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Decir que la negociación es la forma normal de hacer negocios en la India sería un eufemismo. El concepto de negociación se inculca desde muy joven, tanto es así, que no es raro ver a los indios regateando sobre los precios de lista de menú en un restaurante. En la India, cada transacción es negociable; mercancía, tarifa del taxi, facturas de restaurantes, dotes – la lista es interminable.

La primera venta del día se considera de buena suerte,  así que es el mejor momento para conseguir un buen precio.

Nunca reveles cuánto estás interesado en un artículo. Siempre pretende ser indiferente en cuanto a lo mucho que lo quieres.
Cuando se le pregunta “¿cuánto es?” (Hindi – Kitna hai?), entonces empieza el juego. Casi siempre el precio será astronómico para nosotros, ya que parece que los indios creen que todos los occidentales se son ricos y llevan mucho dinero en efectivo.

El regateo es todo un arte indio que mezcla: pensamiento innovador, visión empresarial, y habilidad con los números y la negociación. Si bien torpe e incómodo para la mayoría de los extranjeros, ese nivel de negociación puede ser muy valiosa, aunque es un reto que implica tiempo y práctica.

Los indios han fundado más empresas de ingeniería y tecnología en los EE.UU. durante la última década que los inmigrantes procedentes de Gran Bretaña, China, Taiwán y Japón combinados (Fuente: Donde los ingenieros, Vivek Wadhwa, 2007).

El fundador de Hotmail Sabeer Bhatia, de Bangalore, acredita los conocimientos que aprendió de negociación en los mercados de verduras en casa para conseguir que Microsoft incrementase su precio de adquisición de la compañía de $ 160 millones a $ 400 millones.

El verdadero precio de cualquier artículo es lo que se paga. No hay nada determinado; por lo que es aconsejable hablar con varios proveedores antes de hacer una compra importante. Comprar en la primera tienda es una forma segura de pagar en exceso.

Regateo-India

Trata de conseguir el 70% de descuento – No aceptes menos del 30%

Diga “bahut zyaada” (demasiado alto), mucho.

Otra táctica es hacer que el dueño de la tienda te muestre una gran cantidad de artículos, incluso antes de empezar a negociar.

Oferta un elemento a la vez – Si vas a comprar un par de cosas no lo digas desde el principio. Actúa como si sólo tienes intención de comprar uno. Después puedes conseguir un mejor precio por comprar un grupo de artículos.
Ok,  cuando el precio se haya reducido un 25-30%, pídele al vendedor cual te daría si compras dos artículos. Espera el 5% de descuento. Pide tres artículos, puedes obtener otro 5%. A continuación, agrega un cuarto elemento, el más caro del conjunto – uno que no tengas intención de comprar. El precio bajará aun mas bloquea los precios y deja fuera del trato el elemento caro.

No tome el taxi, rickshaw para ir al mercado o tienda específica si es posible. Los conductores ganan una comisión sólo para traer a posibles clientes que, independientemente de que compres en dicha tienda, tendrán que pagar derecho adicional desde el principio debido a este acuerdo.

Respetuosamente rechaza ofertas de chai (té) o soda. Esto es para que te sientas comprometido con el vendedor, así como para concederle más tiempo para tentarte con más bienes.

Sólo gasta de lo que dispongas en efectivo, nunca dejes la tienda para ir al cajero automático. Será mucho menos probable que el vendedor negocie si sabe que tienes la capacidad de obtener más dinero.

No te dejes engañar por estratagemas emocionales como “mi pobre familia”. Actúa desinteresado Ignora las historias de cuántos niños el vendedor tiene que alimentar, o cuáles son los problemas que pueden estar enfrentando en casa. Ya le está apoyando por comprar en su tienda. Pagar en exceso sólo infunde un modo de pensar que los turistas pagarán más de lo debido.

Los comerciantes inteligentes suelen mantener un ojo constante y una firme comprensión en su objetivo, las posibles ganancias. Ellos saben cómo analizar a sus clientes, tanto si se trata de un turista extranjero en busca de traer recuerdos a casa o el ama de casa local que busca artículos de uso diario, y adaptará sus precios en consecuencia.

Resiste la tentación de discutir o utilizar un lenguaje corporal excesivo,  sólo te llevará a expulsado de la tienda.

Los vendedores de verduras y los ambulantes prefieren vender sus artículos lo antes posible, por ende la mejor hora de obtener una buena oferta es a primera hora del día, o por la tarde cuando están deseosos de poner fin a la jornada.

No es raro que un vendedor cercano escuche una oferta y esté acuerdo con ella, continua con el vendedor actual, a menos que él no esté dispuesto a igualar o mejorar dicha oferta.

Ejemplo, de una conversación con el asistente de la tienda:

¿Cuánto es?” “2000rs” (50 dólares).
Cliente: “50RS”.
Asistente, probablemente en tono ofendido: “de ninguna manera”.
Cliente: “100RS”.
Asistente: “1000rs”.
Cliente: “200rs”.
Asistente: “800rs”.
Cliente: “300rs”.
Asistente: “700rs”.
En este punto, se debe decir, “es demasiado” y empezar a salir de la tienda.
El asistente probablemente dirá: “¡500rs, este es el mejor precio, tengo esposa e hijos!”.
Estando de pie en la puerta puedes decir”400rs es mi mejor precio”, y después salir del establecimiento.
El asistente probablemente vendrá corriendo y accederá a aceptar tu precio. Estos consejos te ayudaran a conseguir precios reducidos, pero es probable que todavía tengas que pagar más que una persona local.

Pero no todos los bienes pueden ser negociados. Hay tiendas, especialmente los centros comerciales o tiendas pertenecientes al gobierno, donde el precio es fijo y está claramente marcado con etiquetas. Es raro que un comerciante negocie el precio de un artículo de M.R.P. o Precio Máximo Minorista, pero sucede de vez en cuando.

Escrito por Cris en la India© 2013

Fuentes Bibliográficas:

http://goindia.about.com/

http://www.fullstopindia.com/

http://travel.cnn.com/

http://www.asherfergusson.com/

Ilustraciones:

Lorena Mena

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ara los que no saben, chai significa té en hindi y es la bebida nacional  por excelencia de la  India. Se toma en tazas de la porcelana china más fina o en las ordinarias tazas de  acero inoxidable. Los Indios de todas las religiones bebemos chai con leche en la mañana, en la tarde y en la noche. Tomamos chai en la salud, en la enfermedad y en cualquier esquina…

Soy Lalita Pullaiah, nací en el año 1975, soy vendedora de chai y NO soy Hindú pero soy Dalit. Tampoco soy católica, musulmana, budista, sij o parsi. Crecí en una remota villa del Sur de la India donde el horizonte se confunde a lo lejos entre las azules tonalidades del mar.

Mis padres eran analfabetos, por ende, no sabían si pertenecían a alguna religión. Mucha gente da por sentado que al nacer en India, eso te hace automáticamente un Hindú, pero no funciona así…una persona pertenece a una religión sólo cuando adoran a un Dios determinado, cuando van a sus templos y participan en los festivales o rituales de esa religión. Tuve la oportunidad de cursar estudios superiores, a fuerza de mucho trabajo y sacrificio. Ser mujer y ser Dalit en India es sinónimo de muchos obtáculos en tu vida, pero  comprobé que con fuerza de voluntad y mucha dedicación se pueden alcanzar los sueños. Para mí la educación fue el camino más expedito para lograr las metas que me propuse desde joven. Sin más preámbulos, esta es mi historia…

La única identidad de mis padres era su casta…eran Kurumaas. Sus dioses y sus festivales eran locales y algunas veces únicamente se celebraban en nuestra villa. No se identificaban con ningún tipo de símbolo religioso, sin embargo esto no significaba que fuesen tribales. Nuestros ancestros llegaron a las planicies hace más de 500 años. Se integraron a las actividades económicas de la villa y pagaban sus impuestos al panchayat (asamblea de la villa). Al principio se dedicaban a la cría de ovejas, pero antes de yo nacer, comenzaron a dedicarse a la agricultura, pagándo una renta por el alquiler de la tierra al dueño de la zona.

Aún recuerdo en mi niñez que mis padres pagaban impuestos por ambas actividades, la cría de ovejas y el cultivo de la tierra, pero jamás pagaron un impuesto religioso…algo que constituye la norma en algunas regiones feudales de mi país. No tan sólo eso, nunca asistieron a un templo donde se reuniesen con los otros habitantes de la villa, ya que no existía tal templo. Eso no significaba que mi familia estuviese excluída del proceso religioso porque fuese una familia indigna de ello…para nada! Durante dos generaciones mis ancestros habían sido líderes de nuestra casta. Mi madre y su suegra (es decir, mi abuela) eran miembros de una familia respetada dentro de la casta Kurumaa. Otras familias destacadas eran los Gollaas, Goudaas, Kapuus, Shalass, Chakaalies, Mangalies y Maadigaas entre otras.

En la medida que fui creciendo y al comenzar a  interactuar con el mundo exterior me dí cuenta de las grandes diferencias culturales entre los Hindúes y nosotros. La única estructura social y el mundo que  yo conocía era la de mi casta. Mis compañeros, amigos y obviamente mis parientes pertenecían a la misma casta. Algunas veces nuestro círculo social se extendía a los chicos Goudaa o los Kaapu. Mis hermanos y los chicos que se dedicaban al pastoreo de ganado en el campo jugaban chirragone (nuestro cricket), gooleelu (un juego con canicas) y dongaata (el juego del escondido). Eramos amigos ya que también se dedicaban a la cría de ganado. Cada vez que un amigo Goudaa venía a nuestra casa comía con nosotros, pero siempre me intrigaba que se sentaba ligeramente aparte. Cuando nosotros íbamos a visitar algún amigo Kapuu sus padres nos daban de comer pero nos hacían sentarnos un poco alejados. Sin embargo, más tarde podíamos jugar todos juntos y tomábamos agua juntos en los arroyos, ríos y manantiales.

Algunas veces cuando llevábamos nuestra comida al campo, intentábamos tocar la comida de los otros, pero de repente aparecían en nuestras mentes las reglas de nuestros padres y volvíamos a comer separados. Pero al rato estábamos juntos de nuevo.

Como la agricultura era una actividad colectiva en la villa, las vacas, los toros y los búfalos eran propiedad común de muchas castas, así que el campo era la base de la economía de la villa. En la medida que fuimos creciendo nuestra vida social comenzó a dividirse en términos de relaciones de productividad. Los Kurumaa y los Gollaas se especializaban en actividades relacionadas con la ganadería y eramos entrenados en la cría de ovejas. Nuestros amigos Goudaa se dedicaban  a la destilación de toddy (bebida alcohólica) y al arado de tierras.

El modelo de crianza de las niñas era muy similar entre todas las familias. Las chicas mayores, al cumplir 3 años de edad, ya sabíamos como sostener entre brazos a un bebé de  tres meses de nacido. Si se quiere, esta era la tarea más importante para ayudar a nuestras madres, ya que al despuntar el alba, las mujeres salían a trabajar en los campos.  Mi madre me enseñó a pulverizar los chiles, quitarle la cáscara al arroz, asear la casa y lavar los trastos.

Desde temprana edad aprendíamos a separar las espinas que se pegaban a la lana y así prepararla para el hilado. Todas estas actividades requerían gran destreza! A la edad de 12 años, al llegar a la pubertad, una chica Kurumaa debía saber las nociones básicas del arte de cocinar. Comenzábamos encendiendo el fogón y aprendiendo a manejarlo. El fogón Kurumaa está compuesto de 3 piedras con una extensión a un lado. Sobre esta extensión descansa una olla, conocida como vothu, donde se mantienen agua hirviendo. Se requiere una gran habilidad para hacer que el vothu no se agriete mientres se cocina en el fogón principal. También aprendemos a preparar el kuraadu, el cuál es parte fundamental de la cocina Kurumaa. El kuraadu consiste del ganji (almidón) extraído del arroz cocinado y luego se deja fermentar ligeramente hasta tener un olor levemente agrio. Posteriormente el kuraadu se usa como líquido en la preparación de arroz y otras recetas. El kuraadu se considera bueno para la salud, y además espanta los malos espíritus de la comida.

La única actividad que nosotras no aprendíamos, a diferencia de las chicas de la ciudad era a lavar nuestra ropa. Esto se debía a que este trabajo correspondía a las mujeres que lavaban ropa, especialmente las que pertenecían la casta Chakaali, quienes aprendían desde temprana edad a lavar todo tipo de ropa.

El comportamiento sexual se enseñaba como parte de la vida familiar. Las chicas escuchan las conversaciones de los grupos de mujeres mayores  cuando describen una mujer como “disciplinada” o indisciplinada”, sus estilos de vida sexuales y sus relaciones con sus esposos y otros. Un padre no vacila para hablar frente a sus hijos sobre  su enfoque de la vida y sus relaciones con otras mujeres. Más importante aún es el enfoque de la madre hacia sus hijos. Ella lleva a sus hijos al campo y les asigna pequeñas tareas, mientras caminan, la madre comparte sus problemas con los hijos, especialmente con sus hijas.

Si una mujer Dalit tiene una relación con un hombre que no es su esposo, la relación no se mantiene en secreto…todos opinan! Incluso los niños de la familia lo saben. Cuando la madre y el padre discuten, todo el mundo se entera de cada aspecto de la discusión. Ninguna pelea se esconde. Para nosotros nuestro hogar era un sitio de placer y a la vez de dolor, pero no había secretos…

Mis hermanos aprendieron sobre las mujeres y el sexo en compañia de otros amigos, en los campos. Allí se llevaban a cabo todo tipo de pruebas sexuales. Lo “bueno” y lo “malo” de la vida se aprendía desde temprano…sin embargo, quiero resaltar que que la moralidad o la inmoralidad no estaba basada en un “orden divino”.

El lenguaje de nuestra casta tiene una gramática propia estructurada y fué diseñado para una comunicación basada en la producción.  Aunque se desarrolló sin la ayuda de la escritura, no es menos sofisticado que el tegulu (lenguaje de la India ampliamente utilizado en el sur del país). Desde niños cada árbol, cada insecto y cada ser viviente o no viviente lleva un nombre, sin embargo, muchas de estas cosas no tienen un nombre específico en el idioma tegulu. Estos nombres no se enseñan a través de la palabra escrita sino a través de la repetición oral.

Cada casta realiza una actividad productiva diferente, por ende, su lenguaje se estructura alrededor de ese proceso productivo. Por ejemplo, los Kurumaas  saben sobre ovejas, cabras, árboles, plantas, así como los nombres de los instrumentos utilizados en la producción y blaqueamiento de la lana. Un Goudaa sabe los nombres relacionados con los utensilios, destrezas y habilidades para la destilación de toddy (bebida alcohólica).

La especialización que se adquiere al comunicar nuestras tareas ocupacionales es más sofisticada que la que poseen los Brahmines (casta superior en la religión hindú) cuando pronuncian los nombres de sus dioses al recitar sus mantras.

Lo más irónico de todo esto es que en India, el hecho de recitar  varios nombres de un Dios o muchos dioses se interpreta como “sabiduría”…mientras que saber el lenguaje de las actividades y los instrumentos productivos, que sostienen la economía del país, no se reconoce como conocimiento.

Los Brahmines han definido el conocimiento a su propia imagen y semejanza, pero los hechos reales demuestran que cada casta ha construído su consciencia propia, la cual no tiene nada que ver con una religión organizada.

Muchas cosas nos separan de los Hindúes, en especial la naturaleza del conocimiento del otro mundo, lo divino y lo espiritual. Desde niños, Jeja (el concepto de Dios) se nos presenta en forma de la Luna. En la medida que crecemos nos familiarizamos con Pochamma, Polimeramma, Kattamaisamma, Kaatamaraju, Potaraju y otras deidades.

Entres los Dalits no existe el concepto de templo en forma o lugar definido. Los Dioses y las Diosas viven en todas partes, vienen en diferentes formas y se encuentran en diferentes lugares. Desde pequeños somos parte de las congregaciones de nuestra casta que se llevan a cabo durante los festivales de Bonaali, Chinna Panduga, Pedda Panduga, etc.

Cada niño Dalit aprende desde temprano que la viruela nos visita porque Pochamma está enfadado. Las lluvias se retrasan cuando Polimeramma se molesta. El tanque de agua de la villa se llena o no, dependiendo de las simpatías de Kattamaisamma. Los ladrones roban las cosechas si Potaraju está furioso. Para los Kurumaas el hecho de que las ovejas y las cabras prosperen depende de Beerappa…

Para nosotros el espíritu existe, el alma existe y los muertos regresan a nuestros alrededores en forma de fantasmas si no se alimentaban bien cuando estaban vivos. Pero no hay un swarga (cielo) ni tampoco un naraka (infierno). Todos los muertos viven juntos en algún rincón de los cielos. Todo este conocimiento aún no se ha convertido en una religión organizada. El espíritu del Dalit es en esencia un espíritu No Hindú ya que el concepto patriarcal de sus Dioses no existe entre nosotros.

No sabía nada de Brahma o Vishnú hasta mi primer día de escuela. Cuando escuché estos nombres por primera vez eran tan extraños para mí como Cristo, Alá o Jehová.

El lenguaje de los niños hindúes, fuesen brahmines, kshatriya o baniyas, al igual que sus relaciones a nivel social, eran completamente nuevas para mi.

Más tarde aprendí y me dí cuenta que un niño brahmin no se le enseña ir al campo o cuidar del ganado, pero se supone que debe asistir a la escuela desde temprana edad. Muchos amigos brahmines me han contado que en las familias más tradicionales un padre nunca toca a sus hijos. La crianza de los hijos es un deber completamente de la esposa. Bañar a un niño es una actividad “impura” por ende sólo puede hacerla una mujer.  Luego, mientras la mujer se ocupa del niño, el llamado padre de “casta superior” la ayuda en la cocina? No. La cocina también es un lugar sucio en el cual no puede entrar. Así que la noción brahmínica de “pureza y contaminación” también opera dentro del hogar.

Los niños Hindúes, a diferencia de nosotros, aprenden desde pequeños palabras como Vedas, Ramayana, Mahabharatha, Purana, etc. Desde temprano se familiarizan con nombres como Brahma, Vishnu, Rama, Krishna, Lakshmi, Sita, etc. Escuchan increíbles historias donde se destaca el heroísmo de estos Dioses (la mayoría son asesinatos) y la femenidad de sus Diosas. Vishnu por ejemplo, se muestra recostado sobre una serpiente con Lakshmi a sus pies prensándolos.

Si una familia brahmin menciona a Pochamma, Maisamma o Ellamma, no lo hace con el mismo respeto que lo haría al mencionar sus dioses, ya que para ellos ellos Pochamma o Maisamma son dioses Sudra, es decir, son poderosos pero de manera negativa…

De acuerdo a ellos, Pochamma no merece el respeto de las Diosas Lakshmi o Saraswathi, ya que ambas se consideran las esposas ideales de sus respectivos esposos, mientras que nadie sabe quién es el esposo de Pochamma al igual que el esposo de Maisamma.

Ningún Brahmin o Baniya llama a su hijo Pochamma, Maisamma o Ellamma, no obstante en nuestras familias estos nombres son reverenciados por sus propios méritos.

Para un Dalit no es sorprendente que las Diosas no tengan esposos, por ende,no se considera derogativo. Es por eso que muchas viudas en nuestras villas son respetadas, ya que su talla depende de sus habilidades laborales y su acercamiento y actitud hacia los seres humanos.

No tenemos sacerdotes, ya que no necesitamos un intermediario para comunicarnos con nuestros dioses. Nuestro dioses entienden nuestro sencillo lenguaje y no necesitamos hablarles en sánscrito.

Las familias Hindúes son jerárquicas. Las chicas deben obedecer a los chicos. Los chicos deben obedecer a los mayores. El sexo y la edad son factores determinantes del estatus dentro de la familia. Los chicos son entrenados para no involucrarse en actividades relacionadas con la producción, ya que los Brahmines las condenan como “actividades sudras”. De la misma manera, los padres Hindúes censuran la amistad de sus hijos con chicos Dalits. Las llamadas “castas superiores” etiquetan a los Dalits con términos peyorativos como “feos”, “sudras” o “chandalas”. El odio entre semejantes es parte de su formación y sus conocimientos.

La discusión del comportamiento sexual es un tabú en las familias Hindúes. Se supone que las madres no deben hablarle a sus hijas sobre sus experiencias sexuales. Las atrocidades que cometen los padres contra sus esposas no se mencionan en las familias Brahmines o Baniyas. No sucede lo mismo en nuestras familias. Si el padre abusa de la madre frente a los hijos, la madre le pagará con la misma moneda. Los niños somos testigos presenciales. En las familias Hindúes el padre puede abusar de la madre pero se supone que la esposa no puede replicar. Una esposa Hindú debe soportar estoicamente todas las atrocidades que el hombre comete contra ella, ya que mientras más soporte, es más apreciada ante la sociedad…

Además de esto, en las “castas superiores” brahmínicas, las chicas deben seguir una serie de rituales al cocinar. Cada una es enseñada de acuerdo a los gustos de los miembros varones. Deben preparar una docena de curries como parte del “Brahmin Bhojanam”. Se supone que cada chica debe saber que cada “buena comida” de un hombre Brahmin es equivalente a una buena comida del Dios.

No puedo continuar sin  hablarles de los Maadigaas, a quienes la escuela Hindutva los considera como “parte de su religión”. En mi villa habían aproximadamente 40 familias Maadigaas quienes vivían adyacentes a las familias Goudaas. En su relación, estas dos castas no se tocaban unos con otros. Les llamaban “intocables”  ya que  realizaban una de las tareas más “impuras” de acuerdo a las creencias hinduístas, como era por ejemplo,  desollar animales muertos para procesar el cuero.

En mi infancia, no recuerdo haber tenido ningún amigo Maadigaa. Los chicos Maadigaas eran lo que llamábamos “jeetaas” que significa sirvientes en las granjas. Sus familias y sus relaciones culturales  eran muy similares a las nuestras, sin embargo, lo que nos diferenciaba era que desdes niños eran enseñados a ser temerosamente obedientes, dirigiéndose a los jóvenes y mayores de las llamadas “castas superiores” como “”ayya baanchan”. Además de ser jeetaas desde la tierna edad de cinco años, también debían cuidar el ganado y atender las cosechas. Su infancia era más dura que la nuestra pero en ciertas áreas eran más habilidosos e inteligentes. Sabían como despellejar el ganado muerto y convertir esa piel en cuero suave para utilizarlo  en zapatos e instrumentos para las labores diarias. Sus habilidades para tocar el dappu, un instrumento musical de percusión, eran superiores a las nuestras. Los chicos y las chicas Maadigaas aprendían desde su infancia, para sobrevivir, a ser humildes ante los dueños, los Brahmines y los Koomatis.

Lo mismo aplicaba para los Chakaalis y Mangalis. En el hogar todos se trataban como iguales, comían, bebían y hasta fumaban juntos, sin embargo, eran enseñados que debían “estremecerse y temblar” ante la presencia de los señores de las “castas superiores”. Esto no significaba que los Maadigaa, Chakaali y Mangali tuviesen respeto o amor verdadero por los señores, los Brahmines o Baniyas, todo se debía al temor de perder sus trabajos.

- Hijo, sé cuidadoso con el bastardo! pretende ser muy obediente, de lo contrario ese pillo nos golpeará en nuestros estómagos! – y el niño pretendía ser tan obediente al igual que Gandhi pretendía ser pobre.

Lamentablemente cuando se comienza a pretender desde temprana edad, ese comportamiento se internaliza y pasa a ser parte de una persona durante toda su vida…

Todas las familias Dalit que les enseñan a sus hijos la igualdad dentro del hogar, también les enseñan que la vida en la sociedad es jerárquica, por la simple razón que de lo contrario, podrían suceder grandes atrocidades.

Excepto por el hecho de que los Maadigaas eran “intocables” y su difícil situación económica, los Maadigaas eran exactamente iguales a los Kurumaas, los Goudaas y todos los demás.

En cuanto la primera generación de Dalits vieron un pizarrón y un lápiz, inmediatamente todos saltamos derecho a la jungla escolar!

Incluso en ese mundo las diferencias entre los Hindúes y nosotros eran notorias! Ellos iban mejor vestidos y mejor alimentados. Aunque habíamos nacido en la misma villa, nuestros hábitos alimenticios eran tan diferentes! para nosotros una “buena” comida significaba carne y pescado. La disfrutábamos y la saboreábamos. Para los niños y niñas Bramihnes o Baniyas, el sólo hecho de mencionar estas comidas  les daban naúseas.  Sin  embargo, aunque los Maadigaas y los Musulmanes se deleitaban con la carne de res, para nosotros estaba prohibida, pero nunca llegábamos al punto de “odiarla” como era el caso de los Hindúes.

La actitud de nuestros maestros dependía de su propia casta. Si era un Brahmin…nos odiaba y nos decía en nuestras caras que sólo porque estábamos en la era de “kaliyuga” (la era del demonio según las creencias Hindúes) se veía forzado a enseñar “sudras” como nosotros. Según su perspectiva éramos unos buenos para nada! Ese “sabio” maestro pensaba que trabajar en el campo era impuro y antiestético. Según él sólo los desquiciados trabajaban en los asquerosos y fangosos campos. Para nosotros el barro era el origen de nuestra comida  e ideas laborales.

Para los maestros, los grandes eran los Brahmines, los Baniyas y por supuesto los dueños de las tierras. Debido a que no hacían el trabajo sucio de las granjas, sus caras siempre estaban impecablemente lavadas, sus ropas eran más limpias y su cabello iba cuidadosamente peinado. Ellos asistían a la escuela en sandalias, mientras que los que alimentabámos el ganado y los que hacían las sandalias, ibamos descalzos. Estas eran las razones para considerarnos ignorantes, sucios e impuros.

En la medida que avanzábamos a los grados superiores, los libros venían repletos de historias hindúes con las cuales no estábamos familiarizados. Los nombres de los Dioses eran tan extraños para mí como el nombre de Shakespeare! la única diferencia era que los nombres de los dioses aparecían en los textos en Tegulu y el de Shakespeare aparecía en los textos en inglés.

El lenguaje de los libros era diferente al que aprendimos en casa, ya que era Tegulu Brahmin, ambos eran completamente diferentes!

Hasta la fecha no he conseguido un libro escrito en nuestro lenguaje. Jamás he recibido una lección sobre Pochamma, Potaraju, Kattamaisamma o Beerappa. Esto no se debía a que no existiese narrativas sobre ellos! al parecer la razón es que ningún escritor – al parecer la mayoría de los escritores eran Brahmines – pensó que estas historias son dignas de publicarse en un libro de texto. Desde sus puntos de vista, nuestros Dioses no vale la pena mencionarlos.

Ningún poeta Tegulu de renombre pensó que la poesía también nace de las creencias de la gente, de lo que hablan y discuten en su vida cotidiana. Incluso poetas y escritores nacidos en familias Hindúes y que más adelante en sus vidas se han convertido en Comunistas, Ateos o Racionalistas, jamás han plasmado nuestra vida diaria en sus obras. Nadie pensó que nosotros también teníamos alma. No escribieron sobre nosotros ni para bien o para mal. Olvidaron que nuestras comunidades no son un número pequeño sino que están compuestas de millones de seres que  sobrepasan a las “castas superiores” hindúes.

La formación en la infancia es muy importante para cualquier persona – hombre o mujer – para convertirse en un ser humano completo. Nuestra infancia fue mutilada por el abuso constante y un silencio cómplice y contundente.

Cuando nos enteramos que algunos chicos y chicas Hindúes se casaban cuando eran niños, encontramos estas prácticas familiares, ya que el matrimonio infantil es parte de nuestras vidas. Pero cuando leímos en los libros que las chicas que enviudaban debían permanecer viudas, rapar sus cabezas y vestir de blanco, nos pareció extraño.

En nuestras familias, las chicas cuyos suegros no las trataban bien, se divorciaban fácilmente y a los pocos días se les encontraba un segundo esposo. Los matrimonios se celebraban con mucha bebida y comida, al igual que los divorcios! Cuando leí que las mujeres Hindúes debían morir con sus maridos me alegré de no ser Hindú, no me imaginaba si mi padre moría…quedarme sin madre también! Si ella deseaba podía conseguirme un padrastro.

Los libros de historia escribían sobre el sati (antígua costumbre Hindú donde las esposas se quemaban vivas en la pira funeraria del esposo), sin embargo, no había una sola lección sobre las mujeres que sobrevivían la muerte de sus maridos y seguían trabajando, criaban a sus hijos y se casaban de nuevo. No había una sola lección sobre lo difícil que era como mujer obtener un divorcio. Todas las historias y lecciones  hablaban de “hombres y mujeres ideales”. En los textos Hindúes, un hombre “sabio” era el que conocía los Vedas (libros sagrados). Una persona con “coraje” era el que mataba al enemigo, aún si su enemigo era su amigo o un pariente. Por el contrario, para nosotros una persona sabia era el aquel que conocía el oficio de criar ganado, cultivar los campos, diagnosticar las enfermedades de animales y seres humanos. Una persona con coraje era aquel que luchaba contra  los tigres, leones, serpientes y toros. El que se internaba en bosques profundos, nadaba en caudalosos ríos y encontraba las ovejas y cabras perdidas…

A pesar de esta gran discriminación en contra de nuestra raza, mi testarudez  y mi gran deseo de superación me abrieron camino en la vida y llegué a la Universidad. Tuve que superar con frecuencia muchos obtáculos por el hecho de ser mujer y a la vez Dalit, sin embargo, ese sacrificio al final dió sus frutos. Me gradué en Finanzas y salí al extranjero a especializarme. Cuando regresé comencé mi propio negocio. Me fuí a la gran metrópoli y luego de luchar contra el sistema para obtener créditos bancarios, finalmente abrí un expendio de Chai, al mejor estilo de un café italiano. Con trabajo, dedicación y mucho empeño el segundo año pude recuperar la inversión y abrí otra sucursal. Al cabo de unos años mi negocio se  convirtió en una  exitosa franquicia. Gran parte de mis ganancias van dirigidas a la ayuda de los necesitados. Hoy en día soy activista y luchadora a favor de los derechos de las comunidades dalits en el subcontinente…

Cuál es tu impresión de esta historia? Sabías que en muchas regiones de la India los Dalits se consideran ciudadanos de segunda clase? Has presenciado  la discriminación frente a un Dalit? Comparte tu experiencia….

Fuente Bibliográfica:

Historia de ficción inspirada en el libro “Why I am not a Hindu” por Kancha Illaiah

Ilustraciones:

Lorena Mena

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Hola Lorena

Que gusto encontrar finalmente un sitio con información tan útil e interesante sobre la vida en la India y la personalidad de los hindúes! Te felicito por tu blog el cual por los comentarios puedo ver que ha tenido una gran acogida. Soy una joven latina y vivo en Estados Unidos desde pequeña. Mis padres emigraron a este país en busca de mejores oportunidades y a base de mucho trabajo y un gran esfuerzo nos han dado a mi hermano y a mi un futuro mejor. Creo que Dios no me dará vida suficiente para agradecerles tanto amor, entrega y dedicación.

Hace 5 años conocí a Siddarth en una reunión de trabajo y pasó poco tiempo para que comenzáramos a salir y nos enamoramos. Al igual que yo, sus padres emigraron al pais siendo él solo un adolescente. Ambos somos profesionales universitarios, de hecho él ha ido más allá y hoy en dia tiene un doctorado entre sus logros académicos.

Al principio de la relación, tuve que enfrentar las advertencias de rigor de mis compañeros de trabajo y algunos familiares sobre los esterotipos de la cultura hindú, muchas veces producto de la xenofobia que cambió este país luego de los lamentables hechos del aquel fatídico 11 de Septiembre del 2001 que, aunque Al Quaeda no tiene nada que ver con la India, la gente en su ignorancia, cataloga por igual todas las culturas orientales. Comentarios como que tendría que tapar mi cabello toda mi vida por que la prima del cuñado del hijo del Sr. de la licorería de la Segunda Avenida se había casado con un hindú y tenían grandes problemas culturales, eran mi dia a dia. Por otro lado, Siddarth tuvo que enfrentar el típico conflicto de decirle a sus padres que se iba a casar con una “sexy y extrovertida” latina y no con una “buena y sumisa esposa hindú” que contara con la aprobación de todos los  miembros de la familia. En aquel tiempo ingenuamente pensamos “unidos venceremos” y no importaban los obtáculos y advertencias de todos aquellos empeñados en “entorpecer” nuestro amor, sino nuestro propio proyecto de una vida en pareja “perfecta”.

Mi boda fue un thriller al mejor estilo de aquella famosa comedia de Nia Vardalos “My Big Fat Greek Wedding”, algo así como “Mi gran boda griega”…nos casamos por ambas religiones para complacer a ambas familias, tuve una sencilla boda católica y una IMPRESIONANTE boda hindú. Creo que fui la única novia que deseaba no haberme casado nunca por los ritos religiosos. Todos opinaban y mi novio y yo éramos simples espectadores, sin embargo, me llamaba la atención que él no parecía inmutarse mientras yo me moría del estres y la impotencia…eso sólo fueron los primeros síntomas que podía detectar hasta ese momento de su “indianidad” por llamarlo de alguna manera.

Una vez casados comenzamos nuestra dulce vida en pareja. A los dos años tuvimos nuestro primer hijo que ha traído gran alegría a nuestras vidas. La verdad y siendo sincera no puedo decir que ha sido un mal matrimonio…hay muchísimas cosas que admiro en él, sobre todo su gran sentido de la responsabilidad y todo lo que tenga que ver con la familia en general, sin embargo, reconozco que muchas veces ese mismo sentido de lealtad y pertenencia generan grandes conflictos en nuestra relación.

Luego de leer el artículo sobre la identidad latina que publicaste, pude darme cuenta de muchos rasgos propios de nuestra cultura que a veces damos por sentado que los demás “deben” entender y son “normales”.

Desde hace algún tiempo comencé a buscar  “respuestas” visitando los diferentes blogs y páginas webs que muchas jóvenes han escrito sobre el tema, sin embargo, no conseguía soluciones a tantas dudas que tenía en mi cabeza. La gente cuenta sus problemas en estos sitios pero no hay ningun tipo de referencia sobre la razón psicólogica de tales conflictos.

Básicamente “mis conflictos” personales se generan por la manera tan distinta que Siddarth y yo tenemos de enfrentar las visitudes que se presentan en nuestra vida cotidiana y la manera de resolverlos. Mis padres me enseñaron que debía estudiar para ser  una profesional independiente económicamente y así, cuando saliera del seno familiar, ser capaz de tomar mis propias decisiones. Me enseñaron que en la vida debemos equivocarnos para aprender en base a nuestras malas experiencias, ya que esa es la única manera de sobrevivir en estos tiempos tan difíciles. Fui criada bajo la religión católica que predica seguir los preceptos de los 10 mandamientos y en cierta forma han moldeado lo que está “bien y lo que está “mal”. Soy una persona muy abierta y siempre estoy dispuesta al diálogo. Cuando surge un conflicto soy la primera en sentarme a tratar de buscarle el sentido lógico a los problemas y tratar de encontrar la solución más adecuada. Muchas veces siento una gran frustración y siento la sensación de que he arado en el mar. Por mucho que hemos hablado ampliamente sobre nuestras grandes diferencias culturales y hasta hemos buscado ayuda psiquiátrica, yo por mi parte siento que aún no consigo las respuestas adecuadas a las interrogantes que aún rondan en mi conciencia.

Uno de mis grandes temores son aquellos actos que universalmente se consideran malas acciones en cualquier parte del mundo, pero pareciese que los Hindúes tienen un mundo diferente o particular donde se rigen por leyes distintas para cada quién y donde lo que nosotros conocemos como “sentido común” pareciese no existir. Cuando veo las noticias de la India sobre los asesinatos de las niñas recién nacidas, las jóvenes que mueren quemadas porque los suegros desean más dinero en dote o los asesinatos por honor y se lo comento a Siddarth todo termina en una gran discusión donde salen a relucir los psicópatas asesinos en serie que abundan en este país o los  abusos de la Iglesia Católica,etc. La verdad yo no lo hago para juzgar a su raza, simplemente lo señalo ya que estas cosas suceden como algo “normal” y peor aún ellos lo ven como “normal”. Yo he vivido situaciones con su familia donde esa línea entre el bien y el mal pareciese no estar bien definida o donde ellos tienen un concepto diferente de las acciones correctas en la vida de un ser humano.

Tu blog ha sido de gran ayuda, y aunque he leído todos los artículos, sin embargo siento que aún quedan algunos “cabos sueltos” en este rompecabezas que se llama “indianidad”.

Lorena…que es lo correcto y lo incorrecto en la cultura hindú? Qué hacemos mal nosotros como Occidentales que ante sus ojos se traduce muchas veces en “comportamientos egoístas”? Dime…no somos todos IGUALES a los ojos de Dios…o es que acaso hay un cielo para cada raza, casta o religión? Discúlpame si te agobio con mis dudas, pero tu blog es lo más cercano  que he conseguido a una respuesta potencialmente  razonable…

La Visión Hindú del mundo

Cada civilización tiene una manera única de mirar el mundo. Dicha visión es un grupo de ideas que definen el objetivo de la existencia humana, la manera de lograr ese objetivo, los errores que deben evitarse y los obtáculos que podemos encontrarnos en el camino. La visión del mundo interpreta las experiencias humanas y responde las eternas preguntas de lo que es bueno o malo, lo que es real o irreal, cuál es la esencia de la naturaleza de los hombres y las mujeres y el mundo en que viven y cuál es la conexión del hombre con su naturaleza, con otros seres humanos y con el cosmos.

Por ejemplo, si miramos hacia la China, podemos detectar los siguientes elementos de la visión del mundo según Confucio: No existe otro mundo más allá del mundo en que vivimos. El significado supremo de la vida se encuentra atado y no separado de la vida cotidiana, por ende, este se lleva a cabo a través de la auto cultivación personal dentro de la comunidad y a través de la ayuda mutua entre la familia, el clan, la escuela o el sitio de trabajo. El “pegamento” que mantienen a la sociedad unida no es una ley sino algo que los Chinos llaman “ li ”, el cual es un modo civilizado de conducta. Una característica predominante de la visión del mundo en la China es un sentido del deber en vez de la demanda de derechos.

De la misma manera, en la India existen ciertos elementos específicos que identifican la visión del mundo según los hindúes. Acá no se discutirán las doctrinas filosóficas que son relevantes sólo para las élites intelectuales y religiosas, sino las creencias y actitudes – muchas veces no conscientes – de un gran número de Indios las cuales se pueden reflejar en sus vidas, sus canciones y sus historias. Estas creencias han sido difundidas por generaciones a través de mitos y leyendas, proverbios y metáforas, representadas en rituales religiosos. Han sido transmitidas a través de los cuentos infantiles; las películas de Bollywood y las series de Televisión les han dado una apariencia moderna y han sido resaltadas en las advertencias de los padres o en la visión que tienen sobre el futuro de sus hijos. Esta visión del mundo de la que hablamos, se absorbe desde muy temprano en la vida y no a través de la mente sino del corazón.

Existen tres elementos que están interconectados y comprenden la mayor parte de la visión Hindú del mundo: Moksha, Dharma y Karma. Nuestro interés en estos conceptos no es filosófico, textual o histórico, sino psicológico. Aqui se presenta un análisis de cómo esta antigua trinidad ha contribuído a la formación de la imaginación India y sus repercusiones en los pensamientos y acciones del Indio contemporáneo.

Moksha, el Objetivo de la Vida

El Moksha, que en general se traduce como auto realización, trascendencia, salvación, la liberación de este mundo, ha sido visto tradicionalmente por los hindúes como el objetivo del ser humano en la vida. La idea del Moksha está íntimamente ligada a la convicción India en la existencia de otra realidad a un nivel “superior” más allá de la realidad empírica y verificable de nuestro mundo, nuestros cuerpos y nuestras emociones. Un valor fundamental impartido en la mayoría de las escuelas de Hinduísmo es la creencia en la existencia de una realidad “suprema” – que a su vez se relaciona a la realidad cotidiana de la misma manera que la consciencia se relaciona a un sueño – la cual es una verdad incuestionable en la cultura India y un discurso común en las enseñanzas de los innumerables gurus que abundan en el pais. Esta realidad “suprema” cuya percepción se considera el mayor logro y el significado de la vida humana se dice que está más allá de toda idea conceptual e incluso más allá de la mente.Es por ello que el desarrollo intelectual, la ciencia naturalista  y las demás pasiones de la mente en la búsqueda de la naturaleza empírica de nuestro mundo, se consideran un aspecto secundario en la cultura en comparación con las prácticas de meditación o incluso el arte, debido a la suposición de que las experiencias espirituales y estéticas se encuentran estrechamente relacionadas. En el sistema de creencias de la cultura hindú el poder estético de la música y el verso, una historia bien contada y una obra bien representada  son más reales que la vida misma.

Este énfasis en lo espiritual que subyace en las prácticas de las diferentes escuelas de “auto realización”, como las de Yoga, le da colorido al tono emocional de la manera que un Indio vé la vida.

Para la gran mayoría de los Indios la vida es una combinación de lo trágico y lo romántico. Trágico, ya que desde su punto de vista, la experiencia humana está invadida de ambiguedades e incertidumbres donde el hombre tiene pocas alternativas sino soportar la carga de los conflictos inevitables y las desgracias incomprensibles del destino. Aunque se basa en lo trágico, a su vez, la visión India del Moksha ofrece una búsqueda romántica. Esta travesía es una búsqueda donde el viajero debe resistir los peligros que se presenten en el camino para luego ser recompensado con una gratificación más allá de la experiencia humana.

La creencia en la existencia de esa realidad suprema se convierte en una nostalgia del alma India, como un faro de esperanza de un “sentimiento superior” en sus vidas, indistintamente de la clase social, la casta, lo rural o lo urbano, el ignorante o el educado, el rico o el pobre. Es muy raro encontrar entre los Indios una visión irónica de la vida o una perspectiva indiferente a lo trágico donde los Dioses tienen “pies de arcilla”.

Si la espiritualidad es el centro del mundo imaginario del Indio, es normal deducir que a su vez ésta condiciona su mente, coloreando su intelecto, y sus respuestas emocionales y artísticas de maneras muy características. En otras palabras, existen varias consecuencias culturales derivadas de esta creencia. Una de ellas es la presencia predominante de la esperanza, aún en las condiciones de vida más adversas. Durante siglos, la civilización India le ha transmitido a los niños la casi somática convicción de que existe un orden en nuestro mundo visible, así se encuentre escondido o sea desconocido. Que existe un diseño de vida en el cual se debe confiar a pesar de las penas, crueldades e injusticias que enfrentamos. En la menta India, un pequeño destello de esperanza se convierte en una fogata de luz. Consideremos el ejemplo del hombre que proviene de una pequeña villa de Rajasthan a vivir en una barriada en Delhi. Trabaja rompiéndose el lomo 14 horas al día como obrero de la construcción, vive con los otros 6 miembros de su familia en una sola habitación y come, si el dinero se lo permite, una vez al dia. Si alguien le dijera que tendría una mejor calidad de vida en su villa, rechazaría la idea con estupefacción. La ciudad, con todas sus “posibilidades”, ofrece por ejemplo educación para sus hijos y lo llena con un rayo de esperanza. Desde un punto de vista cínico, otra persona consideraría sus aspiraciones por una vida mejor, completamente poco realistas, sin embargo, lo que mantiene a este hombre y a los muchos millones de Indios viviendo en las circunstancias económicas, sociales y políticas  más adversas es precisamente esa esperanza, que es un sentido de posesión del futuro, indiferentemente de lo distante que ese futuro pueda ser.

Otra consecuencia de la orientación espiritual y la inquebrantable creencia en esa realidad suprema es la fascinación y el respeto del Indio por las ciencias ocultas y sus practicantes. Astrólogos, clarividentes, fakires y los otros individuos chamánicos que abundan en la sociedad India son profundamente apreciados ya que existe la creencia  de que estos tienen algún contacto con esa realidad suprema. En India son los “Hombres-Dios”, los gurus, en vez de los líderes intelectuales, sociales o políticos los que han incorporado los anhelos infantiles por lo omnisciente y la perfección de las figuras paternas. Los eruditos o los científicos son respetados, pero sólo los “hombres sagrados” o los hombres de Dios son reverenciados. Ese supuesto contacto con esa realidad alterna les confiere poderes “sobrenaturales”, un estatus sobrehumano y una excelencia moral más allá de lo ordinario.

Lo Correcto y lo Incorrecto

Si Moksha es el objetivo en la vida, el Dharma se traduce como la ley, el deber moral, la acción correcta, la conformidad con la verdad de las cosas y el medio a través del cual se logra el objetivo deseado. Hoy en día existe un clamor general sobre la falta de Dharma en la mayoría de las instituciones sociales y la vida de los individuos. Mientras los Indios modernos señalan los grandes cambios sociales que se están llevando a cabo con el advenimiento de las modernas ideologías egalitarias, los Indios tradicionales ven la desaparición del Dharma como el único responsable del conflicto social, la opresión y el malestar que caracteriza la sociedad India contemporánea.

Por otro lado los Indios conservadores culpan a las ideologías de la modernidad Occidental que con sus nociones egalitarias e individualistas, su exaltación sobre la importancia de las recompensas materiales en vez de la  espiritualidad humana, su énfasis en las aspiraciones en vez de las limitaciones las que han conllevado  a difundir la envidia social, una codicia desenfrenada y el egoísmo en la sociedad India.

Ahora bien, indiferentemente de cual sea la perspectiva de cada grupo sobre el Dharma, existe un aspecto de vital importancia fundamental en la formación de la sensibilidad ética India. El rasgo principal de esta sensibilidad difiere de sus contrapartes Católicas, Judias o Islámicas y es un marcado relativismo ético el cual se ha arraigado en la manera de pensar del Hindú.

Cómo un individuo determina qué es actuar correctamente y que él actúa de acuerdo a la ley moral y “en conformidad con la verdad de las cosas”? La respuesta tradicional es que él no puede saberlo ya que la acción correcta depende de:

  • La cultura de su país o “desa”
  • El momento histórico en que vive o “kala”
  • Los esfuerzos requeridos por él en ese período particular de su vida o “srama”
  • y finalmente, su carácter innato o “guna” que ha heredado de su vida anterior.

Por ende, un individuo no tiene forma de conocer todos estos factores en un sentido absoluto. En la religión Hindú no existe un libro o una autoridad interpretativa como la Iglesia Católica, que pueda ayudar a aclarar las dudas de cómo se debe actuar en una situación determinada. Es por esta razón que lo “correcto’ y lo “incorrecto”  son relativos, dependiendo de un contexto específico, una acción puede considerarse correcta o incorrecta.

La manera en que la cultura visualiza las acciones correctas, disminuye la carga de la responsabilidad del individuo por sus acciones y “alivia” la culpa que sentirían  las personas en aquellas sociedades donde existen axiomas de lo que se debe y no se debe hacer. Por el contrario, en la sociedad India, las acciones están determinadas por valores más permisivos y gentiles pero a la vez más ambiguos como lo que no se puede o lo que se puede tratar. Por una parte, esta incertidumbre hace posible que se lleven a cabo acciones riesgosas y poco convencionales pero por otro lado, dichas acciones están acompañadas de una duda omnipresente que a su vez está atada a depender de la sabiduría de  otros individuos. Es por esto que es muy raro que una persona lleve a cabo una acción voluntaria independiente sino que actúan como sus antepasados lo “hubiesen hecho” o como su casta o grupo social lo determina.

La inconsistencia en el comportamiento de los Indios se considera un rasgo desconcertante de su personalidad. Por ejemplo, como puede un prestigioso astrónomo que trabaje en un reconocido Instituto Científico, practicar la astrología? Como puede un ejecutivo de una gran companía multinacional, educado en el Occidente, consultar horóscopos y gurus a la hora de tomar decisiones sobre la familia? Cómo es posible que un ministro educado en Oxford posponga una reunión importante porque la hora es astrológicamente “desfavorable” para llevar a cabo dicha reunión?

Estos marcados rasgos de inconsistencia no tienen nada que ver con el nivel educativo o la lógica de una persona. En la cultura India no existe una noción de naturaleza humana universal por ende, no existen reglas éticas como “No matarás” o “No mentirás”. Lo que una persona debe o no debe hacer depende del contexto. Por ejemplo, en las Leyes de Manu, antíguas doctrinas dictadas por el sabio Manú hace miles de años: “Un Kshatriya (hombre que pertenece a la casta de los guerreros) que haya difamado a un Brahmin (la casta superior) debe ser multado con cien “panas”; un Vaishya (alguien que pertenece a la casta de los granjeros o comerciantes) se multará con 150 a 200 “panas” y un Shrudra (persona que pertenece a la casta de la servidumbre) deberá sufrir un castigo corporal.

Las virtudes, al igual que las infracciones, dependen del contexto. Por ejemplo, el coraje se considera una virtud para el Kshatriya pero ciertamente no para el Baniya (comerciante). Es por esta razón que para nosotros los Occidentales creyentes en el Catolicismo, donde la regla dorada es la premisa de la Universalidad, ese concepto de que cada clase o casta tiene sus propias leyes y contextos éticos es algo desconcertante, incomprensible y denigrante.

Esta sensibilidad de contexto no se limita sólo a las leyes morales tradicionales sino que se extiende más allá  en muchas áreas de la vida contemporánea del Hindú como por ejemplo, al describir las cualidades de una persona. En un estudio realizado por el psicólogo Richard Shweder varios individuos Norteamericanos describían las características de una persona con términos abstractos como “bueno”,“amable” o “noble”, mientras que los individuos Indios utilizaron descripciones contextuales más concretas como “él me ayuda”, “él me trae dulces”, etc. Las descripciones proporcionadas por los individuos Indios se enfocaban en el comportamiento, describían lo que la persona hacía, donde lo hacía y a quienes o a quién se lo hacía. Otros ejemplos eran respuestas como: “El no tiene tierras para cultivar pero le gusta cultivar las tierras de otros” o “El se comporta bien delante de sus huéspedes pero se lamenta por el dinero que tiene que gastar cuando los recibe”. Como se puede apreciar en estas frases, es el comportamiento de la persona en sí mismo lo significativo en vez del atributo interno que supuestamente subyace bajo éste.

Un excelente ejemplo de esta característica contextual es la interacción entre Hindúes y Musulmanes en la India, en tiempos de paz y en tiempos de conflicto. En tiempos de paz Hindúes y Musulmanes trabajan o comen juntos, pero en tiempos de conflicto existes razones suficientes para matar, incendiar o violar. A la hora de juzgar tales comportamientos los hindúes indistintamente de edad o género respondían categóricamente que  golpear a un musulmán, incendiar o saquear su tienda durante una revuelta no era correcto si el área era de mayoría musulmana pero si la vecindad era de mayoría hindú, era un acto correcto.

Existe una historia popular del Mahabharata, la gran épica hindú donde el tema central es la guerra entre las fuerzas del bien y del mal, representadas por los “Pandavas” y los “Kauravas” respectivamente.

Yuddhishtira, el más virtuoso de los hermanos Pandava, quién nunca había dicho una mentira en su vida, era un apostador compulsivo, el poderoso Bhima no podía controlar su temperamento y su otro hermano era un mujeriego.

Hubo un punto durante la guerra que la armada Pandava estaba siendo exterminada por las flechas de Drona. Drona, el gran arquero y a su vez profesor de ambos príncipes, tanto el de los Pandavas como  de los Kauravas, era uno de los tantos hombres buenos que estaba luchando del lado del mal, debido a su Dharma o deber moral. Los hermanos Pandava acudieron a Lord Krishna buscando consejo y le preguntaron como detener a Drona antes de que los destruyera a ellos.

“Sólo hay una manera” les dijo Lord Krishna. “Drona ama a su hijo Ashwathama más que a su vida. Si él llegase a escuchar que su hijo ya no está, bajará su arco y morirá”

“Pero porque nos creería a nosotros?” preguntaron los Pandavas.

“Al único que le creerá es a Yuddhishtira, ya que todos saben que nunca miente” sugirió Lord Krishna.

Sin embargo, Yuddhishtira se rehusó “Nunca podría decir una mentira así ello signifique perder la guerra”.

Los príncipes Pandavas de nuevo buscaron consejo de Krishna.

“Bueno” dijo Krishna, “entre tus fuerzas tienes un elefante con el mismo nombre del hijo de Drona. Si matas al elefante, entonces Yuddhishtira sólo tiene que decir “Ashwathama ha muerto” y entonces no sería una mentira”.

Yuddhishtira, sin embargo, era testarudo, manteniendo que el estaría declarando un hecho, pero no la verdad. Luego de mucha persuasión y advertencias que el mal triunfaría sobre la tierra si él no hacía nada, Yuddhishtira accedió a gritar a través de las líneas enemigas “Ashwathama está muerto…” y luego agregaría en un tono de voz normal “…pero el elefante”.

El elefante fue debidamente asesinado. Yuddhishtira gritó las noticias sobre la muerte del elefante; cuando le tocó decir la parte “pero el elefante”, los Pandavas comenzaron a tocar los tambores de guerra, así que Drona sólo escuchó la primera parte de la oración. El arquero principal bajó su arco y murió de dolor.

Muchos años después que la gran guerra había terminado y todos sus protagonistas habían muerto, sus almas comenzaron su travesía hacia el próximo mundo, abandonando uno por uno su largo camino al cielo. Sólo Yuddhishtira y su perro llegaron a las puertas del cielo, incluso Lord Krishna tuvo que permanecer un tiempo en los infiernos por haber tomado parte del engaño que causó la muerte de Drona. En las puertas del cielo, se le dijo a Yuddhishtira que debía permanecer un dia en el infierno antes de poder entrar al cielo.

“Pero porqué?” protestó  el virtuoso Yuddhishtira, “Nunca he dicho una mentira en mi vida”

“Quizás” le dijeron “pero en una ocasión no dijiste la verdad en un tono de voz lo suficientemente alto”.

Cabe destacar que el virtuoso Yuddhishtira tuvo que compensar una falta casi inexistente ya que el contexto a juzgar era la integridad, la de un hombre “que nunca dice una mentira”, mientras Krishna, el Lord del Universo y el orden moral, obtuvo un jalón de orejas – considerando su participación en la mentira- debido a que su contexto aqui no era el de un Dios sino un consejero estratega y político en tiempos de guerra donde el engaño se considera un acto de rigor.

Karma, la reencarnación en la mente Hindú

El tercer fundamento en la visión del mundo según los Hindúes es el Karma. Un aldeano define el Karma de la siguiente manera: “Aún a la hora de morir, un hombre debe desear hacer buenos actos para renacer en un lugar donde pueda hacer buenos actos de nuevo. Después de muchas vidas de buenos actos (viviendo en Dharma) un hombre llevará a cabo el Mukti (otro término para Moksha). Si él lleva a cabo malos actos, su forma cambiará hasta caer más bajo, hasta convertirse en un “jar” (un sujeto inanimado). Cuando se les pregunta a otros Hindúes sobre el Karma, expresan ideas similares, concretamente hablan de los ciclos de renacimiento y muerte en que el alma de un individuo progresa  (o experimenta una regresión) a través de varios niveles de existencia; del control de este movimiento por el Karma del alma del individuo y finalmente el balance de las acciones “correctas” e “incorrectas” que acompañan al individuo de un nacimiento a otro.

Desde el aspecto psicológico, lo que más nos interesa de la teoría del Karma son sus ideas de disposiciones innatas (samkaras), el legado de una vida anterior, con la cual un recién nacido viene al mundo y las cuales le imponen ciertos límites en su socialización. En otras palabras, los Hindúes no consideran la naturaleza del infante “tabula rasa”, es decir,que viene al mundo con borrón y cuenta nueva de los hechos de sus vidas pasadas. Con la creencia cultural en la noción de los samkaras, existe una presión social que alberga la creencia que sólo si sus “supervisores” (padres) son lo suficientemente buenos y se mantienen alertas constantemente, el niño le sacará provecho a todo su potencial. Con el énfasis de los Indios en los límites internos del ser humano, no existe ese sentido de urgencia y la lucha contra el mundo exterior que a menudo parece impulsar las vidas en las culturas Occidentales. Permítanme contar otra historia.

A orillas del río Ganges vivía un hombre santo llamado Yajnavalkya con su esposa. Un día que estaba meditando, sintió algo pequeño y suave que cayó entre sus manos. Al abrir los ojos vió que era una pequeña ratoncita que había caído de las garras de un Aguila. El hombre sintió lástima por el animalito, y usando sus poderes ocultos, la convirtió en una niña y la llevó a su casa.

La niña creció como su hija, y cuando llegó a la edad casadera, la esposa de Yajnavalkya le reprochó un día: “No ves que tu hija llegó a una edad madura y necesita un esposo?”  Yajnavalkya respondió “Tienes la razón. He decidido que tendrá el mejor esposo posible de todos los mundos”.

Entonces llamó al Dios Sol y cuando apareció Yajnavalkya le dijo “Te he escogido como mi yerno” luego se volteó hacia la chica y le preguntó “Te gustaría a la Luz de los tres mundos como tu esposo?” Ella respondió “Oh Padre, me parece muy gordo y cari rojo. Encuentrame otro esposo” El hombre santo sonrió y le preguntó al Sol si conocía  a alguien mejor que él. El Sol contestó “Oh, hombre santo! La Nube es más fuerte que yo, ya que puede cubrirme”

Yajnavalkya llamó al Dios de las Nubes, y de nuevo solicitó el consentimiento de su hija y ella replicó “Oh Padre, él se ve muy taciturno. Encuentrame otro esposo” Yajnavalkya le preguntó a la Nube si había alguien en el mundo mejor que él. La Nube respondió “Ciertamente la Montaña es mejor, ya que puede pararme”

El hombre santo llamó al Dios Montaña pero cuando apareció la chica gritó “Oh Padre, él es demasiado enorme y torpe! Encuentrame un mejor esposo”. La paciencia de Yajnavalkya estaba casi al límite, pero como amaba a su hija , le preguntó a la Montaña si conocía a alguien mejor que él. La Montaña respondió “El ratón puede perforar sobre mí cuantos huecos desee. Considerando ese hecho, debe ser más fuerte que yo”

Yajnavalkya llamó al ratón, y tan pronto como la chica lo vió exclamó “Padre! este es el único esposo que me haría feliz. Oh, me puedes convertir en ratón? El hombre santo cumplió su deseo. Cuando ambos ratones desaparecieron entre los arbustos el hombre regresó a su casa sonriendo para sí mismo y diciendo “Aunque tuvo al Sol, la Nube y la Montaña como sus pretendientes, la niña ratona necesitaba ser un ratón de nuevo. No pudo negar su naturaleza innata”.

El balance kármico de una vida anterior y por ende las disposiciones innatas con las que una persona entra a la vida presente sirven para hacer a los Hindúes más tolerantes a las decepciones que aflijen las vidas aún de los más afortunados. Mientras que esta noción sirve como consuelo y ayuda a sanar heridas, también puede reforzar una actitud de negación en el cumplimiento de las responsabilidades del individuo. Una paciente de 30 años en psicoterapia,  se dió cuenta de sus impulsos agresivos hacia su esposo como revelación en un sueño, luego exclamó de manera espontánea “Esos deben ser mis malos samkaras. Sin embargo a pesar de que me esfuerzo por ser una buena esposa, mis malos samkaras me previenen”.

El propio Yo y los Otros: Separación y Conexión

Si una persona comienza su vida como un místico, inundado de sentimientos de unidad omnipresente donde no existe una distancia entre nosotros mismos y el mundo exterior, entonces el proceso de separación de el “yo”  del “no-yo” es una de las tareas primarias de sus primeros años de infancia.

La importancia India sobre el dilema y el dolor del destierro de los sentimientos originales de unidad, el exilio del Universo, han servido para darle énfasis a la conexión entre una persona y su naturaleza, lo Divino y todos los seres vivientes. Esta visión unitaria, de “soma” y psique, individuo y comunidad, el propio yo y el mundo, está presente en la gran mayoría de las formas de cultura popular, aún hoy en día. Desde los ritos religiosos a los festivales populares, desde la devoción piadosa de los cánticos comunales en los templos hastas los orgásmicos excesos del Holi, el festival de los colores, existe una clara negación a la separación y una celebración a la conexión. El alto valor cultural que se le dá a la conexión es, más evidente, en las relaciones de los individuos con los demás. El anhelo por las relaciones, la confirmada presencia de los seres queridos y el oxígeno psicológico que ellos proveen, es la modalidad dominante de las relaciones sociales en la India, especialmente en la extensa familia. La individualidad y la independencia no son valores bienvenidos. Es muy común escuchar de los familiares que a menudo acompañan a un paciente por primera vez a psicoterapia quejarse sobre la “autonomía” del paciente como uno de los “síntomas” de su desorden psicológico. Por ejemplo, el padre y la hermana mayor de un ingeniero de 28 años que padecía un episodio psicótico describían su visión del problema principal como una autonomía antinatural: “El es muy testarudo cuando persigue lo que desea, sin tomar en cuenta nuestros deseos. El cree saber lo que es mejor para él y no nos escucha. El cree que su vida y su carrera son más importantes que los asuntos del resto de la familia”.

El alto valor que se le dá a la conexión no significa que un Indio no pueda ser capaz de funcionar cuando se encuentra solo por su cuenta o que no tenga confianza en sí mismo. Lo que esto implica es, su gran necesidad de una guía constante, ayuda de los otros para enfrentar las visicitudesy decisiones a tomar en la vida vida y una gran vulnerabilidad y sentimientos de impotencia cuando estos nexos se vuelven tensos o se debilitan.

Estos sentimientos son más escondidos en las sociedades Occidentales, ya que el valor dominante del sistema es la autonomía, la privacidad, la autorealización y la independencia individual. En otras palabras, las polaridades universales de los individuos versus las relaciones, la cercanía versus la distancia en las relaciones humanas son presas de las expectativas y creencias que culturalmente estén de moda. Los seres humanos son como los erizos en una noche fría. Ellos se acercan los unos a los otros buscando calor, se pinchan con sus púas y se alejan y cuando se sienten fríos se acercan de nuevo. Estos movimientos de cercanía y alejamiento se repiten hasta alcanzar una posición óptima donde la temperatura del cuerpo esté por encima del punto de congelamiento y el dolor generado por las espinas sea soportable. Este punto de equilibrio es diferente en cada cultura. En India, comparado con las culturas Occidentales, la posición óptima implica la aceptación de mayor dolor con la finalidad de obtener más calor humano.

En conclusión, todas las características mencionadas aquí sobre la visión hindú del mundo y que forman la mente imaginaria del Indio son abstracciones que  más o menos se comprenden vagamente en los años de adultez. Son componentes de la psique del Indio que son absorbidas por el niño en su relación con sus progenitores desde el comienzo de su vida como la verdad esencial de su mundo. Esta es la representación mental de la herencia cultural que se mantienen en constante conversación con los aspectos universales e individuales de la mente a lo largo de nuestras vidas, influenciando el orden  y dándole forma en todo momento al propio ser.

Comprendes ahora un poco más sobre el hinduísmo?  Te pareció útil y claro este artículo? Nos encantaría escuchar tu opinión!

Fuentes Bibliográficas:

“Mistaken modernity: India between worlds”. Dipankar Gupta

“Religions of the World: Hinduism”. James B. Robinson

“A concise encyclopedia of Hinduism”. Klaus K. Klostermaier

“Encyclopedia of religious rites, rituals and festivals”. Frank A. Salamone

“The Indians, portrait of a people” por el Dr. Sudhir Kakar

Ilustraciones:

Lorena Mena

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omo la mayoría de los Latinoamericanos contemporáneos yo soy el producto de la mezcla de razas que caracteriza nuestro gentilicio. Mi padre era de origen nicaraguense y mi madre venezolana. Mi abuela paterna, una mujer de ideas poco convencionales para la época y nacida a principios del siglo pasado se divorció de mi abuelo y posteriormente se casa con un ciudadano norteamericano.

Mr. Smith era ingeniero mecánico y trabajaba en Panamá a donde traslada a su nueva familia, es decir, mi abuela, mi padre y sus tres hermanos donde vivieron algún tiempo. Cuando culmina su contrato, Venezuela se atravesaba por un gran boom económico debido a la explotación petrolera. Muchas compañías norteamericanas se habían establecido en el país y en esos tiempos era tierra de oportunidades. Mr. Smith consiguió un empleo y se trasladó a Maracaibo, Edo. Zulia, la tierra que me vió nacer. Mi padre tenía 16 años cuando llegó a Venezuela y sus años de formación y crianza habían sido moldeados a la usanza norteamericana. Era un hombre muy práctico y poco sentimental. Aunque no tuvo una educación formal más allá de la secundaria el hecho de hablar inglés le abrió muchas puertas a nivel laboral. Mi madre es nativa del estado Zulia, tal vez, el estado más regionalista y uno de los más tradicionales del país. Se casa con ella en segundas nupcias.

Mi madre y mi padre estuvieron casados hasta la muerte de mi padre en el año 1994. Los recuerdos de mi infancia son muy dulces. Pero tal vez una de las memorias más vívidas era cuando mi padre le decía a mi madre: “Tú y tu bendito sentimentalismo latino!”

En esos tiempos no lograba comprender el significado de esa expresión, no obstante, con los años y  la gran oportunidad de haber vivido en diversos países finalmente logré comprender a que se refería mi difunto padre.

Al vivir en otro país o compartir con una persona culturalmente ajena a nuestro entorno se genera una curiosidad natural por aprender un poco más en profundidad las características de esa nueva cultura con la que comenzamos a interactuar. Por otro lado, surge la inevitable comparación entre los patrones culturales de nuestro país nativo con dicha cultura. Pero tal vez más allá de todo este proceso, comenzamos a preguntarnos por vez primera de donde nace nuestra propia identidad, cual es el origen de nuestras tradiciones? porqué somos como somos? Qué nos hace diferentes de otras culturas?

Es indudable que en cada región del mundo la identidad de su gente se genera debido a una serie de factores históricos, climáticos, linguísticos, económicos, políticos y sociales que moldean sus características autóctonas e influyen en los comportamientos de cada individuo. Sin embargo, entre regiones hermanas siempre existen similitudes que se reflejan en las muchas generalidades que nos identifican con esa área del globo terráqueo en particular.

Al llegar a Colombia en el año 1998 y posteriormente a México en el año 2003, me dí cuenta que a pesar de ser países latinos hay muchas similitudes pero también muchas diferencias. En India con frecuencia tengo que explicarle a la gente sobre mis raíces, las características y tradiciones de Latinoamerica, especialmente porque para los indios el término Americano se resume en Estados Unidos y Canadá.

Generalizar no es fácil, sin embargo, ser latino implica muchas cosas que nos identifican, el sistema del compadre y la comadre por ejemplo, esos seres que muchas veces llegan a ser como parte de nuestra familia. El personalismo y la familiaridad en nuestras relaciones con personas ajenas a nuestro entorno y de lo cual hablaré más adelante. La importancia de la familia, la verguenza y la dignidad, la picardía, nuestra apariencia física, etc

Pocos latinos tal vez puedan apreciar la gran riqueza cultural generada a través de siglos de mestizaje e influencia foránea. Cualquier Latinoamericano reconocería con facilidad un elegante y sensual tango Argentino; entonaría de memoria una nostálgica melodía ranchera o un vallenato colombiano; se transportaría con la relajante música de Altipano; bailaría con soltura los alegres ritmos de la salsa, la samba brasileña o el merengue dominicano, y todos estos géneros  pertenecen a países distintos!

El término Latinoamerica tiene diversos significados. Para algunos incluye todos los países de América, desde el Sur de Río Grande en México incorporando todas las naciones caribeñas indiferentemente de sus antecedentes culturales y lenguaje oficial. Otros incluyen en su definición sólo las islas caribeñas hispanoparlantes (Cuba, Puerto Rico y República Dominicana) y finalmente otros consideran que Latinoamerica está conformada por las naciones continentales desde México hasta la Tierra del Fuego en Argentina. Para hacer este asunto aún más complicado, algunos rechazan el término Latino America por completo, y prefieren utilizar el término Hispano América o Indo América.

Cualquiera que sea la definición, las regiones hispanoparlantes están claramente incluídas. La geografía latinoamericana es muy diversa, en esta parte del planeta encontramos desiertos, montañas, picos nevados, llanuras y bosques tropicales. Muchos erróneamente le atribuyen a toda la región un clima tropical cuando existen ciudades importantes situadas en latitudes templadas como Buenos Aires, Santiago y Montevideo.

Brasil

El país más grande con una lengua diferente a la mayoría de las demás naciones como el portugués, es Brasil, quien a su vez es la quinta nación más grande del mundo. También es la nación con el mayor número de católicos a nivel mundial. La razón por la cual en Brasil se habla portugués, se debe a un acuerdo papal hecho por el Vaticano en la era de la colonización, la cual fué diseñada para evitar un conflicto entre las dos naciones Católicas más importantes de la época, España y Portugal. Este documento llamado el Tratado de Tordesillas (1494), dividía el mundo inexplorado entre España y Portugal a 370 leguas al Oeste de las Azores y las Islas de Cabo Verde, otorgándole de esta manera a los Portugueses, la parte más Este de Suramérica, que es hoy en dia Brasil, dejándole el resto a los españoles.

Originalmente los Españoles pensaban que habían obtenido la peor parte del trato, pensando que Africa (que cayó del lado Potugués) era mucho más rica e importante que las desconocidas colonias americanas, suposiciones que probaron ser incorrectas, al encontrar tantas riquezas en “la mitad de su mundo”. Con los años, los Portugueses y más tarde Brasileños, concentraron sus energías en expander los límites que imponía la Linea de Tordesillas hacia la parte Oeste de la región, a través de una combinación de diplomacia, expediciones y guerras. A finales de 1.800, Brasil había alcanzado casi su tamaño actual, ocupando de esta manera aproximadamente la mitad de Suramérica.

La mayoría de los Suramericanos sienten simpatía hacia los Brasileños y disfrutan muchos aspectos de la vida Brasileña. La Samba, el fútbol y hasta los diminutos bikinis. Sin embargo, reconocen que somos culturalmente distintos de muchas maneras. Muchos alegan que las diferencias se pueden escuchar incluso en el lenguaje. El portugués suena más “gentil” que el español, ya que incluye tonos más guturales y un ritmo entrecortado. Algunos incluso llaman al portugués “baby spanish” ya que su pronunciación es similar a la manera que un bebé entona los sonidos más difíciles del español.

Los Brasileños parecen ser más gentiles en otros aspectos también. Mientras la mayoría de los países Latinoamericanos lucharon para liberarse de España a través de prolongadas y violentas batallas, Los Brasileños se separaron de Portugal sin derramar una gota de sangre. La nación pasó a ser independiente debido a un factor personal. El hijo del Monarca Portugués Pedro I, declaró a Brasil independiente una noche, ya que el deseaba permanecer en Brasil en vez de regresar a Portugal como solicitaba  su padre, el rey. Este joven monarca Brasileño guió la incipiente nación en sus primeros años.

Los Brasileros también tienden a ser más informales y relajados que sus vecinos, debido en parte a los diferentes patrones de asentamiento de la época colonial. Según Richard Hill:

“…la personalidad de los Portugueses refleja el clima húmedo y templado del litoral, un mundo completamente distinto al severo ambiente de las tierras altas de España…en ocasiones donde los españoles son ceremoniosos o lejanos, los Portugueses son extrovertidos y entusiastas…”

Finalmente, el elemento africano es mucho más marcado en Brasil que en la mayoría de los países Suramericanos, a excepción tal vez, de Venezuela y Colombia. Los esclavos llegaron al Brasil a trabajar en las plantaciones. Es difícil determinar el porcentaje real de Brasileños con ascendencia africana en la actualidad, pero se estima que de un tercio a dos tercios de la población actual tienen herencia africana. Esta influencia se refleja en la apariencia de muchas personas, el ritmo de la música, el sabor de la comida  e incluso en las manifestaciones religiosas.

Hispanoparlantes

Aunque los Mexicanos, Centroamericanos y las naciones caribeñas hispanoparlantes comparten el mismo lenguaje, aún nos separan significantes diferencias culturales. Por ejemplo, muchos Suramericanos de la región del Cono Sur (Argentina, Chile, Paraguay e Uruguay) consideran a las naciones Centroamericanas  más “exóticas” y “diferentes” y algunas veces trazan una aguda distinción entre ellos y los “tropicales” Centroamericanos.

Existen muchas razones para percibir tales diferencias. Una de ellas se atribuye a la naturaleza del legado indígena que ha influído en los patrones culturales de estas regiones hasta la fecha. Por ejemplo, la fascinación de los Aztecas con la muerte y los sacrificios humanos no fue tan impactante en las regiones Andinas, donde predominaba la cultura Inca. En consecuencia, la visión popular de la muerte y los rituales relacionados con los funerales varían significativamente en ambas regiones. La cocina también refleja los diferentes linajes precolombinos. Un taco en Chile o Venezuela es un embotellamiento de tráfico, pero en México es una tortilla de maiz enrollada con diferentes tipos de relleno en su interior. Por otro lado, los Mexicanos han tenido una dinámica diferente para abordar sus raíces indígenas. Una de las consecuencias de la Revolución Mexicana a principios del siglo pasado, fué una incorporación más abierta a la presencia nativa en la cultura y la sociedad del país. Esta aceptación y reverencia por lo nativo en México, aunque algunas veces es más retórica que verdadera, no ocurrió con la misma intensidad en la mayoría de los países Suramericanos a excepción tal vez de Bolivia y Ecuador.

Los patrones de influencia foránea en ambas regiones también han sido diferentes. Los Mexicanos, Centroamericanos y las regiones Caribeñas han sido más suceptibles a las intervenciones e influencias foráneas, especialmente de los Estados Unidos. Debido a su ubicación geográfica se consideran regiones, “estratégicamente” mejor ubicadas en un sentido global que Bolivia o Paraguay por poner un ejemplo. En contraste, las regiones Suramericanas  históricamente han estado menos vinculadas a los Estados Unidos desde un punto de vista político o una perspectiva estratégica.

No tan sólo las políticas gubernamentales Norteamericanas hacia ambas regiones son diferentes, también se refleja en el flujo migratorio. Millones de Mexicanos, Centroamericanos y Caribeños viven en los Estados Unidos y llegan cada dia más. Comparativamente los inmigrantes Suramericanos son una minoría y muchos prefieren Europa a Estados Unidos como destino turístico o residencial.

Como consecuencia, por un lado los Mexicanos, Centroamericanos y Caribeños y por otro lado los Suramericanos, tienen diferentes perspectivas en cuanto a sus relaciones con los Estados Unidos y otros países. En muchos casos los Suramericanos se quejan de la excesiva atención e intervención que los Estados Unidos dedican a sus asuntos internos y tienden a ser más ambivalentes en relación a su lugar en la arena internacional, por ende, con frecuencia se preocupan más por ser desconocidos en vez de ser conocidos muy bien. Muchos comienzan una conversación con un extranjero preguntandole: Sabes donde queda mi país?

Origen Etnico

El establecimiento de las colonias Españolas de las Américas es una de las historias de aventuras y tragedias más grandes de todos los tiempos. Tomó 80 años desde la llegada de Colón para que el territorio estuviera bajo dominio español. La rápida y a menudo violenta expansión tuvo muchas repercusiones. Quizás la consecuencia más importante  de la colonización fué poner en contacto, de manera forzada, los individuos de tres continentes distintos – Suramérica, Africa y Europa.

Probablemente en ninguna otra parte del mundo moderno, se unieron personas con tanta diversidad étnica como en Latinoamerica, durante el pasado medio milenio. La interrelación entre Europeos, Indios y Africanos durante el período colonial ha jugado un rol importante en la configuración de la cultura contemporánea, creando un gentilicio de gran diversidad. Esta diversidad étnica y cultural ha probado ser, a través de los siglos una de las más grandes fuentes de conflictos y a la vez de creatividad en la región.

Los Indígenas

Existen diversas teorías sobre el origen de los indígenas americanos, sin embargo la más aceptada es que los habitantes originales del continente americano eran Asiáticos que cruzaron un puente de tierra natural a través de la parte más norte de Norte América hace  40.000 a  25.000 años. Se asume que se fueron expandiendo gradualmente hasta llegar la parte más sur del continente. Cualquiera que hayan sido sus orígenes, los indígenas latinoamericanos son muy diversos. Muchos tienen sus patrones culturales y lenguajes propios.

Las civilizaciones precolombinas más destacadas fueron los Incas en Suramérica, los Aztecas en México y los Mayas en la región de Yucatán en el Sur de México y parte de Centroamérica. El Imperio Inca fue derrotado por los Españoles en 1532, y aún permanece su legado que puede notarse entre la gente de Bolivia y Perú. Incluso muchos aún hablan Quechua.

Otros grupos indígenas relevantes incluyen a los Mapuches del Sur de Chile y Argentina y los Chibchas de Colombia. Existen muchos más grupos nativos viviendo en la actualidad en su hábitat natural y aunque la mayoría fueron eliminados por el hombre blanco, algunos han sobrevivido el siglo 21, manteniendo un contacto mínimo con la civilización, particularmente en los bosques tropicales del Amazonas. Dos de los grupos más conocidos son los Yanomami que habitan en el límite entre Venezuela y Brasil y los Huaoranis del Ecuador.

A excepción de los grupos tribales aislados, es muy difícil discernir acerca del legado precolombino. Las culturas indígenas de hoy en día son el producto de 500 años de evolución en un contexto colonial y republicano. Por ejemplo, muchos de los trajes tradicionales tienen su origen en la vestimenta de los campesinos Europeos del siglo 16. Comidas tradicionalmente europeas como los frijoles, el trigo y la cebada se han convertido en la dieta diaria de la mayoría de los grupos indígenas.

Aunque la situación de los indígenas hoy en día es dificil, ya que sus condiciones de vida son duras, muchos angloparlantes manifiestaban opiniones excesivamente negativas sobre como fueron tratados por los Españoles. Estos puntos de vista se atribuyen en parte a una campaña de desprestigio hacia la Iglesia Católica por parte de los Británicos Protestantes que se llevó a cabo en los siglos 16 y 17 cuando ambos países se disputaban la supremacía conquistadora. Esta bien financiada campaña ha tenido repercusiones hasta la era moderna, dando lugar a lo que se conoce como la Leyenda Negra, la cual  yuxtapone la crueldad de los Españoles durante la conquista de Latinoamerica con la supuesta mucho más benevolente campaña de expansión por los colonizadores  Británicos en Norte América.

Irónicamente las semillas de la Leyenda Negra se originaron en la misma corte de la Monarquía Española  a principios del siglo16. Se llevaba a cabo un polémico debate sobre si los Indígenas tenían realmente almas o no y por ende si debían ser utilizados como esclavos. Bartolomé de las Casas, un fraile Dominicano que fué testigo de la primeras colonizaciones ofreció sus observaciones personales sobre la brutalidad de los Españoles hacia los nativos, y argumentaba que “todos las personas del mundo eran seres humanos”. Su argumento fue tan persuasivo que el Monarca Español del momento, Carlos I, decretó ciertas pautas para proteger a los nativos, entre ellas, la prohibición de usarlos como esclavos.

Aunque las reglas del Rey escasamente se respetaron en las colonias, por la distancia existente con Europa, esta discusión tuvo dos consecuencias. La primera fue la publicación de los argumentos de Bartolomé de las Casas en un tomo titulado “Brevísima Historia de la Conquista de las Indias”, de la cual los publicistas Británicos se aprovecharon y tomaron extractos del tratado y lo distribuyeron entre el mundo Protestante. Estos escritos sirvieron para ensombrecer o denigrar la reputación internacional de los Españoles y de allí nace la Leyenda Negra.

El hecho de que Carlos I decretara la prohibición del uso de los indígenas como esclavos en las colonias, obligó a los colonizadores a buscar otra fuente de mano de obra…los Africanos.

Los Africanos

El flujo de esclavos africanos comenzó alrededor de 1510. La gran mayoría llegaron al Brasil, el Caribe y la parte más Sur de Estados Unidos. Se establecieron en las áreas costeras del Mar Caribe y la Costa Ecuatorial Pacífica donde existían grandes plantaciones de muchos tipos. Hoy en día, el mayor porcentaje se ubica en Brasil y Venezuela. Cerca de un 5 por ciento de la población de Colombia, Ecuador y Uruguay tienen ancestros Africanos. El resto de los países tienen porcentajes más bajos.

Los Europeos y Otros Pobladores

La presencia Europea llegó a Latinoamerica en varias etapas. La primera etapa, durante el período colonial, estaba compuesta primariamente de Españoles, aunque otras nacionalidades también estaban representadas. Estos inmigrantes se congregaron en su mayoría en áreas donde el control colonial Español era más fuerte y los minerales más ricos, como Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia.

La siguiente ola de inmigrantes llegó en la era posterior a la Independencia. Las regiones más atractivas fueron la región del Cono Sur por sus fértiles tierras y Venezuela por su petróleo. Las nacionalidades predominantes fueron los Italianos, Españoles y en menor proporción, Franceses y Británicos.

Argentina atrajo el mayor número de inmigrantes a finales del siglo 19 y comienzos del siglo 20. Durante esa época habían más extranjeros que residentes nativos en su capital Buenos Aires. Los Italianos eran el grupo predominante. También llegaron un gran número de Judíos a Argentina al igual que a otros países de la región. Este fenómeno fue en parte creado por la iniciativa del Barón Maurice de Hirsch, un acaudalado judío Alemán  que creía que podía resolver el “problema judío” en Europa reestableciendolos en colonias agrícolas en Suramérica. Gastó más de 40 millones de dolares para lograr su objetivo. Este experimento social ayudó a hacer la población judía de Argentina la segunda más larga de América, después de los Estados Unidos.

Muchos Alemanes se establecieron en el Sur de Chile a finales de 1800 debido a una campaña gubernamental de traer gente trabajadora a esta región. Los Croatas se congregaron en otras partes de Chile, especialmente en Punta Arenas y en el pueblo minero de Antofogasta.

Existen comunidades relativamente grandes de Japoneses y Chinos en Perú. Inicialmente llegaron como “coolies” y trabajaban bajo condiciones casi de esclavitud, por ejemplo tenían tres días libres al año. Muchos de sus descendientes han llegado a ser muy exitosos. Alberto Fujimori, ex presidente peruano, es de descendencia Japonesa. El ex presidente Argentino Carlos Menem es de descendencia Siria musulmana.

Conflictos y Similitudes

Cada uno de los tres grupos étnicos iniciales – indígenas, Africanos y Caucásicos – se enfrentaron entre todos en la primera etapa del período colonial. A menudo eran encuentros violentos, debido a la desigualdad. Ya fuese entre colonizador y colonizado, amo y esclavo, jefe y sirviente o amante y esposa, los blancos generalmente dominaban el encuentro, en ocasiones de manera agresiva. La dinámica y consecuencia de esta interrelación, dió lugar a la formación de muchas prácticas culturales de la región Latinoamericana.

Los Ibéricos, venían de la península Europea, donde se estaba llevando a cabo un movimiento cultural que valoraba la individualidad, la realización, la acumulación de riqueza y el poder de la palabra escrita. Por el contrario, los indígenas Suramericanos nunca habían desarrollado un lenguaje escrito. Su comunicación era principalmente oral y las historias y los mitos eran los elementos claves en la difusión del conocimiento. Los nativos veían la sociedad de manera colectiva y la vida se consideraba sagrada, ceremonial y en ocasiones parte de un sacrificio.

Estas perspectivas culturales contrastantes reflejan cómo ambos grupos perciben su relación con la tierra. Para los Españoles la tierra debía ser conquistada, adquirida, explotada y utilizada para el enriquecimiento personal. Para los indígenas la tierra era sagrada y su significado era ser compartida y utilizada como sustento.

Para los indios el oro y la plata debían ser reverenciados y utilizarse con propósitos artísticos o ceremoniales. Para los Europeos, estos recursos naturales eran un medio de obtener riqueza personal.

A pesar de las grandes diferencias los tres grupos compartían ciertos valores culturales comunes. Uno de ellos era la importancia que todos le daban a los mitos y las tradiciones. El mundo del Español medieval estaba lleno de criaturas mágicas. Contaban historias de mujeres gigantes del Amazonas, de seres humanos de pies gigantes en la Patagonia y de la Leyenda del Dorado, el cual nunca se encontró.

Los mitos eran igualmente importantes entre los indígenas y los Africanos. De hecho, ciertos mitos de los indígenas Andinos contribuyeron a su conquista por los Españoles. Ellos creían que los conquistadores eran Viracocha, un Dios de piel blanca con barba quien ellos pensaban que había sido el creador de todos los animales y los hombres.

La importancia dada a los mitos y las historias se refleja hoy en dia. En Latinoamerica abundan los artistas  quienes muchas veces dejan sus trabajos regulares y van detrás de su vocación verdadera como poetas, pintores o artistas.

Otra similitud era la importancia que todos los grupos étnicos le daban al ritual y las ceremonias.

Los Españoles estaban motivados por las ideas de contra-reforma que se enfocaban en los sacramentos, la ceremonia y los rituales como claves para la salvación. Para los indígenas y Africanos, la ceremonia y el ritual eran aún más importantes, representando en muchos casos la manera en que se manifestaba su espiritualidad y los vínculos que creaban y mantenían los miembros de la comunidad.

En la actualidad estas manifestaciones rituales se reflejan en la cultura a través de los dias festivos y celebraciones de cada región, y en muchos casos de dimensiones religiosas. Celebrar es importante, por ejemplo, cuando se culmina la construcción de un edificio, se hace una fiesta para los trabajadores de la construcción donde se ofrecen bebidas alcohólicas y comida. Cualquier razón es buena para celebrar y las reuniones duran hasta altas horas de la noche, lo cual constituye parte del disfrute de la vida en el contexto latino.

El Mestizaje

El encuentro intercultural más significante fue de naturaleza sexual. La mayoría de los Europeos eran de sexo masculino, a diferencia del patrón de asentamiento experimentado en la colonización de Estados Unidos por ejemplo, en el cual participaron muchas damas colonizadoras  y un gran numero de parejas casadas, en contraste, muy pocas damas Españolas vinieron a las colonias Latinoamericanas y menos aún esposas.

Debido a la naturaleza jerárquica de las relaciones entre Europeos, indígenas y Africanos, la mayoría de estos encuentros sexuales reflejaban una asimetría de poder y diferentes códigos de conducta. Los hombres Europeos trataban las mujeres Europeas de una manera, pero generalmente las indígenas y las Africanas de otra muy diferente. Muchas veces eran encuentros sexuales forzados o violaciones en algunos casos. Aún cuando eran breves encuentros, raramente terminaban en matrimonio y los hombres blancos decidían el curso de la relación.

La actitud relativamente “abierta” sobre tener sexo con indígenas o Africanas, se atribuye en parte, a los siglos de control que tuvieron los moros sobre la Península Ibérica donde existió una sociedad multiracial y multicultural. Una vez más, esto fue un gran contraste en comparación a los colonizadores Anglosajones de NorteAmerica e India, por ejemplo, quienes tenían tendencia a establecer grandes barreras raciales.

Finalmente la Iglesia Católica jugó un rol significante  aprobando estas relaciones interraciales, ya que desde la perspectiva de la Iglesia se podían obtener muchos beneficios aprobando estos encuentros íntimos entre hombres Católicos y sus amantes indígenas o Africanas. Aunque los matrimonios Cristianos entre parejas de diferente origen étnico estaban prohibidos durante el período Colonial, la Iglesia reconoció un gran número de parejas interraciales al igual que a sus hijos, quienes eran bautizados como Católicos.

Estos niños fueron la consecuencia más importante del período colonial, ya que estos vástagos eventualmente pasaron a constituír los segmentos más importantes de la sociedad. La mezcla originada de la combinación de los diferentes grupos raciales es un proceso que se conoce como mestizaje. Los hijos entre blancos e indígenas se llamaban “mestizos”; los descendientes entre blancos y Africanos se llamaban “mulatos” y los hijos nacidos de una relación entre indígenas y Africanos se llamaban “zambos”.

Durante la era colonial, la gente proveniente de estas mezclas estaban ubicados en un nivel medio de la estructura social jerárquica – con los blancos en el tope de la estructura y los indígenas y Africanos en el fondo. Los mestizos y mulatos componen la mayoría de los grupos étnicos sociales en la actualidad en la mayor parte de las regiones Latinoamericanas, a excepción de Argentina y Uruguay.

La Identidad Latinoamericana

La preponderancia del mestizaje tiene implicaciones que trascienden el aspecto puramente racial. El variado legado étnico trae a la luz una serie de preguntas desconcertante: Quienes son los latinos y qué representan culturalmente? Deben hacer énfasis en sus raíces indígenas, sus orígenes Africanos o su linaje Europeo? Qué los hace únicos?

Las respuestas a estas preguntas de identidad varían enormemente entre las diferentes regiones. Algunos Latinoamericanos se sienten orgullosos de sus raíces indígenas o Africanas, mientras otros las rechazan, aunque su fisionomía refleje claramente su origen mestizo. Muchos están inseguros de quienes son realmente y muchas veces esta crisis de identidad influencia su percepción de sí mismos y de su lugar en el mundo. No es de sorprender que la imagen que más se utiliza para describir a la mayoría de los Latinoamericanos es la máscara, un disfraz superficial cuyo objetivo es esconder la identidad verdadera.

El Blanqueamiento

Una de las manifestaciones que refleja de manera clara la lucha con la identidad es la gran cantidad de personas en Latinoamerica que tienen preferencia por lo que es Caucásico (blanco) sobre lo que indígena o Africano, ya que lo primero se relaciona con la cultura dominante y un mayor estatus en la jerarquía social. En un proceso llamado “blanqueamiento”, muchos individuos pretenden parecer “más blancos” de lo que verdaderamente son, tanto literalmente como figurativamente. Puede notarse en muchos aspectos de la sociedad contemporánea, por ejemplo, aunque la mayoría de la población es de descendencia nativa, la media muestra principalmente personas de descendencia caucásica. Las mujeres frecuentemente aclaran su cabello y muchos anuncios de trabajo solicitan “alguien de buena presencia” lo que generalmente significa alguien que no sea muy “indio” en apariencia.

Por ejemplo, la definición de raza entre Latinoamerica y Estados Unidos es muy diferente. En Estados Unidos la afiliación racial se basa primordialmente en los ancestros. En Latinoamerica se define más desde una perspectiva cultural. Por ende, alguien que tenga características indígenas en su apariencia pero que tenga pocos nexos con la cultura  indígena se clasifica a sí mismo como blanco.

Los intentos de blanqueamiento van más allá de lo físico. A un nivel más profundo, el concepto implica denigrar de los aspectos racialmente nativos o Africanos. Al elevar todo lo que es Caucásico, aquellos que tienen una identidad mezclada implícitamente se ponen ellos mismo y a su propia cultura en una posición inferior. Por ende, el blanqueamiento tiene profundas consecuencias en los conceptos de autovaloración.

Esta preferencia por lo que es “blanco” explica en parte, la atracción por muchos Latinoamericanos sobre los bienes importados de Europa o Estados Unidos. A menudo se asume que cualquier cosa que provenga de una tierra donde la gente es “más clara” es superior y más avanzado. Este concepto prevalece no sólo en el campo de la tecnología sino en la moda, el arte, las ideas y algunas veces la gente.

Muchos latinoamericanos tienen la tendencia a copiar o imitar – muchas veces ciegamente – lo que se origina más allá de las fronteras de su región y no aprecian su cultura local.

Divisiones Interculturales Evidentes

En muchas ciudades Latinoamericanas coexisten dos realidades culturales en una misma área geográfica. Las zonas habitadas por las élites, generalmente las que descienden de linaje caucásico, a menudo reflejan cierto parecido a las áreas residenciales de Estados Unidos o Canadá, rodeadas de restaurantes de comida rápida, centros comerciales y constantes desarrollos urbanos. En contraste, los sectores más humildes de muchos centros urbanos a menudo están habitados por personas de piel más oscura y estilos de vida muy diferentes. Muchos apenas sobreviven. En estas zonas se encuentra una gran proliferación de prácticas y figuras religiosas populares, tiendas que venden hierbas indígenas y otros objetos medicinales, y generalmente se observan estilos de vida más colectivos entre la familia y los vecinos.

En consecuencia, Latinoamerica no sólo es multicultural sino culturalmente dividida en muchas maneras.

La Cruz y la Espada

El legado español en las colonias Latinoamericanas se extiende más allá de la composición racial y étnica de la región. Los Ibéricos se las ingeniaron para controlar las colonias por más de 300 años en una época donde las comunicaciones  y la tecnología eran extremadamente lentas e ineficientes. Fueron capaces de mantener este control a través de las estructuras políticas, económicas y sociales que implementaron en las colonias. Estas estructuras sociales en principio fueron moldeadas por los monarcas Españoles y sus muchos consejeros. La Iglesia Católica también jugó un rol importante en la expansión del poder de los conquistadores caucásicos, difundiendo valores y conceptos espirituales y a través de su impacto en los campos de la educación, servicios sociales e incluso en la política.

Es por esto que la colonización de Latinoamerica ha sido apodada “La Cruz y la Espada”, una manera de hacer énfasis en esta complicada relación entre los líderes militares y políticos Españoles y los sacerdotes y las monjas de la Iglesia Católica. Ambas entidades dirigieron y moldearon el período colonial en la región, contribuyendo de manera significativa al desarrollo de muchos de los modelos y estructuras sociales. Aunque el período colonial terminó hace siglos, la influencia de la cruz y la espada se refleja en la actualidad.

La Cruz

La conquista del Nuevo Mundo no sólo estuvo motivada por la promesa de la obtención de tierras y riqueza, sino por un ardor misionero. Los Españoles medievales creían devotamente en la exclusiva y absoluta verdad de su Catolicismo. En esa época Europa estaba al final de la Edad Media. Su inclinación ferviente era reforzada por los eventos políticos que sucedieron en la Madre Patria durante este período. Es más que una mera coincidencia que el primer viaje de Colón a América se llevó a cabo el mismo año que los Españoles bajo el liderazgo de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, finalmente expulsaron a los Moros de su último destacamento en suelo Español que fue Granada. La reconquista Católica de la Península Ibérica había sido una extensa lucha, y la victoria Cristiana les dió la sensación que Dios estaba de su lado. Luego de muchos siglos de una larga y apacible coexistencia entre las comunidades religiosas que residían en España – Musulmanes, Judíos y Católicos – los monarcas Católicos, como pasaron a llamarse Isabel y Fernando, demandaron que todos sus súbditos se convirtieran al Catolicismo. Muchos Musulmanes y Judíos enfrentaron la difícil decisión de convertirse al Cristianismo, dejar España o mantenerse fiel a su fé corriendo el riesgo de ser sometidos por la temida Inquisición. El proselitismo Católico se extendió a las colonias americanas del Nuevo Mundo. Irónicamente, al parecer muchos Europeos que vinieron a las colonias eran realmente Judíos Españoles que pretendían esconder su afiliación religiosa, con el sueño de que estarían más seguros en la distante América que en España. Sin embargo, en líneas generales la gran mayoría de los colonizadores eran Católicos devotos que creían firmemente en la verdad exclusiva de su religión y planeaban promover sus creencias en el Nuevo Mundo.

El rol de la Iglesia Católica no se limitaba sólo al campo espiritual, su presencia física fue un elemento importante en la conquista y colonización de Latinoamerica. En cada ciudad, pueblo o villa que los Españoles establecían, la primera estructura que se levantaba en la plaza central era la Iglesia en un lado y las oficinas de gobierno en el otro.

En algunos sitios como Cuzco o México, construyeron iglesias encima de muchos santuarios indígenas sagrados.

Esta cercana yuxtaposición de la Iglesia y la oficina gubernamental en la plaza principal refleja la interrelación entre el campo religioso y político que existía en la España colonial. Se asumía que el monarca, sus representantes en las colonias y la Iglesia Católica eran aliados y trabajaban juntos por una misma causa. El Virrey era la máxima autoridad y estaba a cargo de los asuntos políticos y religiosos.

Unos de los Españoles más dedicados  en llegar a las colonias fueron los sacerdotes. Aunque pueden ser considerados paternalistas desde un punto de vista moderno, muchos religiosos lucharon duramente no tán sólo para convertir sino también para ayudar a los nativos. Muchos frailes eran los más acérrimos críticos de los abusos de los conquistadores a los nativos, aunque eran una minoría en el Clero colonial.

Los Católicos impusieron sus ideas religiosas sobre los indígenas a menudo de manera despiadada. Sin embargo, desde la perspectiva de muchos grupos nativos, quienes en su mayoría adoraban un panteón de varios Dioses, lo que pudieron entender de la fé Católica (con frecuencia no era mucho debido a la barrera linguística) no era tan incongruente de sus propias creencias. Muchos Africanos traídos como esclavos también llegaron a la misma conclusión. Debido a que ninguno de ambos grupos practicaba una espiritualidad exclusiva, muchos indígenas y Africanos se convirtieron al Catolicismo mientras se mantenían fieles a sus creencias. Esto se hacía de manera abierta y encubierta. Aunque al principio las figuras y rituales de la Iglesia se utiliban como fachada para ocultar la adoración de sus propias deidades, con el tiempo las religiones se empezaron a mezclar, especialmente a nivel popular y a menudo era difícil distinguir entre símbolos Cristianos impuestos y las ceremonias de los indígenas y/o Africanos.

Uno de los aspectos más faciles de adoptar por los nativos y Africanos eran la gran cantidad de santos – cada uno con personalidad propia, ya que los comparaban con sus propios Dioses y Diosas. En un proceso llamado “sincretismo”, las figuras de los santos Cristianos y las figuras espirituales indígenas comenzaron a mezclarse para dar paso a la fé popular del continente.

Una de las figuras más veneradas fue la Virgen Maria ya que muchos de los nativos la identificaban como un símbolo maternal sagrado. A lo largo de todas las colonias comenzó a florecer un culto a la Virgen aún más fuerte que en el Catolicismo Europeo, y la Virgen se le “aparecía” a mucha gente. A cada aparición se le daba un nombre distinto, es por ello que hoy en dia cada región Latinoamericana se venera al menos un Virgen en especial.

Los Católicos Europeos y algunos indígenas también compartían una visión fatalística de la vida. El Catolicismo medieval introdujo la creencia que mucho de lo que le ocurría a una persona en la vida se debía a la voluntad de Dios y no podía alterarse, lo cual era una perspectiva bastante similar a las creencias indígenas.

Esa sensación de fatalidad aún perdura en la cultura Latinoamericana. Muchos latinos piensan – aún los más seculares -  que nada en la vida se puede explicar, predecir o controlar. Cada persona tiene un destino. Una expresión muy popular cuando sucede un evento trágico es: “ese fue su destino”.

Sin embargo, ese fuerte sentido de fatalidad viene acompañado de una especie de remedio y algunas veces puede ocurrir una intervención divina. La creencia en los milagros en muy intensa en Latinoamerica. Es muy común ver placas de agradecimiento a los santos y vírgenes en muchos sitios públicos y religiosos a lo largo de toda la región.

El tema de la muerte se expone más abiertamente en Latinoamerica que en Estados Unidos, por ejemplo. El sentido palpable de la posibilidad y la realidad de la muerte se refleja ampliamente en el arte y la literatura.

Las actitudes hacia la muerte también se reflejan en el tratamiento que se le dá a los muertos. Las tumbas, por ejemplo, son un lugar común de visita y es muy normal ver familias enteras visitando a sus seres queridos en el cementerio. Muchas tumbas que son típicamente mausoleos, son engalanadas con flores, fotografías y otras posesiones materiales del difunto. Esto es particularmente común en las tumbas de los infantes y los niños, donde algunas veces se encuentran decoradas con juguetes y otros recuerdos. El 1 de Noviembre se celebran en toda la región el Dia de Todos los Santos que de acuerdo a la fé Católica es el momento en que todos los espíritus se encuentran más cercanos al reino terrenal, asi que la gente va a visitar las tumbas en grupo para compartir con sus difuntos, llevando a menudo flores de colores vibrantes para adornar las tumbas.

En la actualidad, las naciones Latinoamericanas se encuentran entre las más católicas del mundo y aunque muchas personas no van a misa con frecuencia, siguen siendo profundamente devotos. Aunque la Iglesia técnicamente está separada del Estado, sigue ejerciendo una enorme influencia. Los Latinoamericanos le han dado al Catolicimo – al menos a nivel popular – un toque mágico y místico, a través de la influencia de las creencias indígenas y Africanas por encima de los dogmas Católicos.

La Espada

Cuando Colón “descubrió” América, la nación Española aún estaba sumergida en la Edad Media de muchas maneras. Ni la Revolución Industrial ni los comienzos de la democracia habían todavía sacudido las estructuras medievales de Iberia. La riqueza se relacionaba con la posesión de tierras y la acumulación de metales precisos, especialmente el oro.

La gran mayoría de los primeros colonizadores provenían de las regiones más pobres de España, quienes estaban motivados por poseer tierras propias fuera de los límites de su país, ya que según la ley Española, la tierra la heredaban sólo los hijos mayores. Muchos eran personas sin educación formal. Su sueño era hacer fortuna en el Nuevo Mundo y luego regresar a su terruño para vivir confortablemente el resto de sus días. Dentro de este contexto, el tiempo invertido en América era visto principalmente como un medio de lograr un estilo de vida prestigioso al regresar a España. Este punto de vista generó un enfoque de explotación a la colonización que hacía énfasis en cuánto podía “sacarse” de la región Americana para España y los Españoles.

Para mantener el control sobre la región, los monarcas Españoles implementaron un sistema conocido como la Encomienda que más tarde se llamó latifundio. Este sistema se introdujo por primera vez en 1503. Consistía en otorgarle a los conquistadores la tierra y la gente que en ella residía con la condición de velar por el bienestar de sus “súbditos”. Los indígenas a cambio, estaban obligados a proveer labor y otros servicios a sus superiores en compensación por la protección física recibida y la instrucción religiosa. En algunas encomiendas se empleaban esclavos Africanos cuyo estatus era menor que el de los indígenas.

En la práctica, la encomienda terminó siendo un sistema muy explotador ya que los encomenderos le daban poca importancia a la salud o intereses de sus súbditos y continuaban acumulando tierras para esclavizar a los indígenas.

Las colonias se dividieron en unidades administrativas llamadas Virreinatos. En Suramérica habían tres Virreinatos. El primero y más importante era el Virreinato de Perú y su capital fue Lima. El segundo fue el Virreinato de Nueva Granada con su capital en Bogotá creado en 1717 y el tercero y último fue formado en 1776 que fue el Virreinato de Río de la Plata, con su capital en Buenos Aires. El gobierno colonial se mantuvo enteramente en manos de los Españoles conocidos como peninsulares, quienes eran designados por el monarca Español por un período de tiempo limitado.

Como era de esperarse, esto creó una estructura política y administrativa burocrática, situación que perdura hasta nuestros dias. La posición más alta la ocupaba el Virrey quien presidía todos los asuntos políticos y religiosos.

Una de las características más resaltantes de la vida diaria en Latinoamerica es la burocracia en todas sus expresiones. Algunas veces nada se puede llevar a cabo fácilmente debido a la cantidad de tiempo y energía que consume la ejecución de cualquier tipo de trámite especialmente si está relacionado con una oficina gubernamental.

Los monarcas Españoles para preservar sus riquezas exigían el pago del “quinto real” de todo lo que se encontraba en el Nuevo Mundo.  Anualmente zarpaban galeones repletos de oro y plata para satisfacer sus demandas. Se concentraron tanto en sus riquezas minerales, que no se unieron a la Revolución que estaba comenzando a barrer el continente Europeo. Un siglo después de la colonización de las Americas, España comenzó a declinar.

Su incapacidad para cambiar de una sociedad semifeudal a una sociedad capitalista tuvo también importantes consecuencias sobre las colonias. Los monarcas llegaron al punto de prohibir cualquier tipo de actividad manufacturera y tampoco permitían que las colonias tuvieran ningún tipo de intercambio comercial directo con otros países o entre las mismas regiones vecinas. Por ejemplo, para que el Virreinato de Rio de la Plata comercializara legalmente con Perú, los productos tenían que enviarse por barco primero a España y luego cruzar de regreso todo el Atlántico de nuevo hasta finalmente llegar a Perú.

Obviamente, los locales no tardaron en encontrar maneras para burlar estas políticas restrictivas, así que la actividad  de contrabando proliferó durante todo el período colonial. Este incumplimiento de los edictos coloniales se extendió mucho más allá del contrabando.

Esta actitud “relajada” hacia las reglas y regulaciones aún se refleja en la vida contemporánea del latino. Desde los casos más simples hasta las ilegalidades más flagrantes como la evasión de impuestos, los casos de corrupción y soborno. Es muy difícil cambiar siglos de patrones de comportamiento.

La prohibición de los monarcas contra la industrialización de la región y su estímulo de promover la exportación de materias primas ha sido difícil de modificar. A pesar de los muchos esfuerzos por promover la industrialización, hoy en día todas las naciones Latinoamericanas  – aún las más exitosas económicamente – son grandes exportadoras de materias primas.

El sistema de la encomienda condujo a una distribución desproporcionada de la tierra y los recursos económicos. De hecho, Latinoamerica tiene la distribución de recursos más desigual de cualquier región del mundo. Mientras algunas personas (algunos descendientes de los primeros colonizadores) poseen enormes extensiones de tierra y una gran riqueza heredada, muchos (a menudo descendientes de indígenas)  apenas sobreviven.

Las Relaciones Personales

Una de las orientaciones culturales más notables del Latinoamericano es la manera de relacionarnos con los demás denominado personalismo. El personalismo es una manera de estructurar las interacciones humanas donde – como el término lo indica – se hace énfasis en el elemento personal. El personalismo se refleja en la creación de lazos de calidez emocional, la preferencia en la comunicación cara a cara siempre que sea posible, conocer un poco de la vida personal de los demás (por ejemplo sobre su familia, hijos, salud, pareja, etc)  y disfrutar una sensación de interconexión.

Tales sentimientos de interconexión son cruciales y explican porque los Latinoamericanos típicamente no establecen límites entre ellos y las demás personas tan bruscamente como lo hacen muchos Angloparlantes, como los Norteamericanos por ejemplo. Los latinos tienen una orientación comunitaria, definiendo muchas veces su individualidad por la forma cómo se relacionan con otras personas, especialmente con aquellos que han establecido vínculos de personalismo.

Richard Rodríguez resume brevemente las diferencias culturales en la siguiente frase: “…el punto en los Estados Unidos es resaltar de la multitud, el punto en México (Latinoamerica) es la multitud…”

Estas diferencias interculturales se aprecian incluso en el lenguaje. Por ejemplo, en el lenguaje español, a diferencia del inglés, existen numerosos términos para describir las relaciones interpersonales y los matices entre estos términos son muy sutiles. Ejemplos de estos términos son las palabras querer, amar, adorar, estar enamorado, sentir afecto y apreciar. El significado real de estos términos muchas veces no puede transmitirse de manera adecuada en inglés. Uno de los términos más importantes es la palabra cariño. Describir a alguien como cariñoso/a  se considera uno de los cumplidos más apreciados en Latinoamerica y este puede manifestarse a través de un cercano contacto físico, una expresión de preocupación y atención a las necesidades de otra persona, hospitalidad o el sentido de estar presente emocionalmente durante los encuentros personales.

La cultura latina hace énfasis en dar y recibir cariño y el hecho de relacionarse emocionalmente con los demás en parte está motivado, tal vez inconscientemente, por el deseo intrínseco de conectarse con lo que se considera el aspecto más importante en un ser humano, su alma. La mayoría de los latinos, aún los más seculares, creemos que todos poseemos un alma imbuída en nosotros por una fuerza más grande y poderosa que va más allá del alcance humano.

Conectarse al alma de los otros es un medio primario por el cual cultivamos nuestra propia alma, lo cual se considera de vital importancia tanto para la realización individual como para el sustento emocional. Sentir o percibir el alma de otra persona cumple un doble propósito, una es conocer las cualidades más intrínsecas de esa persona y por otro lado tener acceso – a través de la relación – a los aspectos más significativos de su vida, aquellos que no se pueden medir o elementos que no están relacionados a lo material y que algunos llaman lo espiritual. Debido a lo anteriormente expuesto, los latinos creemos que a través de nuestra relación con los demás  podemos lograr una máxima individualidad, la cual no se puede lograr por sí solos.

Dada esta perspectiva cultural, no es de sorprender que muchos latinos encuentren difícil de entender porque los Norteamericanos se esfuerzan en ser tan independientes y en muchos casos prefieren vivir solos. Incluso en muchos casos sienten pena por ellos ya que los consideran ricos materialmente pero carentes de lo que es más importante en la vida…la calidez humana y el afecto.

El personalismo se refleja en la forma de saludarnos y despedirnos. Generalmente nos preocupamos por hacer contacto físico con cada persona presente en una demostración abierta de calidez emocional. Nos besamos, abrazamos o damos apretones de mano. La forma de saludarnos se mide según el género, nivel de familiaridad, grado de formalidad del evento y otros factores.

La Familia

La familia es la relación más importante para la mayoría de los Latinoamericanos. Representa un refugio de las visicitudes que enfrentamos en el mundo exterior y por lo general no la dejamos tan fácilmente o tratamos de regresar lo más pronto posible cuando nos encontramos lejos geográficamente.

En general vivimos en el hogar de nuestros padres por razones prácticas al igual que culturales hasta el dia que nos casamos. Mientras los Estadounidenses consideran un fracaso el hecho de no lograr su independencia temprana de sus padres, los latinos pensamos lo contrario. Para nosotros la familia incluye no tan solo al núcleo familia básico – madre, padre e hijos – sino abuelos, tios, primos, etc

Si los parientes son importantes, aún más son los hijos, quienes a menudo reciben afecto incondicional de los miembros de la familia. Generalmente los hijos vienen poco después del matrimonio, son poco comunes las parejas que deciden no tener hijos. Por otro lado, a falta de recursos económicos para pagar una empleada que ayude en el cuidado del niño, siempre existe algún miembro de la familia dispuesto a ayudar. Los organismos públicos  subrayan la importancia de la maternidad a través de la aprobación de leyes y regulaciones que apoyan la relación padres – hijos.

Otro reflejo de la importancia de la familia es la utilización de los apellidos de ambos padres en nuestra identidad oficial. Al casarnos, las mujeres seguimos utilizando nuestro apellido paterno y  se agrega el apellido del esposo.

Los tópicos de conversación en una reunión social o de negocios normalmente comienzan con preguntas acerca de la familia.

Dada la casi sagrada naturaleza de la unión familiar, no es de sorprender que la mayoría de las ofensas verbales en español son expresiones negativas sobre las madres o miembros de la familia. De hecho, muchos hispanoparlantes no comprenden porque ciertas ofensas verbales en inglés relacionadas con el acto sexual se consideran más peyorativas que las relacionadas con la familia.

En el pasado, la unidad de la familia Latinoamericana no estaba basada en un hogar de dos padres, como fue el caso de los primeros pobladores de las colonias Estadounidenses quienes eran familias Europeas que llegaban al territorio Americano buscando mejores oportunidades, sino en una madre muy presente y en un padre muy ausente que en muchos casos pertenecían a diferentes clases sociales u el origen étnico distinto de la mujer que quedaba embarazada. Por ende muchos nunca asumían la responsabilidad del recién nacido.

Aunque la dinámica colonial ha cambiado desde los tiempos de la colonia, aún se refleja frecuentemente este patrón de comportamiento en la actualidad. A lo largo de la región existe una alta tasa de nacimientos ilegítimos. De hecho, el empleo del apellido paterno y materno se utiliza para distinguir los hijos legítimos de los ilegítimos, ya que estos últimos emplean los apellidos de su madre por la carencia de un apellido paterno. En algunos casos esto es causa de verguenza social.

El Sistema del Compadre

Otro aspecto que refleja los patrones culturales de la región es el hecho de agregar personas externas al círculo familiar. La práctica que mejor  ilustra este comportamiento es la designación de padrinos a los hijos conocidos como compadres o “segundos padres”.

Los compadres se escogen al nacer un hijo y se considera un honor tal petición. Por lo general los compadres son miembros de la familia o amigos cercanos. En algunos casos, especialmente en las áreas rurales, el compadre pertenece a una clase social superior con la esperanza de que pueda ayudar al niño en el futuro. Aunque la función primaria es participar en la ceremonia del bautizo del infante, sus deberes se extienden más allá de este rito Católico. Se espera que asistan al niño tanto emocional como materialmente hasta que alcanzan la adultez. En algunos casos, una de las obligaciones de los compadres es adoptar al niño en caso de que los padres falten físicamente.

Este sistema fue traído a Latinoamerica por los conquistadores y era una práctica común en la Europa medieval. En las colonias, esta práctica jugaba un rol importante en la difusión del rito del bautismo durante la época de las conversiones en masa a través de la incorporación de más personas a la ceremonia. Hoy en día, el sistema del compadre ha desaparecido en la mayor parte de Europa, pero en Latinoamerica se mantiene vigente, especialmente en las áreas rurales.

Los Amigos

Los latinos consideramos la amistad un vínculo importante y es una relación que tiende a tomarse con seriedad en vez de una relación difusa como es el caso de otras culturas. Hacemos énfasis en la calidad de amigos en vez de la cantidad de amigos, ya que implica una inversión significante de energía y compromiso personal. En vez de tener muchos amigos dispersos quienes muchas veces no se conocen entre sí, como es el caso de los Estadounidenses, preferimos tener un grupo de amigos íntimos con quien compartir en las ocasiones importantes.

Esto se debe a la naturaleza orientada hacia la familia. De hecho, en la mayoría de los casos, conocer nuestra familia es parte integral en el desarrollo y el mantenimiento de la amistad entre personas de cualquier edad o género. De allí se deriva la legendaria hospitalidad que caracteriza al latino.

Verguenza y Dignidad

Debido a que las relaciones humanas revisten gran importancia, la gran mayoría de los latinos nos preocupamos por lo que los demás piensen sobre nosotros. Se le da mucha importancia a “Encajar” o “Ser aceptado” por otras personas – especialmente por aquellos que con los que compartimos vínculos especiales -  por ende, las opiniones de los demás tienen un peso significativo en la evaluación del comportamiento personal y a la hora de llevar acabo las acciones apropiadas en una determinada situación.

Este enfoque sobre las opiniones de los demás, especialmente la auto-evaluación,  se refuerza desde una edad temprana. Los padres censuran a los hijos cuando se comportan inapropiadamente o no encajan en el grupo advirtiendoles “ser cuidadosos” o podrían experimentar la verguenza, haciendo énfasis en lo mal que los otros pensarán sobre ellos. Muchos niños trasladan esta enseñanza a su vida adulta y se preocupan por ser aceptados ante un grupo social para evitar la verguenza. En consecuencia, el despliegue de las “buenas maneras” es importante como comportarse socialmente bien, comer de manera correcta y con decoro, vestir apropiadamente para la ocasión, al igual que ser generoso y compartir al menos con nuestro círculo social íntimo.

Una manera de romper la armonía de un grupo social es decir o hacer algo que pueda ofender la dignidad de otra persona. En Latinoamerica, nuestra dignidad y la de la familia, se considera de gran valor ya que esa dignidad se encuentra intrínsecamente relacionada con el alma de una persona y debe protegerse a toda costa. La dignidad puede perjudicarse incluso a través de un comentario verbal malinterpretado, por ende las palabras pueden herir profundamente si se percibe que pueden afectar la integridad propia.

Para poder preservar esta sensación de armonía, los Latinoamericanos generalmente son cuidadosos en sus conversaciones, tratando de no tocar temas que puedan ofender o herir personalmente a otros y de esta manera evitar una situación potencialmente explosiva, aún cuando pueda traer grandes complicaciones más adelante. Cuando se traen a la luz tópicos controversiales existe la tendencia de tratarse de manera indirecta o a menudo de manera metafórica.

Las Clases Sociales

La mayoría de los países Latinoamericanos tienen estructuras sociales piramidales donde una gran segmento de la población pertenece a la clase baja o trabajadora y una pequeña élite se mantiene en el tope.

Existen tres aspectos en el contexto Latinoamericano que deben tomarse en cuenta para comprender como está estructurado el concepto de clase en la región como lo son: las conexiones familiares, la historia personal y el nivel educativo. La clase no se mide por la riqueza material, sino es algo más complejo. El atender ciertas escuelas privadas, vivir en ciertos vecindarios, vacacionar en ciertos sitios y otros criterios o características como el hecho de pertenecer a una familia prominente en la vida nacional.

Sin embargo, se debe ser cuidadoso de no dar mucho énfasis a la clase social en Latinoamerica ya que no es una estructura rígida como el sistema de castas.

Aunque la clase se encuentra intrínsecamente ligada con la raza y la etnicidad, ya que  en porcentaje, la complexión de la gran mayoría de las personas de las clases bajas es “más oscura” que en las clases altas, generalmente se considera flagrante ligar la clase con el color de la piel. Los Latinoamericanos a menudo criticamos abiertamente el racismo de la sociedad Norteamericana. En Latinoamerica suele escucharse la siguiente expresión: “Somos clasistas…no somos racistas…”.

La Picardía

Muchas personas consideran la picardía una de las características más resaltantes del latino. Se puede definir como una mezcla de encanto y astucia relacionado con algún componente ilegal. A pesar de su connotación negativa, las personas que la practican a menudo son alabadas por su destreza. Muchas personalidades del mundo político, economico y deportivo deben su fama a su habilidad de llevar a cabo ciertas acciones con picardía.

La picardía tiene como consecuencia crear en la gente un sentido de falta total de confianza en la gente que no conocemos bien o vienen de un grupo social diferente. Generalmente cuando interactuamos con este tipo de individuos lo hacemos con escepticismo y en ocasiones con chanza para tratar de descubrir que esta tratando de obtener la otra persona.

La Apariencia

Otra manera que nos diferencia socialmente de otras culturas es la importancia que se le da en Latinoamerica a la apariencia física ya que a menudo la apariencia es un indicador del estatus social de una persona.

Algunas veces la apariencia incluye la fisionomía, debido a la estrecha relación entre raza y clase. Algunas veces definimos el estatus social de una persona por el tono de su piel, el color de su cabellos o sus ojos, su estatura y otras características.

Esto explica en cierta forma por que en muchos anuncios de empleo solicitan una fotografía anexa al curriculum.

En general, el latino habla abiertamente sobre los atributos físicos de una persona al igual que se discute libremente la posición social y la clase. El término negro o negra se utiliza de manera cariñosa.

La vestimenta también es un indicador de estatus y muchas veces, si las posibilidades económicas lo permiten, se dedica gran atención y recursos a tener el atuendo apropiado para una ocasión determinada. Las tendencias de la moda son importantes en la cultura. Es una regla general en toda la región Latinoamericana vestir bien, al igual que el aseo personal y la pulcritud especialmente en público.

Podríamos seguir nombrando aqui muchísimas aspectos más que nos identifican como latinos, sin embargo, la lista sería interminable. Por otro lado, cada país latino tiene características autóctonas e intrínsecas que nos hacen diferentes unos de otros. En ocasiones siento que existen ciertas similitudes entre los indios y los latinos, especialmente por la importancia que se le da a la familia, sin embargo cuando a analizamos a fondo, los enfoques son totalmente distintos.

Eres latino? Te identificas con las características señaladas en este artículo? Te enorgullece tu identidad? Compártelo en la sección de comentarios!

Fuentes Bibliograficas:

Beezley, William H. 2000. Latin American Popular Culture.

Bethell, Leslie. 1995. The Cambridge History of Latin America: Latin America since 1930: Ideas, Culture and Society.

Casanova, Pablo González, ed. 1993. Latin America Today.

Galeano, Eduardo H. 1991. El Descubrimiento de América que todavía no fue y Nuevos Ensayos.

Ilustraciones:

Tomadas de Wendy Ryan Folk Art Blog

Lorena Mena

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as primeras tres noches después de estar juntos, la pareja dormía en el suelo, manteniéndose continente sexualmente y comiendo alimentos sin sal o especias. Durante siete dias se bañaron ceremoniosamente al sonido de los instrumentos musicales, se vestían bien, cenaban juntos, atendían las funciones y le presentaban los respetos a sus parientes. Esto aplica a todas las clases. Durante la décima noche, él comienza a seducirla con gentiles cortesías cuando se quedan solos en la noche.

El comienza a excitarla y gana su confianza, pero aún se mantiene continente sexualmente. Cuando la excita él no la obliga, ya que las mujeres son como las flores, y deben excitarse tiernamente. Si se toman a la fuerza por hombres que no se ganan su confianza, son mujeres que llegan a odiar el sexo”.

Existen pocos aspectos de la sociedad india donde lo “clásico” y lo “moderno” difieren de manera tan sorprendente como lo es la sexualidad. Comparado a las actitudes sexuales tan conservadoras y opresivas de hoy en día, la postura de los hindúes de la antiguedad hacia la vida erótica y sensual parecen venir de otra galaxia.

El Sexo en la India Antígua

Ninguna discusión sobre la sexualidad en India, antígua o moderna, puede comenzar sin una reverencia al Kamasutra, el cual ha sido fundamental en la imagen del mundo hacia la sexualidad india. Personas que no tienen conocimiento de algún libro en sánscrito, o que ni siquiera saben que el sánscrito es el lenguaje clásico de la India antígua, no tienen problema en identificar fácilmente el Kamasutra. La sóla mención de su nombre trae a nuestra mente estimulantes visiones de eróticos frescos donde majestuosos maharajas con enormes genitales están retozando con desnudas ninfas llenas de joyas en posiciones tan exóticas que harían deslizar los discos de cualquier maestro de yoga.

Sin embargo, muy pocos han leído este tratado sobre el amor erótico del siglo III, incluso las partes “buenas” sobre posiciones sexuales las cuales le han dado la reputación de “ese picante manual sexual de la India”.

El Kamasutra trata realmente sobre el arte de vivir, sobre encontrar una pareja, mantener el poder en el matrimonio, cometer adulterio, vivir como o con una cortesana, utilizar drogas y también sobre las posiciones en el acto sexual.

Se ha considerado a nivel mundial como la primera guía comprensiva de amor erótico que ha existido, ya que en el fondo, presenta característica humanas que han perdurado con el paso de los años – lujuria, amor, timidez, rechazo, seducción y manipulación – los cuales son parte de nuestra sexualidad.

El Kamasutra puede verse como la explicación de una “guerra psicológica” de independencia que tuvo lugar  en India hace 2.000 años. El objetivo de esta lucha era rescatar el placer erótico del deseo sexual de su función biólogica puramente reproductiva, el cual ha sido compartido por muchas sociedades en diferentes períodos de la historia.

Los primeros traductores Europeos del Kamasutra a finales del siglo 19 consideraron el texto en sánscrito un aliado en una sociedad donde reinaba la moralidad Cristiana que condenaba el placer sexual abiertamente.

Para ellos, el Kamasutra era el producto de un lugar en el tiempo y unas personas que  elevaron la búsqueda del placer sexual a un estatus religioso. Su traductor francés Lamairesse lo llamó “Théologie Hindoue” que “revelaba verdades vitales sobre los fundamentos del hombre y su naturaleza sexual” y su traductor Alemán Richard Schmidt sería más lírico “El ardiente calor del sol, su exuberante vegetación, la encantadora poesía de las noches de luna permeadas por el perfume de las flores de loto y el distintivo rol que han jugado los idealistas soñadores y filósofos se combinan para hacer del Indio un verdadero virtuoso del amor”.

El Kamasutra fue escrito originalmente por Vatsyayana y otros sexólogos de la India antígua en una era donde reinaba la sombría visión de la vida Budista que comparaba el Dios del amor con “mara” que significa muerte o destrucción. Ellos también fueron herederos de otra visión del mundo, la de las épicas, el Mahabharata y el Ramayana, las cuales consideraban el amor sexual un asunto sobre el deseo y su gratificación, especialmente el hombre para quién la mujer era un objeto de placer  y una necesidad física más entre muchas otras. Existe una idealización del matrimonio en las épicas, pero considerado principalmente como un acto social y religioso. La obligación hacia el amor y la castidad dentro del matrimonio se le exigía a las esposas, el esposo vivía con menos limitaciones  a quien le esperaba una vida celestial libertina llena de Dioses vigorosos y “apsaras”, los seductores celestiales, espirituales y deseables a la vez, ansiosos de dar y tomar placer. El panteón Hindú de las épicas no es muy diferente al Olimpo Griego donde los Dioses y las Diosas comparten y polemizan con una marcada ausencia de subterfugios morales.

Por ende, Vatsyayana y los primeros sexólogos vivieron en una época donde el deseo sexual corría rampante sin restricciones morales donde la norma era el desenfreno sexual y las relaciones sexuales licenciosas con las mujeres casadas las cuales eran comunes en el Mahabharata. De hecho, Shvetaketu Auddalaki fue el que escribió el primer texto sobre el sexo donde hacía la noble sugerencia de que los hombres no debían dormir con las esposas de otros.

El segundo propósito del Kamasutra, además de rescatar el placer erótico de los propósitos fundamentales de fertilidad y reproducción era proveer un refugio de lo erótico en un mundo donde reinaba la ferocidad de un deseo sexual desenfrenado. El concepto más valioso del Kamasutra es que el placer necesita ser cultivado, y que en el campo del sexo la naturaleza requiere de cultura. La cultura en el Kamasutra significa aprender los 64 artes y para ello se requiere de tiempo y dinero. El texto estaba dirigido a la élite urbana compuesta de princesas, barores, oficiales de alto rango y ricos comerciantes quienes se recreaban seduciendo vírgenes al igual que  las esposas de otros hombres y gastaban considerables cantidades de dinero en regalos con el fin de obtener sus propósitos.

A pesar del rol de la violencia como parte de la sexualidad, el erotismo del Kamasutra es principalmente de iluminación. En sus páginas se encuentran gallardos galanes que invierten horas acicalándose y enseñando a sus loros a hablar. En las tardes se dedican a beber, escuchar música y bailar, cuando no están ocupados en tertulias de poesía u ocupados gastando bromas sexuales con experimentadas cortesanas. En este ambiente de alegre erotismo, el Kamasutra es parte de un clima literario en los primeros 6 siglos del calendario cristiano donde lo erótico  se asociaba con lo brillante y bello del mundo ordinario.

Otro aspecto del Kamasutra es el descubrimiento de la mujer como un sujeto y completo participante en la vida sexual. El texto refleja y fomenta el gozo de la mujer de su sexualidad. Vatsyayana sugiere el estudio de su libro a las mujeres incluso antes de llegar a la pubertad. Dos del total de 7 partes del libro está dedicado a las mujeres. La parte 4 a las esposas y la parte 6 a las cortesanas. La mujer es un elemento activo en el campo erótico y no un recipiente pasivo de la lujuria del hombre. Son representadas como seres con sentimientos y emociones a quienes el hombre necesita comprender para el gozo total del placer erótico.

El Kamasutra es un defensor radical del poder de la mujer en una sociedad conservadora y patriarcal. Los libros de leyes de la época consideraban que la mujer no podía contemplar la posibilidad del divorcio: “Una esposa virtuosa debe servir a su marido como un Dios, así el se comporte mal, satisfaga su lujuria libremente y carezca de cualidades”. Vatsyayana por otro lado, veía con ecuanimidad  que las esposas dejaran a sus esposos, el pensaba que las mujeres que no experimentaran los placeres del amor debían odiar a ese hombre y dejarlo por otro.

El amor en tiempos del Kamasutra

El amor en tiempos del Kamasutra no es de la misma variedad romántica que conocemos hoy en dia. Su ternura y afecto hacia la pareja va dirigido en gran parte, al servicio del deseo sexual. El nacimiento de la literatura romántica con Tristán e Isolda en la Europa del siglo 12  y La Historia de Layla y Majnun en el mundo Islámico todavía yace en un futuro lejano.

Lo que distingue al amor romántico del amor erótico del Kamasutra es la presencia omnipresente en el primero de lo que llamamos anhelos. En su búsqueda por la unidad con el amado el anhelo hace énfasis en una entrega voluntaria y una adoración hacia el ser que uno desea. El anhelo presupone un tipo especial de identificación que hace que el amado alcance para el amante al menos una centralidad propia. También requiere de una idealización que hace considerar al amado como un ser infinitamente superior a quien se subordina a sus deseos con gusto. El amor romántico encuentra su realización sólo cuando el amante pasa a ser metafóricamente “filtrable” o “poroso” al amado. El deseo posesivo trata de vencer a su objeto mientras el anhelo tierno lo hace indestructible. El anhelo le da al deseo permanencia y estabilidad.

La porosidad, la entrega, la identificación y la realización no son parte del amor erótico del Kamasutra o de la literatura de ese período. Los poemas de amor en lenguaje Sánscrito y Tamil, así como los textos eróticos, consideran al amado  una pareja quien es una fuente de excitación y placer alegrando sus sentidos pero no un sentimiento del alma.

En resumen, el Kamasutra es un balance precario entre la posesividad del deseo sexual y la ternura del anhelo romántico, entre el desorden del instinto y las fuerzas morales del orden, entre los imperativos de la naturaleza y los intentos civilizados de la cultura. Es una búsqueda de la armonía de todas las fuerzas opuestas que constituyen la sexualidad humana. Como diría Vatsyayana: “cuando la rueda del éctasis sexual entra en movimiento, no hay manuales, no hay orden”.

De toda la evidencia encontrada de aquella era podemos concluir que existía poca represión sexual en la India antígua, al menos entre las clases altas que constituía la audiencia primaria del Kamasutra. Las demandas de la sexualidad se reconciliaban con la religión, pero era sólo eso, reconciliación y no represión cuando entraban en conflicto. La sexualidad inhibida del Kamasutra se trae a su culminación visual en los templos de Khajurajo ubicados en el estado de Madhya Pradesh. Este grupo de originalmente  80 templos de los cuales permanecen aún 27 en total, fueron descubiertos en el siglo 19. Las esculturas y los frisos se construyeron entre los siglos 10 y 11 y son considerados obras de arte de la arquitectura y el arte indio. Además de los motivos religiosos las paredes de los templos representan el mundo de los creyentes y describe sus vidas en todo su esplendor. En aquellos tiempos los templos no eran solo lugares de adoración sino centros de la vida social, cultural y política donde se llevaban a cabo presentaciones de música y bailes; discusiones literarias y religiosas y la gente se reunía para discutir problemas de la comunidad.

La fama contemporánea de Khajuraho se debe a sus tallados eróticos. Entre los más famosos están los apsaras en una gran variedad de humores y en varios estados de desnudez, exponiéndose con erótica sensualidad. Hay descripciones gráficas del acto sexual, orgías en grupo y sexo con animales. El mensaje es que el alma humana es preminentemente amorosa.

Ahora bien, la combinación de religiosidad y erotismo no es única del Kamasutra y Khajuraho. Desde el siglo 9 hasta el siglo 13 hubo un despliegue de actividad en la construcción de templos por toda la India, las esculturas eróticas eran comunes. Esta fusión de religión y sexualidad no se limitaba sólo a las esculturas, también se extendió a la literatura preminentemente poética y las canciones de Bhakti, la religiosidad devocional que surgió en el siglo 6 en el Sur del país y se esparció a todo lo largo hasta convertirse en la forma

Frisos de Khajuraho

dominante de expresión de la religión Hindú. El humor principal del Bhakti siempre ha sido erótico, exaltando la posesión y el ser poseído por el Dios como el estado ideal. Aqui la religión no es un enemigo del sentimiento erótico sino un aliado.

Los pasajes con descripciones eróticas los encontramos por ejemplo en el “Gita Govinda” cuando Radha y Krishna hacen el amor. El amor de la poesía erótica Bhakti para Shiva no es una alegoría por la pasión religiosa sino “religión erótica”. Todos estos ejemplos no necesitan explicaciones extravagantes, son una expresión de arte de personas eróticas y energéticas. Cuando miramos al pasado, al igual que otras civilizaciones antíguas, los indios ciertamente también buscaban respuestas metafísicas a sus dudas sobre la muerte, sin embargo, no renunciaban a los placeres de la vida por las “posibles penas” que podrían causarles. Khajuraho representa la actitud de unas personas que, como diría Vatsyayana siglos antes, tienen dudas sobre las recompensas de las austeridades de una forma de vida ascética y creían que “mejor una paloma hoy que un pavo real mañana”.

La Sexualidad en la India Contemporánea

Entre la tierra del Kamasutra y la India actual hay muchos siglos de diferencia donde la sociedad india se las ha ingeniado para entrar en una era oscura de la sexualidad. Mientras los indios modernos de la clase media urbana recrean su vista sobre las diosas sexys y ligeras de ropa que aparecen en las películas de Bollywood y se alimentan de historias y encuestas publicadas en el lenguaje inglés sobre un supuesto creciente aumento de la sexualidad en India, encuentran difícil de creer, que aún, extensas regiones del país, se encuentran cubiertas de oscuridad sexual. A pesar de las actitudes un poco más relajadas de las clases altas y media altas, la sexualidad india se mantiene profundamente conservativa sino puritana, careciendo de la gracia erótica que libera la actividad sexual de los imperativos de la biología, uniendo a las parejas en un gozo sensual y sinceridad metafísica.

Muchos observadores se preguntan que le sucedió a la misma gente que inventó el Kamasutra para cambiar todo ese erotismo en un desperdicio sexual? Un país donde hasta hace poco era prohibido besarse en las películas y que a la misma vez muestra en los templos de Khajuraho escenas despreocupadas de sexo oral. Algunos le echan la culpa a la invasión medieval musulmana, sin embargo existen pocas evidencias de que el Islam sea un credo sexualmente represivo. Al menos en las clases sociales altas, el amor sexual en la mayoría de las sociedades Islámicas está marcado por una alegre sensualidad. De hecho, un gran número de “hadiths”, los comentarios del Corán, favorecen fuertemente la satisfacción del instinto sexual, al menos para los privilegiados hombres.

Otros le echan la culpa a la moralidad de la era Victoriana de la India Colonial Británica, la misma era una consecuencia de la incómoda relación del Cristianismo con el cuerpo, lo cual ha generado un estado donde los indios modernos se sienten avergonzados por las esculturas de Khajuraho y sienten la necesidad de dar una explicación en metáforas y símbolos religiosos complicados donde muchos las rechazan considerándolas el producto de una era “degenerada”.

Si alguien tiene la “culpa”, si así puede llamársele, sólo hay que echar una hojeada dentro de la cultura Hindú en sí misma, con sus ideas de los “beneficios” en la búsqueda del ideal ascético y las “virtudes” del celibato. En el mismo tiempo que surgió el Kamasutra, habían otros textos que presentaban escenas miedosas de lo que la pérdida de semen podía implicar para el hombre y elaboraron una mitología completa de la mujer “consumiendo” al hombre en el acto sexual. El semen, el producto corporal más puro del hombre y la fuente de su poder, necesita ser “protegido” del insaciable deseo femenino. Existen innumerables mitos que relacionan la debilidad o pérdida espiritual de poder en un hombre o un Dios con la pérdida de Semen. Estos mitos demuestran de manera contundente porque los ideales de celibato y represión sexual poseen un alto estatus en la religión Hindú. En la imaginación ascética, la tentación más temida son las mujeres y su poder para atraer a los hombres. Esta es una imaginación marcada por la “amenaza” de la mujer quien es considerada de naturaleza lujuriosa y codiciosa sexualmente, hasta que llegan a ser madres.

Los Mitos de la Sexualidad y Salud

Una de las maneras que el discurso ascético ha buscado reafirmar su superioridad sobre lo erótico ha sido  asociando la sexualidad con temores relacionados a la salud. No tan sólo nos referimos a la explicación que la medicinal tradicional Hindú le da a ciertas enfermadades relacionadas con la sexualidad como por ejemplo el “recalentamiento” debido al exceso de sexo lo cual “puede producir” enfermedades venéreas o tener sexo con una mujer adúltera  o en su período menstrual, lo que “podría causar”  una variedad de enfermedades físicas y mentales.

La relación entre sexualidad y la salud en el discurso ascético es más complejo que el simple hecho del “origen sexual” de las enfermedades. Ciertamente, la imaginación ascética parece estar a menudo obsesionada con el sexo, lo cual se refleja en las frecuentes y largas descripciones de los dramáticos combates entre célibes yoguis contra el Dios del deseo – asistido por bellisimos apsaras – mientras buscan conquistar y transformar su sexualidad en poder espiritual.

De acuerdo al discurso tradicional ascético, la espiritualidad debe ser un asunto práctico que tiene que ver con la alquimia de la líbido que sería transformada en poder espiritual. El fuego sexual “agudiza” la transformación alquímica donde el cuerpo es la “olla” y la destilación de los fluídos sexuales son el “aceite”.

La teoría de sublimación sexual en su forma popular es algo como: “El poder mental y la resistencia física se originan en el “virya” que significa tanto energía sexual como semen. El virya se mueve de manera descendente en el acto sexual, donde es emitido en su forma bruta como semen, o se mueve de manera ascendente hacia la espina dorsal y el cerebro en su forma conocida como “ojas”. Como podemos notar, el semen es el punto de encuentro entre la medicina y la espiritualidad, de hecho, para Sushruta, el autor de uno de los dos textos fundamentales de la medicina tradicional india conocida como el Ayurveda, el semen es la forma material del alma del indivíduo.

El discurso ascético considera como enervador, un desperdicio de vitalidad y energía esencial, el movimiento descendente de la energía sexual y su emisión como semen. Se dice que, de todas las emociones, la lujuria conduce al sistema físico al caos más grande y que cada abrazo apasionado destruye millones de células rojas. La fisiología del Ayurveda sostiene que la comida se convierte en semen en un período de 30 dias a través de transformaciones sucesivas por medio de la sangre, la carne, la grasa, los huesos, la médula, hasta que el semen es destilado – 40 gotas de sangre producen una gota de semen. Cada eyaculación genera una pérdida de media onza de semen, lo cual es equivalente a la vitalidad producida por el consumo de 60 libras (aprox. 27,21 Kgs) de alimentos nutritivos. En otro cálculo con un propósito similarmente pedagógico, es que cada acto sexual es equivalente al gasto de energía de 22 horas de concentrada actividad mental o de 72 horas de ardua labor física.

Por otro lado, si el semen es retenido y convertido en ojas, y movido de manera ascendente a través del celibato, pasa a convertirse en una fuente de vida espiritual en vez de una causa de deterioro físico. La longevidad, la cretividad, la vitalidad física y mental se “realzan” a través de la conservación del semen. La memoria, la voluntad, la inspiración – tanto científica como artística – “se derivan” del celibato.

La creencia en la posibilidad de sublimación sexual hacia la espiritualidad es compartida por la mayoría de los Hindúes – Mahatma Gandhi fue uno de sus más conocidos defensores y practicantes.

Como ustedes comprenderán, en un país donde se promueve libremente esta horrible imagen de la sexualidad como fuente de agotamiento de dimensiones cataclísticas, ninguna persona puede procrear con un sentido de feliz abandono a menos que desarrollen un ideal de escepticismo en relación a los ideales de este discurso que durante siglos ha constituído el “super ego” de los Hindúes y ha sido compartido por santos y pecadores.

Existen un gran número de sabios en la tradición Hindú (estando el Mahatma Gandhi entre ellos) quienes son admirados por su celibato y el poder que les confirió en su momento. También hay miles de historias populares que narran las desventuras de los ascéticos que han sucumbido al placer sexual.

La última versión o refinamiento irónico del celibato se encuentra en las místicas prácticas del Tantra, donde el aspirante es entrenado  para llevar a cabo el acto sexual sin deseo, controlando la eyaculación al último momento, y divorciando el impulso sexual de la fisiología humana. Se cree que dicho impulso provoca el semen en este increiblemente desapasionado acto sexual ritual lo cual genera energías que pueden ser canalizadas de manera ascendente para lograr beneficio espiritual.

Nuestro escepticismo en relación al celibato no se traduce en un rechazo descalificador. Los esfuerzos de mantener una renuncia al amor sexual son dignos de respeto, ya que tienen que ver con lo espiritual y por ende lo humano. Nuestra dificultad con el celibato es su elevación a un ideal cultural para toda la gente, lo cual genera ansiedad en mucho hombres indios asociada al “derroche de esperma”. De hecho existe una enfermedad muy particular en el Sur de Asia denominada “svapnadosha” o literalmente “culpa de sueño”. En esta “enfermedad cultural”, los hombres jóvenes se quejan de dolores de cabeza, dolores en el cuerpo y sentimientos de irrealidad debido a la pérdida de semen en emisiones nocturnas.

Las Vírgenes

La sexualidad es notoria ya que no comparte las imposiciones de los guardianes de la moral cultural. Especialmente entre los jóvenes, la rebeldía tiene la tendencia a filtrarse entre las grietas de las paredes culturales. Aunque las tradiciones indias consideran un tabú cualquier expresión de comportamiento sexual adolescente antes del matrimonio, varios estudios realizados en diferentes partes de la India demuestran que aproximadamente de 20 a 30% de los hombres jóvenes se burlan de los mandatos impuestos.

Las imposiciones culturales tienen mayor aceptación entre las mujeres jóvenes, tanto en las áreas rurales como urbanas, con recursos o sin recursos ya que los estudios demuestran que aproximadamente menos del 10%  reportan actividad sexual premarital.

Una parte de esta diferencia porcentual en el comportamiento sexual entre ambos géneros se debe al fanfarroneo de ciertos jóvenes que reportan haber tenido sexo sin tenerlo  y la inhibición de las mujeres de reportar algo que podría afectar su reputación.

Las chicas tienden a ser reservadas sobre su vida sexual ya que en algunos casos la sola sospecha de su amistad con un chico, podría arruinar su reputación, sus propuestas matrimoniales y el estatus social de sus familias. Si el asceticismo es una manera de controlar la sexualidad masculina, la castidad antes (y la fidelidad después) del matrimonio se consideran imposiciones inflexibles en la sexualidad femenina.

Dejando a un lado la minúscula clase media de las ciudades metropolitanas, la castidad es el mandamiento más alto de la mujer soltera. Así pertenezca a una familia protectora de clase media o habiten en una barriada, las chicas indias aprenden temprano en la vida que deben comportarse y moverse con modestia en los espacios públicos. A diferencia de los chicos, las jóvenes que hacen la más mínima demostración pública de interés sexual, no solo arriesgan su reputación sino que pueden ser objeto o presas de acoso sexual.

Pocos se imaginan que un gran número de mujeres en psicoterapia reportan su primer encuentro sexual con un miembro masculino de la extensa familia – un tío, un primo, incluso un hermano mayor, y en el caso de las damas de las clases media y alta también con un sirviente . El contacto rara vez llega a la penetración, sin embargo, genera un complejo de culpabilidad donde la mujer se esfuerza por reprimir de su memoria la excitación y curiosidad propia que la condujo a participar en un episodio de obvio abuso sexual.

En la formación de la identidad de la mayoría de las mujeres en India, el conflicto entre sus necesidades individuales y las normas sociales conllevan a sentimientos persistentes de culpa en torno al sexo premarital. A su vez las niñas desarrollan fuertes sentimientos ambivalentes sobre su identidad sexual y sus expresiones corporales. Además de culpa, el (escondido) interés en la sexualidad las lleva a generar abrumadores sentimientos de rechazo. Esto se ve expresado en la marcada verguenza de hablar sobre asuntos sexuales. Después de cierta edad, la mayoría de las niñas jamás se desnudan frente a sus padres, y probablemente jamás lo harán frente a sus esposos; tampoco observan escenas explícitamente sexuales en televisión junto a otros miembros de la familia, especialmente hombres.

Se están llevando a cabo ciertos cambios en la India urbana. Las jóvenes están comenzando a tener mayor aceptación de sus cuerpos. Están comenzando a utilizar prendas de vestir que acentúan los contornos de su anatomía y a informarse a través de la televisión o las revistas sobre el cuidado de sus cuerpos. Sin embargo, esta creciente consciencia corporal se detiene con profundos sentimientos internos de verguenza respecto a los genitales, tanto los propios como los del hombre. Muchas chicas y mujeres jóvenes de las castas más altas, no tienen un nombre para sus genitales. Cuando mucho, se refieren a ellos como “el sitio para hacer pipi”, e incluso este eufemismo transporta una fuerte carga emocional.

Una paciente de 23 años, educada en Inglaterra, no tuvo problemas en mencionar sus partes sexuales en el idioma inglés. Cuando se le pidió traducir las palabras a su idioma nativo, “olvidó” las palabras apropiadas sumiéndose en un largo silencio. La ignorancia sexual florece tras la cortina del obligado silencio.

Una paciente universitaria creía hasta casi los 30 años de edad que la sangre menstrual, la orina y los bebes salían de la uretra.

Otra mujer criada en una villa y probablemente más familiar con las realidades de la vida, se dió cuenta con consternación al dar a luz a su primer hijo que los bebes no nacían a través del ano como ella pensaba.

Es innegable que en la India urbana de hoy, las chicas se mueven con mayor libertad  en comparación a las anteriores generaciones, pero también es indiscutible que el espacio público se mantiene como un dominio de los hombres y hay pocos signos de que esto vaya a cambiar en el futuro inmediato.

La Sexualidad en el Matrimonio

Con tantas mujeres en la India cargando con un sentimiento de culpa y verguenza en relación a sus cuerpos y con todos esas nociones en la imaginación cultural del hombre de que las mujeres son insaciables y que el acto sexual consume su vigor y su poder, los augurios de una vida sexual feliz y plena no son prometedores en el matrimonio indio promedio. Es difícil para un hombre abandonarse al erotismo si la mayoría de los proverbios populares de su cultura transmiten la infidelidad potencial de su esposa. Sólo por mencionar algunos proverbios:

“Sólo cuando el fuego se enfríe, la luna se queme o el océano se llene de agua dulce, la mujer será pura”

Los Tamiles dicen: “Una mujer sólo será una mujer si se mantiene dentro de los límites. Si se sale de ellos, se convierte en un asno,”.

Los proverbios que elogian a las esposas se enfocan en el aspecto maternal. En Assam y Bengala dicen: “Quién puede menospreciar a las mujeres? Las mujeres que soportan a los hijos!”

Un proverbio Punjabi expresa en pocas palabras el gran dilema del hombre Hindú y su solución: “Una mujer que muestra más amor por tí que por tu madre es una ramera”

Muchos estudios demuestran que muchísimos hombres indios han internalizado tales proverbios en gran medida. Sentimientos como: “Ella no debería hablar con otros hombres aparte de mí; e incluso con mis hermanos y parientes sólo en mi presencia” son expresiones comunes que muchas veces llegan a un grado de celos sexuales que rayan en la paranoia. Muchas mujeres no le pueden ni siquiera mencionar a sus esposos temas sobre métodos anticonceptivos por temor a ser acusadas de cometer adulterio. Puede darse el caso de hombres que necesitan esos ataques de celos para avivar su deseo posesivo y por ender aumentar su placer sexual. La violencia generada por los ataques de celos tienden a socavar el erotismo, reduciendo el sexo a una necesidad del cuerpo.

Sumergido en una carga cultural de temor, verguenza y culpa, el amor físico en muchos matrimonios indios tiende a convertirse en una puñalada de lujuria sin la fuerza de una pasión erótica enérgica.

Entrevistas con mujeres humildes de castas bajas en Nueva Delhi revelan una sexualidad llena de hostilidad e indiferencia en vez de afecto y ternura. La mayoría de las mujeres lleva a cabo el acto sexual como un acto furtivo en un cuarto lleno de gente, el cual dura pocos minutos y con una marcada ausencia de cuidado emocional y físico.

En contraste con la ficción popular del Occidente, el anhelo romántico indio para las mujeres no es una exploración de las profundidades de la pasión erótica o el de ser barrida hasta los pies por el hombre poderoso. Es un sentimiento más tranquilo, y cuando es insatisfecho, estos anhelos marchitan la vida emocional de muchas mujeres que se convierten en simples autómatas maternas. Otras por el contrario reaccionan con interna desesperación donde, como diría una paciente: “incluso el olor de mi esposo es una tortura diaria ahogada en un grito silente”.

Una sombra en la Sexualidad del Hombre Indio

Un tema recurrente en la psique de muchos hombres indios y que tiene consecuencias sexuales de varios grados tienen que ver con la cercana relación madre – hijo. Un hombre indio tiende a percibir a su madre como una “madre buena”. En psicoterapia, la gran mayoría de los pacientes describen a su madre como altamente solidaria y extremadamente cariñosa. Virtualmente cualquier descripción popular de las madres y los hijos, tanto en el arte, en la ficción popular, en varios lenguajes indios, en el cine, en las autobiografías de hombres famosos, en los cuentos populares, como leyendas y proverbios corroboran una preponderancia sentimental hacia la madre. Es necesario aclarar que la imagen idealizada de la “madre buena” es en su mayoría, una construcción masculina. Las hijas indias no tienen la misma visión sentimental hacia las madres. Para ellas, las madres no son una figura de idolatría en un pedestal sino una presencia más terrenal. No la consideran un ser benévolo sino alguien siempre allí. También es obvio que la omnipresencia de la madre en la psique masculina es más abierta en la India que en el Occidente. Como diría el folklorista y poeta A. K. Ramanujan, los hombres Indios tienden a reprimir su independencia de sus madres, mientras que el hombre Occidental tiende a reprimir su dependencia.

Con la constelación madre – hijo descrita anteriormente, es claro que la separación psicológica de la madre es una tarea difícil para la gran mayoría de los hombres Indios.

Hoy en dia, el conflicto entre las suegras y la generalmente más independiente nuera es más difícil que en tiempos antíguos cuando la lealtad de los hijos hacia las madres se daba por sentada. Incapaces de escoger entre la esposa y la madre, muchos hombres a menudo reaccionan volviéndose emocionalmente distantes o indiferentes de ambas.

El nexo psicológico entre madre e hijo que se prolonga hasta la adolescencia avanzada, puede resultar en una demanda inconsciente por parte de la madre de que su hijo sirva como objeto para satisfacer sus propios deseos y anhelos insatisfechos, antitéticos de los suyos propios. Al enfrentarse con estas intimidades, el hijo se siente confundido, indefenso e inadecuado, atemorizado por la cercanía abrumadora de su madre y por ende incapaz y renuente a escaparse. Algunas de estas intimidades son sexuales, y dada la polémica – y para algunos ofensiva – naturaleza de esta afirmación, paso a explicarlo desde el punto de vista psicológico.

Como hemos mencionado, el destino de la sexualidad de una niña india tradicional es la renuncia progresiva y socialmente impuesta de sus necesidades eróticas. El nacimiento de un hijo no cambia esta situación, de hecho, la maternidad a menudo demanda de un repudio aún mayor de los impulsos eróticos de la mujer.  Las expectativas familiares y sociales exigen que la mujer se dedique en cuerpo y alma exclusivamente al cuidado y bienestar del niño. Por otro lado, en algunas comunidades existen tabúes sobre tener relaciones sexuales en el largo período de postparto y  el esposo a menudo no se encuentra emocionalmente disponible. Estos son sólo una pequeña muestra de los factores sociales que predisponen a una joven madre a desviar el flujo de su erotismo hacia su hijo infante.

Los descontentos internos de esa madre normalmento se transmiten al infante, sin palabras, en la intimidad diaria de su contacto con él. En las familias indias, los sentimientos eróticos de las madres (y otras mujeres de la familia) se expresan abiertamente hacia el hijo varón. Es común ver a la madre y a otras figuras maternales de la extensa familia jugando tiernamente con los genitales del niño, incluso besando su pene, ante los retoces placenteros del infante. La sustitución de los anhelos sexuales de la mujer de su esposo a su hijo es uno de los problemas más dificiles de manejar por un niño. El alivio de la tensión de su madre se convierte en algo tan importante para el niño como sus propias necesidades. Hasta un cierto punto,  los deseos eróticos inconscientes que infunden los cuidados de la madre despiertan una intensidad de sentimientos en el niño que van más allá de su capacidad de comprensión. El aprieto en el que se encuentra el hijo es extremo: aunque él incondicionalmente necesita el cuidado físico y el sustento emocional que al principio solo su madre u otras figuras maternas pueden proveerle, él es cauteloso de la intensidad de sus sentimientos por él (y de él hacia ella) y a la vez se siente inconscientemente temeroso de ser abrumado por ellos. En la medida que el niño crece, el siente que no puede vivir sin su madre, ni removerla él mismo de su presencia, pero al mismo tiempo es incapaz de darle lo que ella necesita. Aunque estos conflictos, que surgen de la complicada relación madre – hijo, están presentes en todas las culturas, las psiques de un gran número de hombres indios están marcadas por algo que llamamos un “embelesamiento maternal” inconsciente, que consiste en el deseo de huir de su madre, junto con el temor de la separación. Un miedo hacia la madre que uno tanto añora; un deseo incestuoso coexistente con un temor inspirado por una firme sexualidad femenina.

Dos mitos populares sobre los hijos de la Diosa Parvati ilustran claramente como el “embelesamiento maternal” puede amenazar la integridad sexual de un hijo como hombre.

En un mito relacionado con el hijo mayor del Dios Shiva, Skanda, mató un poderoso demonio. Skanda es recompensado por su madre Parvati con el permiso de divertirse como desee. Skanda le hace el amor a las esposas de los Dioses y los Dioses son incapaces de detenerlo. Ellos se quejan ante Parvati quien decide tomar la forma de cualquier mujer que Skanda se propone a seducir. Skanda se averguenza y piensa “El Universo está lleno de la visión de mi madre” y se vuelve desapasionado.

De acuerdo a otro mito, viendo un mango flotar río abajo, Parvati le dice a sus dos hijos Skanda y Ganesha, que cualquiera de ambos que le dé la vuelta al Universo será premiado con el mango. Skanda impulsivamente se montó en su pavo real y se fué a recorrer el Universo. Ganesha se quedó pensando: “Que querría decir madre con esto?” Entonces él procedió a dar vueltas alrededor de su madre idolatrándola y le dijo: “He ido alrededor de mi Universo”. Ganesha recibió el mango.

Qué piensas de la sexualidad en la India? Has tenido alguna experiencia donde puedas apreciar estos comportamientos? Compártela con nosotros en la sección de comentarios!

Fuentes Bibliográficas:

“Vatsyayana, The Kamasutra”. L. N. Rangarajan

“A Cultural History of India”. H. J. J. Winter

“The Indians, portrait of a people” por el Dr. Sudhir Kakar

“The Speaking Tree”: a study of Indian culture and society”. Richard Lannoy

“The Inner World” por el Dr. Sudhir Kakar

Ilustraciones:

Lorena Mena

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