicólogica de tales conflictos.

Básicamente “mis conflictos” personales se generan por la manera tan distinta que Siddarth y yo tenemos de enfrentar las visitudes que se presentan en nuestra vida cotidiana y la manera de resolverlos. Mis padres me enseñaron que debía estudiar para ser  una profesional independiente económicamente y así, cuando saliera del seno familiar, ser capaz de tomar mis propias decisiones. Me enseñaron que en la vida debemos equivocarnos para aprender en base a nuestras malas experiencias, ya que esa es la única manera de sobrevivir en estos tiempos tan difíciles. Fui criada bajo la religión católica que predica seguir los preceptos de los 10 mandamientos y en cierta forma han moldeado lo que está “bien y lo que está “mal”. Soy una persona muy abierta y siempre estoy dispuesta al diálogo. Cuando surge un conflicto soy la primera en sentarme a tratar de buscarle el sentido lógico a los problemas y tratar de encontrar la solución más adecuada. Muchas veces siento una gran frustración y siento la sensación de que he arado en el mar. Por mucho que hemos hablado ampliamente sobre nuestras grandes diferencias culturales y hasta hemos buscado ayuda psiquiátrica, yo por mi parte siento que aún no consigo las respuestas adecuadas a las interrogantes que aún rondan en mi conciencia.

Uno de mis grandes temores son aquellos actos que universalmente se consideran malas acciones en cualquier parte del mundo, pero pareciese que los Hindúes tienen un mundo diferente o particular donde se rigen por leyes distintas para cada quién y donde lo que nosotros conocemos como “sentido común” pareciese no existir. Cuando veo las noticias de la India sobre los asesinatos de las niñas recién nacidas, las jóvenes que mueren quemadas porque los suegros desean más dinero en dote o los asesinatos por honor y se lo comento a Siddarth todo termina en una gran discusión donde salen a relucir los psicópatas asesinos en serie que abundan en este país o los  abusos de la Iglesia Católica,etc. La verdad yo no lo hago para juzgar a su raza, simplemente lo señalo ya que estas cosas suceden como algo “normal” y peor aún ellos lo ven como “normal”. Yo he vivido situaciones con su familia donde esa línea entre el bien y el mal pareciese no estar bien definida o donde ellos tienen un concepto diferente de las acciones correctas en la vida de un ser humano.

Tu blog ha sido de gran ayuda, y aunque he leído todos los artículos, sin embargo siento que aún quedan algunos “cabos sueltos” en este rompecabezas que se llama “indianidad”.

Lorena…que es lo correcto y lo incorrecto en la cultura hindú? Qué hacemos mal nosotros como Occidentales que ante sus ojos se traduce muchas veces en “comportamientos egoístas”? Dime…no somos todos IGUALES a los ojos de Dios…o es que acaso hay un cielo para cada raza, casta o religión? Discúlpame si te agobio con mis dudas, pero tu blog es lo más cercano  que he conseguido a una respuesta potencialmente  razonable…

La Visión Hindú del mundo

Cada civilización tiene una manera única de mirar el mundo. Dicha visión es un grupo de ideas que definen el objetivo de la existencia humana, la manera de lograr ese objetivo, los errores que deben evitarse y los obtáculos que podemos encontrarnos en el camino. La visión del mundo interpreta las experiencias humanas y responde las eternas preguntas de lo que es bueno o malo, lo que es real o irreal, cuál es la esencia de la naturaleza de los hombres y las mujeres y el mundo en que viven y cuál es la conexión del hombre con su naturaleza, con otros seres humanos y con el cosmos.

Por ejemplo, si miramos hacia la China, podemos detectar los siguientes elementos de la visión del mundo según Confucio: No existe otro mundo más allá del mundo en que vivimos. El significado supremo de la vida se encuentra atado y no separado de la vida cotidiana, por ende, este se lleva a cabo a través de la auto cultivación personal dentro de la comunidad y a través de la ayuda mutua entre la familia, el clan, la escuela o el sitio de trabajo. El “pegamento” que mantienen a la sociedad unida no es una ley sino algo que los Chinos llaman “ li ”, el cual es un modo civilizado de conducta. Una característica predominante de la visión del mundo en la China es un sentido del deber en vez de la demanda de derechos.

De la misma manera, en la India existen ciertos elementos específicos que identifican la visión del mundo según los hindúes. Acá no se discutirán las doctrinas filosóficas que son relevantes sólo para las élites intelectuales y religiosas, sino las creencias y actitudes – muchas veces no conscientes – de un gran número de Indios las cuales se pueden reflejar en sus vidas, sus canciones y sus historias. Estas creencias han sido difundidas por generaciones a través de mitos y leyendas, proverbios y metáforas, representadas en rituales religiosos. Han sido transmitidas a través de los cuentos infantiles; las películas de Bollywood y las series de Televisión les han dado una apariencia moderna y han sido resaltadas en las advertencias de los padres o en la visión que tienen sobre el futuro de sus hijos. Esta visión del mundo de la que hablamos, se absorbe desde muy temprano en la vida y no a través de la mente sino del corazón.

Existen tres elementos que están interconectados y comprenden la mayor parte de la visión Hindú del mundo: Moksha, Dharma y Karma. Nuestro interés en estos conceptos no es filosófico, textual o histórico, sino psicológico. Aqui se presenta un análisis de cómo esta antigua trinidad ha contribuído a la formación de la imaginación India y sus repercusiones en los pensamientos y acciones del Indio contemporáneo.

Moksha, el Objetivo de la Vida

El Moksha, que en general se traduce como auto realización, trascendencia, salvación, la liberación de este mundo, ha sido visto tradicionalmente por los hindúes como el objetivo del ser humano en la vida. La idea del Moksha está íntimamente ligada a la convicción India en la existencia de otra realidad a un nivel “superior” más allá de la realidad empírica y verificable de nuestro mundo, nuestros cuerpos y nuestras emociones. Un valor fundamental impartido en la mayoría de las escuelas de Hinduísmo es la creencia en la existencia de una realidad “suprema” – que a su vez se relaciona a la realidad cotidiana de la misma manera que la consciencia se relaciona a un sueño – la cual es una verdad incuestionable en la cultura India y un discurso común en las enseñanzas de los innumerables gurus que abundan en el pais. Esta realidad “suprema” cuya percepción se considera el mayor logro y el significado de la vida humana se dice que está más allá de toda idea conceptual e incluso más allá de la mente.Es por ello que el desarrollo intelectual, la ciencia naturalista  y las demás pasiones de la mente en la búsqueda de la naturaleza empírica de nuestro mundo, se consideran un aspecto secundario en la cultura en comparación con las prácticas de meditación o incluso el arte, debido a la suposición de que las experiencias espirituales y estéticas se encuentran estrechamente relacionadas. En el sistema de creencias de la cultura hindú el poder estético de la música y el verso, una historia bien contada y una obra bien representada  son más reales que la vida misma.

Este énfasis en lo espiritual que subyace en las prácticas de las diferentes escuelas de “auto realización”, como las de Yoga, le da colorido al tono emocional de la manera que un Indio vé la vida.

Para la gran mayoría de los Indios la vida es una combinación de lo trágico y lo romántico. Trágico, ya que desde su punto de vista, la experiencia humana está invadida de ambiguedades e incertidumbres donde el hombre tiene pocas alternativas sino soportar la carga de los conflictos inevitables y las desgracias incomprensibles del destino. Aunque se basa en lo trágico, a su vez, la visión India del Moksha ofrece una búsqueda romántica. Esta travesía es una búsqueda donde el viajero debe resistir los peligros que se presenten en el camino para luego ser recompensado con una gratificación más allá de la experiencia humana.

La creencia en la existencia de esa realidad suprema se convierte en una nostalgia del alma India, como un faro de esperanza de un “sentimiento superior” en sus vidas, indistintamente de la clase social, la casta, lo rural o lo urbano, el ignorante o el educado, el rico o el pobre. Es muy raro encontrar entre los Indios una visión irónica de la vida o una perspectiva indiferente a lo trágico donde los Dioses tienen “pies de arcilla”.

Si la espiritualidad es el centro del mundo imaginario del Indio, es normal deducir que a su vez ésta condiciona su mente, coloreando su intelecto, y sus respuestas emocionales y artísticas de maneras muy características. En otras palabras, existen varias consecuencias culturales derivadas de esta creencia. Una de ellas es la presencia predominante de la esperanza, aún en las condiciones de vida más adversas. Durante siglos, la civilización India le ha transmitido a los niños la casi somática convicción de que existe un orden en nuestro mundo visible, así se encuentre escondido o sea desconocido. Que existe un diseño de vida en el cual se debe confiar a pesar de las penas, crueldades e injusticias que enfrentamos. En la menta India, un pequeño destello de esperanza se convierte en una fogata de luz. Consideremos el ejemplo del hombre que proviene de una pequeña villa de Rajasthan a vivir en una barriada en Delhi. Trabaja rompiéndose el lomo 14 horas al día como obrero de la construcción, vive con los otros 6 miembros de su familia en una sola habitación y come, si el dinero se lo permite, una vez al dia. Si alguien le dijera que tendría una mejor calidad de vida en su villa, rechazaría la idea con estupefacción. La ciudad, con todas sus “posibilidades”, ofrece por ejemplo educación para sus hijos y lo llena con un rayo de esperanza. Desde un punto de vista cínico, otra persona consideraría sus aspiraciones por una vida mejor, completamente poco realistas, sin embargo, lo que mantiene a este hombre y a los muchos millones de Indios viviendo en las circunstancias económicas, sociales y políticas  más adversas es precisamente esa esperanza, que es un sentido de posesión del futuro, indiferentemente de lo distante que ese futuro pueda ser.

Otra consecuencia de la orientación espiritual y la inquebrantable creencia en esa realidad suprema es la fascinación y el respeto del Indio por las ciencias ocultas y sus practicantes. Astrólogos, clarividentes, fakires y los otros individuos chamánicos que abundan en la sociedad India son profundamente apreciados ya que existe la creencia  de que estos tienen algún contacto con esa realidad suprema. En India son los “Hombres-Dios”, los gurus, en vez de los líderes intelectuales, sociales o políticos los que han incorporado los anhelos infantiles por lo omnisciente y la perfección de las figuras paternas. Los eruditos o los científicos son respetados, pero sólo los “hombres sagrados” o los hombres de Dios son reverenciados. Ese supuesto contacto con esa realidad alterna les confiere poderes “sobrenaturales”, un estatus sobrehumano y una excelencia moral más allá de lo ordinario.

Lo Correcto y lo Incorrecto

Si Moksha es el objetivo en la vida, el Dharma se traduce como la ley, el deber moral, la acción correcta, la conformidad con la verdad de las cosas y el medio a través del cual se logra el objetivo deseado. Hoy en día existe un clamor general sobre la falta de Dharma en la mayoría de las instituciones sociales y la vida de los individuos. Mientras los Indios modernos señalan los grandes cambios sociales que se están llevando a cabo con el advenimiento de las modernas ideologías egalitarias, los Indios tradicionales ven la desaparición del Dharma como el único responsable del conflicto social, la opresión y el malestar que caracteriza la sociedad India contemporánea.

Por otro lado los Indios conservadores culpan a las ideologías de la modernidad Occidental que con sus nociones egalitarias e individualistas, su exaltación sobre la importancia de las recompensas materiales en vez de la  espiritualidad humana, su énfasis en las aspiraciones en vez de las limitaciones las que han conllevado  a difundir la envidia social, una codicia desenfrenada y el egoísmo en la sociedad India.

Ahora bien, indiferentemente de cual sea la perspectiva de cada grupo sobre el Dharma, existe un aspecto de vital importancia fundamental en la formación de la sensibilidad ética India. El rasgo principal de esta sensibilidad difiere de sus contrapartes Católicas, Judias o Islámicas y es un marcado relativismo ético el cual se ha arraigado en la manera de pensar del Hindú.

Cómo un individuo determina qué es actuar correctamente y que él actúa de acuerdo a la ley moral y “en conformidad con la verdad de las cosas”? La respuesta tradicional es que él no puede saberlo ya que la acción correcta depende de:

  • La cultura de su país o “desa”
  • El momento histórico en que vive o “kala”
  • Los esfuerzos requeridos por él en ese período particular de su vida o “srama”
  • y finalmente, su carácter innato o “guna” que ha heredado de su vida anterior.

Por ende, un individuo no tiene forma de conocer todos estos factores en un sentido absoluto. En la religión Hindú no existe un libro o una autoridad interpretativa como la Iglesia Católica, que pueda ayudar a aclarar las dudas de cómo se debe actuar en una situación determinada. Es por esta razón que lo “correcto’ y lo “incorrecto”  son relativos, dependiendo de un contexto específico, una acción puede considerarse correcta o incorrecta.

La manera en que la cultura visualiza las acciones correctas, disminuye la carga de la responsabilidad del individuo por sus acciones y “alivia” la culpa que sentirían  las personas en aquellas sociedades donde existen axiomas de lo que se debe y no se debe hacer. Por el contrario, en la sociedad India, las acciones están determinadas por valores más permisivos y gentiles pero a la vez más ambiguos como lo que no se puede o lo que se puede tratar. Por una parte, esta incertidumbre hace posible que se lleven a cabo acciones riesgosas y poco convencionales pero por otro lado, dichas acciones están acompañadas de una duda omnipresente que a su vez está atada a depender de la sabiduría de  otros individuos. Es por esto que es muy raro que una persona lleve a cabo una acción voluntaria independiente sino que actúan como sus antepasados lo “hubiesen hecho” o como su casta o grupo social lo determina.

La inconsistencia en el comportamiento de los Indios se considera un rasgo desconcertante de su personalidad. Por ejemplo, como puede un prestigioso astrónomo que trabaje en un reconocido Instituto Científico, practicar la astrología? Como puede un ejecutivo de una gran companía multinacional, educado en el Occidente, consultar horóscopos y gurus a la hora de tomar decisiones sobre la familia? Cómo es posible que un ministro educado en Oxford posponga una reunión importante porque la hora es astrológicamente “desfavorable” para llevar a cabo dicha reunión?

Estos marcados rasgos de inconsistencia no tienen nada que ver con el nivel educativo o la lógica de una persona. En la cultura India no existe una noción de naturaleza humana universal por ende, no existen reglas éticas como “No matarás” o “No mentirás”. Lo que una persona debe o no debe hacer depende del contexto. Por ejemplo, en las Leyes de Manu, antíguas doctrinas dictadas por el sabio Manú hace miles de años: “Un Kshatriya (hombre que pertenece a la casta de los guerreros) que haya difamado a un Brahmin (la casta superior) debe ser multado con cien “panas”; un Vaishya (alguien que pertenece a la casta de los granjeros o comerciantes) se multará con 150 a 200 “panas” y un Shrudra (persona que pertenece a la casta de la servidumbre) deberá sufrir un castigo corporal.

Las virtudes, al igual que las infracciones, dependen del contexto. Por ejemplo, el coraje se considera una virtud para el Kshatriya pero ciertamente no para el Baniya (comerciante). Es por esta razón que para nosotros los Occidentales creyentes en el Catolicismo, donde la regla dorada es la premisa de la Universalidad, ese concepto de que cada clase o casta tiene sus propias leyes y contextos éticos es algo desconcertante, incomprensible y denigrante.

Esta sensibilidad de contexto no se limita sólo a las leyes morales tradicionales sino que se extiende más allá  en muchas áreas de la vida contemporánea del Hindú como por ejemplo, al describir las cualidades de una persona. En un estudio realizado por el psicólogo Richard Shweder varios individuos Norteamericanos describían las características de una persona con términos abstractos como “bueno”,“amable” o “noble”, mientras que los individuos Indios utilizaron descripciones contextuales más concretas como “él me ayuda”, “él me trae dulces”, etc. Las descripciones proporcionadas por los individuos Indios se enfocaban en el comportamiento, describían lo que la persona hacía, donde lo hacía y a quienes o a quién se lo hacía. Otros ejemplos eran respuestas como: “El no tiene tierras para cultivar pero le gusta cultivar las tierras de otros” o “El se comporta bien delante de sus huéspedes pero se lamenta por el dinero que tiene que gastar cuando los recibe”. Como se puede apreciar en estas frases, es el comportamiento de la persona en sí mismo lo significativo en vez del atributo interno que supuestamente subyace bajo éste.

Un excelente ejemplo de esta característica contextual es la interacción entre Hindúes y Musulmanes en la India, en tiempos de paz y en tiempos de conflicto. En tiempos de paz Hindúes y Musulmanes trabajan o comen juntos, pero en tiempos de conflicto existes razones suficientes para matar, incendiar o violar. A la hora de juzgar tales comportamientos los hindúes indistintamente de edad o género respondían categóricamente que  golpear a un musulmán, incendiar o saquear su tienda durante una revuelta no era correcto si el área era de mayoría musulmana pero si la vecindad era de mayoría hindú, era un acto correcto.

Existe una historia popular del Mahabharata, la gran épica hindú donde el tema central es la guerra entre las fuerzas del bien y del mal, representadas por los “Pandavas” y los “Kauravas” respectivamente.

Yuddhishtira, el más virtuoso de los hermanos Pandava, quién nunca había dicho una mentira en su vida, era un apostador compulsivo, el poderoso Bhima no podía controlar su temperamento y su otro hermano era un mujeriego.

Hubo un punto durante la guerra que la armada Pandava estaba siendo exterminada por las flechas de Drona. Drona, el gran arquero y a su vez profesor de ambos príncipes, tanto el de los Pandavas como  de los Kauravas, era uno de los tantos hombres buenos que estaba luchando del lado del mal, debido a su Dharma o deber moral. Los hermanos Pandava acudieron a Lord Krishna buscando consejo y le preguntaron como detener a Drona antes de que los destruyera a ellos.

“Sólo hay una manera” les dijo Lord Krishna. “Drona ama a su hijo Ashwathama más que a su vida. Si él llegase a escuchar que su hijo ya no está, bajará su arco y morirá”

“Pero porque nos creería a nosotros?” preguntaron los Pandavas.

“Al único que le creerá es a Yuddhishtira, ya que todos saben que nunca miente” sugirió Lord Krishna.

Sin embargo, Yuddhishtira se rehusó “Nunca podría decir una mentira así ello signifique perder la guerra”.

Los príncipes Pandavas de nuevo buscaron consejo de Krishna.

“Bueno” dijo Krishna, “entre tus fuerzas tienes un elefante con el mismo nombre del hijo de Drona. Si matas al elefante, entonces Yuddhishtira sólo tiene que decir “Ashwathama ha muerto” y entonces no sería una mentira”.

Yuddhishtira, sin embargo, era testarudo, manteniendo que el estaría declarando un hecho, pero no la verdad. Luego de mucha persuasión y advertencias que el mal triunfaría sobre la tierra si él no hacía nada, Yuddhishtira accedió a gritar a través de las líneas enemigas “Ashwathama está muerto…” y luego agregaría en un tono de voz normal “…pero el elefante”.

El elefante fue debidamente asesinado. Yuddhishtira gritó las noticias sobre la muerte del elefante; cuando le tocó decir la parte “pero el elefante”, los Pandavas comenzaron a tocar los tambores de guerra, así que Drona sólo escuchó la primera parte de la oración. El arquero principal bajó su arco y murió de dolor.

Muchos años después que la gran guerra había terminado y todos sus protagonistas habían muerto, sus almas comenzaron su travesía hacia el próximo mundo, abandonando uno por uno su largo camino al cielo. Sólo Yuddhishtira y su perro llegaron a las puertas del cielo, incluso Lord Krishna tuvo que permanecer un tiempo en los infiernos por haber tomado parte del engaño que causó la muerte de Drona. En las puertas del cielo, se le dijo a Yuddhishtira que debía permanecer un dia en el infierno antes de poder entrar al cielo.

“Pero porqué?” protestó  el virtuoso Yuddhishtira, “Nunca he dicho una mentira en mi vida”

“Quizás” le dijeron “pero en una ocasión no dijiste la verdad en un tono de voz lo suficientemente alto”.

Cabe destacar que el virtuoso Yuddhishtira tuvo que compensar una falta casi inexistente ya que el contexto a juzgar era la integridad, la de un hombre “que nunca dice una mentira”, mientras Krishna, el Lord del Universo y el orden moral, obtuvo un jalón de orejas – considerando su participación en la mentira- debido a que su contexto aqui no era el de un Dios sino un consejero estratega y político en tiempos de guerra donde el engaño se considera un acto de rigor.

Karma, la reencarnación en la mente Hindú

El tercer fundamento en la visión del mundo según los Hindúes es el Karma. Un aldeano define el Karma de la siguiente manera: “Aún a la hora de morir, un hombre debe desear hacer buenos actos para renacer en un lugar donde pueda hacer buenos actos de nuevo. Después de muchas vidas de buenos actos (viviendo en Dharma) un hombre llevará a cabo el Mukti (otro término para Moksha). Si él lleva a cabo malos actos, su forma cambiará hasta caer más bajo, hasta convertirse en un “jar” (un sujeto inanimado). Cuando se les pregunta a otros Hindúes sobre el Karma, expresan ideas similares, concretamente hablan de los ciclos de renacimiento y muerte en que el alma de un individuo progresa  (o experimenta una regresión) a través de varios niveles de existencia; del control de este movimiento por el Karma del alma del individuo y finalmente el balance de las acciones “correctas” e “incorrectas” que acompañan al individuo de un nacimiento a otro.

Desde el aspecto psicológico, lo que más nos interesa de la teoría del Karma son sus ideas de disposiciones innatas (samkaras), el legado de una vida anterior, con la cual un recién nacido viene al mundo y las cuales le imponen ciertos límites en su socialización. En otras palabras, los Hindúes no consideran la naturaleza del infante “tabula rasa”, es decir,que viene al mundo con borrón y cuenta nueva de los hechos de sus vidas pasadas. Con la creencia cultural en la noción de los samkaras, existe una presión social que alberga la creencia que sólo si sus “supervisores” (padres) son lo suficientemente buenos y se mantienen alertas constantemente, el niño le sacará provecho a todo su potencial. Con el énfasis de los Indios en los límites internos del ser humano, no existe ese sentido de urgencia y la lucha contra el mundo exterior que a menudo parece impulsar las vidas en las culturas Occidentales. Permítanme contar otra historia.

A orillas del río Ganges vivía un hombre santo llamado Yajnavalkya con su esposa. Un día que estaba meditando, sintió algo pequeño y suave que cayó entre sus manos. Al abrir los ojos vió que era una pequeña ratoncita que había caído de las garras de un Aguila. El hombre sintió lástima por el animalito, y usando sus poderes ocultos, la convirtió en una niña y la llevó a su casa.

La niña creció como su hija, y cuando llegó a la edad casadera, la esposa de Yajnavalkya le reprochó un día: “No ves que tu hija llegó a una edad madura y necesita un esposo?”  Yajnavalkya respondió “Tienes la razón. He decidido que tendrá el mejor esposo posible de todos los mundos”.

Entonces llamó al Dios Sol y cuando apareció Yajnavalkya le dijo “Te he escogido como mi yerno” luego se volteó hacia la chica y le preguntó “Te gustaría a la Luz de los tres mundos como tu esposo?” Ella respondió “Oh Padre, me parece muy gordo y cari rojo. Encuentrame otro esposo” El hombre santo sonrió y le preguntó al Sol si conocía  a alguien mejor que él. El Sol contestó “Oh, hombre santo! La Nube es más fuerte que yo, ya que puede cubrirme”

Yajnavalkya llamó al Dios de las Nubes, y de nuevo solicitó el consentimiento de su hija y ella replicó “Oh Padre, él se ve muy taciturno. Encuentrame otro esposo” Yajnavalkya le preguntó a la Nube si había alguien en el mundo mejor que él. La Nube respondió “Ciertamente la Montaña es mejor, ya que puede pararme”

El hombre santo llamó al Dios Montaña pero cuando apareció la chica gritó “Oh Padre, él es demasiado enorme y torpe! Encuentrame un mejor esposo”. La paciencia de Yajnavalkya estaba casi al límite, pero como amaba a su hija , le preguntó a la Montaña si conocía a alguien mejor que él. La Montaña respondió “El ratón puede perforar sobre mí cuantos huecos desee. Considerando ese hecho, debe ser más fuerte que yo”

Yajnavalkya llamó al ratón, y tan pronto como la chica lo vió exclamó “Padre! este es el único esposo que me haría feliz. Oh, me puedes convertir en ratón? El hombre santo cumplió su deseo. Cuando ambos ratones desaparecieron entre los arbustos el hombre regresó a su casa sonriendo para sí mismo y diciendo “Aunque tuvo al Sol, la Nube y la Montaña como sus pretendientes, la niña ratona necesitaba ser un ratón de nuevo. No pudo negar su naturaleza innata”.

El balance kármico de una vida anterior y por ende las disposiciones innatas con las que una persona entra a la vida presente sirven para hacer a los Hindúes más tolerantes a las decepciones que aflijen las vidas aún de los más afortunados. Mientras que esta noción sirve como consuelo y ayuda a sanar heridas, también puede reforzar una actitud de negación en el cumplimiento de las responsabilidades del individuo. Una paciente de 30 años en psicoterapia,  se dió cuenta de sus impulsos agresivos hacia su esposo como revelación en un sueño, luego exclamó de manera espontánea “Esos deben ser mis malos samkaras. Sin embargo a pesar de que me esfuerzo por ser una buena esposa, mis malos samkaras me previenen”.

El propio Yo y los Otros: Separación y Conexión

Si una persona comienza su vida como un místico, inundado de sentimientos de unidad omnipresente donde no existe una distancia entre nosotros mismos y el mundo exterior, entonces el proceso de separación de el “yo”  del “no-yo” es una de las tareas primarias de sus primeros años de infancia.

La importancia India sobre el dilema y el dolor del destierro de los sentimientos originales de unidad, el exilio del Universo, han servido para darle énfasis a la conexión entre una persona y su naturaleza, lo Divino y todos los seres vivientes. Esta visión unitaria, de “soma” y psique, individuo y comunidad, el propio yo y el mundo, está presente en la gran mayoría de las formas de cultura popular, aún hoy en día. Desde los ritos religiosos a los festivales populares, desde la devoción piadosa de los cánticos comunales en los templos hastas los orgásmicos excesos del Holi, el festival de los colores, existe una clara negación a la separación y una celebración a la conexión. El alto valor cultural que se le dá a la conexión es, más evidente, en las relaciones de los individuos con los demás. El anhelo por las relaciones, la confirmada presencia de los seres queridos y el oxígeno psicológico que ellos proveen, es la modalidad dominante de las relaciones sociales en la India, especialmente en la extensa familia. La individualidad y la independencia no son valores bienvenidos. Es muy común escuchar de los familiares que a menudo acompañan a un paciente por primera vez a psicoterapia quejarse sobre la “autonomía” del paciente como uno de los “síntomas” de su desorden psicológico. Por ejemplo, el padre y la hermana mayor de un ingeniero de 28 años que padecía un episodio psicótico describían su visión del problema principal como una autonomía antinatural: “El es muy testarudo cuando persigue lo que desea, sin tomar en cuenta nuestros deseos. El cree saber lo que es mejor para él y no nos escucha. El cree que su vida y su carrera son más importantes que los asuntos del resto de la familia”.

El alto valor que se le dá a la conexión no significa que un Indio no pueda ser capaz de funcionar cuando se encuentra solo por su cuenta o que no tenga confianza en sí mismo. Lo que esto implica es, su gran necesidad de una guía constante, ayuda de los otros para enfrentar las visicitudesy decisiones a tomar en la vida vida y una gran vulnerabilidad y sentimientos de impotencia cuando estos nexos se vuelven tensos o se debilitan.

Estos sentimientos son más escondidos en las sociedades Occidentales, ya que el valor dominante del sistema es la autonomía, la privacidad, la autorealización y la independencia individual. En otras palabras, las polaridades universales de los individuos versus las relaciones, la cercanía versus la distancia en las relaciones humanas son presas de las expectativas y creencias que culturalmente estén de moda. Los seres humanos son como los erizos en una noche fría. Ellos se acercan los unos a los otros buscando calor, se pinchan con sus púas y se alejan y cuando se sienten fríos se acercan de nuevo. Estos movimientos de cercanía y alejamiento se repiten hasta alcanzar una posición óptima donde la temperatura del cuerpo esté por encima del punto de congelamiento y el dolor generado por las espinas sea soportable. Este punto de equilibrio es diferente en cada cultura. En India, comparado con las culturas Occidentales, la posición óptima implica la aceptación de mayor dolor con la finalidad de obtener más calor humano.

En conclusión, todas las características mencionadas aquí sobre la visión hindú del mundo y que forman la mente imaginaria del Indio son abstracciones que  más o menos se comprenden vagamente en los años de adultez. Son componentes de la psique del Indio que son absorbidas por el niño en su relación con sus progenitores desde el comienzo de su vida como la verdad esencial de su mundo. Esta es la representación mental de la herencia cultural que se mantienen en constante conversación con los aspectos universales e individuales de la mente a lo largo de nuestras vidas, influenciando el orden  y dándole forma en todo momento al propio ser.

Comprendes ahora un poco más sobre el hinduísmo?  Te pareció útil y claro este artículo? Nos encantaría escuchar tu opinión!

Fuentes Bibliográficas:

“Mistaken modernity: India between worlds”. Dipankar Gupta

“Religions of the World: Hinduism”. James B. Robinson

“A concise encyclopedia of Hinduism”. Klaus K. Klostermaier

“Encyclopedia of religious rites, rituals and festivals”. Frank A. Salamone

“The Indians, portrait of a people” por el Dr. Sudhir Kakar

Ilustraciones:

Lorena Mena

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